De un modo general, el hombre civilizado no vive plenamente; esta recargado de masas de tejidos musculares atrofiados y de grasa inútil. La vida parpadea en él débilmente; tiene los sentidos adormilados. Al desarrollar el intelecto, ha sacrificado muchas más cosas de las que tiene consciencia.
Almuric es una de las pocas novelas que escribió REH, y se publicó por entregas, una vez ya fallecido, en la revista Weird Tales. En este único relato sobre Esaú Cairn, leeremos las aventuras de un terrícola que aparece en otro planeta llamado Almuric. Allí se hace un hueco dentro de las civilizaciones que lo pueblan gracias a su fuerza y su destreza.
El argumento, que ya viene precedido en el tiempo por las historias de Burrougs sobre Carter (un humano que llega a Marte), no tiene una gran complejidad. Como en casi toda la obra de Howard lo mejor de esta historia es el ritmo, la tensión. Aunque en esta novela en particular, las descripciones abundan mas que en otras de REH, la acción se sucede a un velocidad vertiginosa, sin lugar para el reposo.
Almuric engloba casi todas las obsesiones de Howard y se intuye como le hubiera gustado a REH que fuera su vida, en muchos casos Esaú Cairn tiene mas de alter ego de Howard que cualquier otro de sus personajes.
Esaú Cairn es un habitante de la Tierra, un tipo que parece venido de los albores del tiempo, con una fuerza y agilidad muy superior a la del hombre contemporaneo. Cairn que durante toda su vida es victima de la civilización, es engañado por un político y en su huida tropieza con un científico que le envía a otro planeta. En su descripción de esta primera parte del libro, es muy sencillo identificar al Howard que el cree que es, con Esaú. Ambos morenos, de acerados ojos azules y una complexión muy atlética. Además los dos son boxeadores, y se sienten fuera de lugar en el mundo en el que viven.
Esaú emprende entonces un viaje que probablemente a Howard le hubiese gustado hacer. Se traslada a un mundo nuevo, un mundo salvaje en el un hombre depende solo de si mismo para sobrevivir. Así vemos a Esaú Cairn viviendo y explorando en solitario las tierras de Almuric. Luchando por su vida a cada instante en un valle infestado de fieras, con las que ha de competir. Esaú es ahora el perfecto salvaje, un animal superior, pero aún un animal.
Howard no parece satisfecho con este estado de la evolución, por lo que hace a Esaú pasar a un estado de barbarie. Cairn se encuentra con una raza de hombres - mono, que pueblan enormes y rudimentarias ciudades. Estos seres, llamado guras, tienen un aspecto humanoide, pero con el cuerpo lleno de vello y una fuerza simiesca. Su cultura no es avanzada, y están en continua lucha con los clanes vecinos. En algún momento, REH los compara de manera un tanto infantil con los vikingos, diciendo de ellos que son guerreros feroces, que disfrutan de la lucha en si misma y no conocen la malicia ni la crueldad.
Es en una cultura como esta donde Esaú - Howard encaja perfectamente. Es un poderoso luchador, noble, pero fiero mas allá de todo raciocinio, un berserker. Además tiene sensibilidad, ya que se enamora de una de las mujeres de su ciudad adoptiva. Naturalmente ellas no son como los machos, son de miembros torneados, bellas y sugerentes incluso para los humanos.
En una partida de caza, Esaú Cairn, ahora llamado Mano de Hierro, cogido prisionero por uno de los clanes rivales. Este clan, que en vez de ser regido por un consejo, lo es por un dictador que impone su fuerza, nos muestra lo peligroso que puede llegar a ser al acatar siempre la autoridad del mas fuerte. Estando prisionero entre los muros de su ciudad, esta es atacada por otros de los seres destacados de Almuric, los yagas.
Los yagas son unos humanoides alados que atacan en masa al resto de pobladores de Almuric. Como Esaú aprenderá tienen una civilización antigua, mas que ninguna otra en el planeta. Y cruel, son los mas poderosos, se creen invencibles y por tanto han degenerado tanto, que su manera de divertirse es hacer sufrir a los demás. Vemos su profundo desprecio por la forma en que evoluciona la civilización. Estos seres vuelven cargados de prisioneros a su inexpugnable fortaleza, llevando entre ellos a Esaú y a Altha, su pareja.
Esaú es presentado como un raro ejemplar a Yasmeena, la cruel reina de los yagas. Aunque es tratado bien, un día oye acerca de la matanza que se prepara entre los esclavos de los yagas, por lo que desesperado escapa de la ciudad. En su huida se encuentra con dos ejércitos de guras a punto de enfrentarse, y uniéndolos se encamina al ataque sobre los yagas.
El final ya es evidente aquí. Los salvajes, una vez liberados de su miedo ancestral, acaban con los decadentes civilizados. El honorable, el buen guerrero siempre vence sobre el taimado, sobre el traicionero, sobre el cruel.
Es esta un novela apasionante, quizás no tanto por el desarrollo de la historia, si no por la forma que esta escrita. La gran admiración que muestra REH sobre las habilidades físicas hace que las describa de una forma tal, que pareciese que estuviésemos delante de uno de sus guerreros. Puede incluso que pensemos en sus palabras al hacer ejercicio, y que realmente sintamos como nuestro "músculos se anudan como cuerdas".
Esperamos, por Thak, que Almuric os llene del gozo de la vida salvaje.