Página de inicio de Aurora Bitzine Número 10, Mayo de 2003
 
 
Relato de Ciencia Ficción: EMV
Por Julio Lozano

EMV

1.

Estrella estaba trabajando para una empresa de videojuegos, en el prototipo de un nuevo interface para controlar juegos, un dispositivo con el aspecto de una pulsera que haría posible que el jugador controlase el juego con el pensamiento, y al mismo tiempo, el juego transmitiría algunas sensaciones al jugador, todo para que el juego pareciese más real. Todas las compañías del sector estaban trabajando en proyectos parecidos, en lo que sería la próxima generación de videojuegos.

Estrella no sabía como funcionaba en última instancia el chip EMV, el responsable de enlazar el juego con el cerebro humano, pero conocía las instrucciones para programarlo. Su trabajo era realizar los primeros programas del EMV para evaluar hasta donde podía llegar, después elaboraría un informe con los errores que hubiese detectado y sugeriría mejoras para la próxima versión. Empezaría con programas sencillos. Ella escribía el programa y su ordenador lo transmitía por radiofrecuencia a la memoria del EMV, directamente a la pulsera que Estrella llevaba en su muñeca izquierda. "Es muy bonita, casi parece una joya"-pensó mirando la pulsera.

Uno de los comandos del chip era WIN , transmitía una agradable sensación al jugador, estaba pensado para utilizarlo cuando el jugador terminase con éxito una fase del juego, a modo de recompensa por haber superado un nivel. Si encadenaba el comando WIN con el comando READY, obtenía 'recompensa' seguida de 'concentración' para el siguiente nivel del juego. Estrella escribió un pequeño programa con ambos comandos y lo ejecutó.

De inmediato sintió una suave y agradable sensación de 'recompensa' seguida por un 'estado' de concentración. Ambos comandos cumplían perfectamente con su propósito. Estrella se dio cuenta de que el sistema ofrecía muchas posibilidades y que ella iba a tener la oportunidad de investigarlas. Apagó el ordenador y recogió sus cosas, dispuesta a disfrutar del resto del día. Pero no se quitó la pulsera, era realmente bonita y pensó que le adornaba.

Mientras regresaba en coche hacia su casa iba pensando en la suerte que había tenido por haber sido asignada a este proyecto. Ella estaba especializada en rutinas gráficas y no había trabajado nunca con interfaces, y mucho menos con prototipos. Pero el azar había jugado a su favor, pensó. No conocía al equipo que había estado trabajando anteriormente en el proyecto, pero al parecer, los responsables de la compañía habían decidido que fuese ella la que realizara el trabajo.

Al llegar a casa, llamó a Luis para ver cómo le había ido el día, pero no le contó nada sobre el nuevo proyecto, a él no le interesaban mucho los videojuegos, aunque fingía interés cuando ella sacaba el tema. Después cenó algo, y se acostó. Se quedó pensando en la pulsera, y en el chip. Se acordó de que ahora mismo, aún tendría su primer programa cargado en la memoria del EMV, podría probarlo de nuevo. De inmediato el programa se ejecutó, parecía como si el chip hubiese entendido y respondido a su pensamiento: Estrella había pensado en probar el programa, y acto seguido, el programa se había ejecutado. Pensó una vez más en activar el programa, y nuevamente sintió la 'recompensa', seguida de 'concentración', el resultado de la secuencia de comandos WIN y READY.

-"Qué bien funciona"- pensó- "Mañana escribiré un programa que me sirva para conciliar el sueño, eliminaré el comando READY, aumentaré la intensidad del comando WIN y lo repetiré en intervalos de tiempo regulares"- durmió con una sonrisa, feliz con la idea que acababa de tener.

Después de varias semanas de trabajo, Estrella ya conocía perfectamente todas las instrucciones del EMV, y al margen de los programas de ensayo que presentaría junto con su informe final a la empresa, también había desarrollado mucho su 'programa personal'. Utilizaba su programa personal incluso para concentrarse por la mañanas antes de ponerse a trabajar. Ejecutaba una pequeña rutina que repetía la orden READY de concentración a intervalos regulares a nivel medio de intensidad. Con esa pequeña rutina, ni siquiera necesitaba tomar café, mantenía la concentración durante toda la mañana y de esta forma, avanzaba más rápido en su trabajo.



2.

Estrella se quedó un momento mirando por la ventana, no conseguía recordar donde estaba, afuera todo estaba oscuro, sólo se veían pequeñas luces brillantes, entonces tuvo una extraña sensación de haber vivido la misma situación anteriormente, debía de estar soñando, aquello no era real, pero decidió seguir soñando. Se acercó a un espejo que parecía flotar en la habitación y se miró, tenía la apariencia de una anciana, a pesar de no haber cumplido aún los treinta. "Ahora soy una estrella vieja"-pensó, esbozando una sonrisa.

Estrella despertó en su habitación. ¿Por qué se habría visto en su sueño como una anciana? Quizá fuese porque pensaba que el tiempo se le escapaba de las manos, que no lo estaba aprovechando bien, quizá se estaba obsesionando mucho con su trabajo… o quizá sólo fuese un sueño al fin y al cabo y no tenía ningún significado, pero ya había tenido el mismo sueño otras noches, y no dejaba de ser algo extraño.

Se miró la muñeca izquierda y observó la pulsera que llevaba puesta, ¿tendría algún efecto perjudicial el chip sobre ella? Había utilizado el chip EMV a diario, tanto en el trabajo, como en casa, incluso dormía con la pulsera puesta. De repente sintió preocupación, recordó que algunos de los primeros videojuegos, habían ocasionado ataques epilépticos a algunos de los niños que los utilizaban. Se quitó la pulsera y se levantó decidida a estudiar con más detenimiento toda la documentación sobre las características del chip cuando llegase a su oficina.

Los manuales aconsejaban no utilizar el interface durante más de dos horas seguidas, para evitar dependencia hacia los juegos. Estrella se miró la muñeca y descubrió que de nuevo llevaba puesta la pulsera, aunque no recordaba en qué momento se la había vuelto a poner, en cualquier caso, no deseaba quitársela, con ella puesta se sentía mejor. Activó la rutina de concentración. Se puso a trabajar. Las horas fueron transcurriendo y Estrella fue escribiendo nuevos programas. Durante la ejecución de los programas más largos se evadía completamente de la realidad, se dejaba llevar por las sensaciones producidas por el chip y ni siquiera sabía donde estaba, como en su sueño, hasta que el programa finalizaba y volvía a encontrase frente a la pantalla de su ordenador, mirando las líneas de código que acababa de escribir.

La oficina quedó a oscuras, se había hecho muy tarde, y el guardia habría apagado las luces pensando que no quedaba nadie en el edificio. Recogió sus cosas rápidamente y bajó a la planta baja, no quedaba nadie en toda la sección. Salió a la calle, la noche era bastante fría, a pocos metros de la puerta estaba su coche. Subió, arrancó el motor y avanzó por la calle, al cabo de unos minutos se dio cuenta de que se había perdido, no recordaba el camino a casa, el mismo camino que había recorrido todos los días durante casi un año. Estaba empezando a ponerse nerviosa. Activó el programa de concentración instintivamente.



Continuará...