CAMISETAS AURORA
 
 
Ciclo Robert E. Howard: ... la vida
Por Manuel Burón
Voy a empezar con este artículo un ciclo dedicado al venerado por muchos, creador de Conan, uno de los mitos de nuestro tiempo. En este primera parte voy a tratar de centrarme en la vida del autor y en algunos perfiles psicológicos, para en siguientes números seguir exponiendo toda la información que me sea posible, con el fin de que podamos comprender mejor la verdadera dimensión de la obra del precursor del género de espada y brujería.

Primero me gustaría expresar mi más profundo agradecimiento a J. M. Lalanda, del que me siento profundamente deudor y tantos otros devotos del género de los cuales he recopilado mucha información.

Era el 11 de Junio de 1936, cuando Robert Ervin Howard, lleva a cabo la idea que hace años le rondaba por la mente, su suicidio. Y así a la edad de 30 años nos privó de su talento para siempre.

Robert nació en Peaster, Texas, en el 22 de Enero de 1906. Era hijo de un médico, pionero en el suroeste americano, de carácter irascible y taciturno, y de una madre con un carácter muy posesivo. Esta influencia, la de su madre, a la que veneraba, le concedió un perfil presumiblemente misógino, ya que hasta que ya muy pasados los 20 años no pareció despertar en el ningún interés por el sexo opuesto. La familia Howard, de ascendencia escocesa - irlandesa, se estableció por distintos puntos de EEUU desde el siglo XVIII. Fue una familia de plantadores sureños, que básicamente vivió durante generaciones del esfuerzo físico, cosa que marcó el carácter de Robert en los años venideros.

Durante su infancia la familia Howard cambió de residencia a menudo por distintas poblaciones de Oklahoma y Texas, hasta que se establecieron en Cross Plain. De pequeño, fue un muchacho débil, que tuvo que soportar las burlas y las palizas del resto de muchachos del pueblo.

Es a partir de entonces cuando decide ejercitarse físicamente, recibiendo clases de boxeo, levantando pesas y practicando la equitación. Acaba sus estudios en 1927, habiendo aprendido matemáticas financieras y derecho, a la vez que tuvo varios pequeños empleos. Por esta época, ya se le detectó su sonambulismo, una de las alteraciones que tuvo hasta el fin de sus días.

Para entonces, ya había publicado, en la mítica y recién nacida Weird Tales, su primer relato Spear and Fang, por el que cobro 16 dólares. Durante estos años publicó relatos sobre diversos temas de su interés en publicaciones locales e incluso desarrollo sus propios fascines solo o con un grupo de conocidos.

Al finalizar sus estudios vuelve de nuevo al hogar familiar, donde después de pasar ciertas estrecheces económicas, se empieza a ganar una buena reputación debido a la fama de sus relatos. Es entonces cuando decide dedicarse únicamente a la escritura, entrando así en una tremenda vorágine creativa y dando luz a sus más famosos personajes como Salomon Kane o Conan el cimerio. Durante esta época, se carteó con otros escritores afines, sobretodo con H.P. Lovecraft, con el que tenía una profunda amistad, aunque jamás llegaron a verse. Es debido a esta correspondencia, por lo que conocemos gran parte de su pensamiento.

Ya en esta época empezó a labrase fama de hombre raro, con una extremada manía persecutoria, llegando al extremo de portar siempre un arma consigo. En el año 1930 sufre una gran depresión al morir su perro. El siempre fue muy amigo de los animales. Pero llegó el 10 de Junio de 1936 y su madre entra en coma después de una breve enfermedad. Robert no lo puede soportar y decidió quitarse la vida.

Pero es mejor recordarle como fue en vida. Robert E. Howard era un tremendo hombretón de noventa kilos de puro músculo, con unos intensos ojos azules. Escribir era su única profesión. Prefería lo viril a la sutileza y amaba el modo de vida de los antiguos celtas. Bárbaros y nómadas, hombres que se labraban su propio destino, tal y como reflejo en sus más famoso personajes.
Pero esa ...
esa es otra historia ...