Aquellas personas que sientan algún tipo de fobia por estos roedores, observarán con terror como la pantalla es inundada por ejércitos enteros de ratas que en ocasiones parecen desfilar, royendo todo lo que encuentran a su paso, atacando a personas o simplemente desplazándose de un sitio a otro. Quizás lo que más pueda impresionar es el contacto de las ratas con las personas. Sin embargo no creo que este sea el tipo de espectador mayoritario (que ganas de pasar un mal rato, la verdad), y para el resto resultarán escenas simpáticas y en muchos de los casos hasta emotivas. Tampoco el aspecto de las ratas es demasiado desagradable. Pero acaba por normalizarse la situación y te "acostumbras". Al menos no se ha caído en los visceral de una manera abierta y evitan el susto barato. Es más, acabas hasta cogiéndoles cariño a las ratas. En particular una ratita blanca llamada Sócrates. Uno llega a creerse su relación con ella.
El argumento de esta película es llamativo y curioso. Pero tampoco pasa de ahí. El protagonista, Willard Stiles (Crispin Glover), un joven de 30 años, solitario, vive en una mansión de aspecto victoriano, con su madre, postrada en una cama. Su personalidad tímida, retraída le hace tener una relación (si es que así puede llamarse) huidiza y asustadiza con el resto de sus congéneres. Esto le lleva a tener una dependencia obsesiva de su madre, la cual lo maltrata psicológicamente, y por que no decirlo, su aspecto es más desagradable que el de las propias ratas. Willard no tiene el respeto de nadie, ni de sus compañeros de trabajo, ni de su jefe. Es más, mantiene su puesto de trabajo porque fue una condición que impuso su padre a su socio antes de morir. Sólo encuentra apoyo en una nueva guapa compañera de trabajo, que supuestamente tiene que compensar su incompetencia. Su madre obsesionada con las ratas, le obliga a poner trampas y acabar con ellas... pero algo en él le impide hacerlo. Cuando descubre que una rata ha caído en el pegamento que ha distribuido por el sótano, decide apiadarse de ella y salvarla. A raíz de este hecho descubre que tiene un vínculo muy especial con las ratas y que es capaz de dominarlas de alguna manera. Entonces Willard se convierte en el antihéroe, en la rata mayor, y como es de esperar, prefiere la compañía de la ratas a la de sus congéneres. Su nueva amiga, la rata, la llamará Sócrates, y será su compañera, confidente. Las ratas son el reflejo de todas las emociones y carencias afectivas de Willard. Otra rata que le acompañará durante todo la película será la imponente Ben, de hecho la bautiza como Big Ben. El caos llegará con los celos que suscita Sócrates en Ben.
Aunque cuenta con algunos aspectos atractivos, como el aspecto victoriano de la mansión, el ambiente oscuro y gris, el terror que "produce" ver tal cúmulo de ratas, no pasa de tener un guión flojo y demasiadas pretensiones en su efectismo, y una excesiva preocupación por los detalles.
En definitiva es una película entretenida, diferente y con una estética muy cuidada. Dista mucho de ser morbosa ni de producir terror. Interesante por su ambientación y el extraño vínculo ratas-Willard. Se deja ver sin más.
Willard es la primera película que dirige Glen Morgan. Fue productor de "El único" y "Destino Final", ambas dirigidas por James Wong, quien ahora produce Willard. También fue el guionista de varios capítulos de la serie de televisión Expediente X.
Protagonizada por Glen Morgan (Persiguiendo a Betty, Los ángeles de Charlie), R. Lee Ermey (La chaqueta metálica) , Laura Harring (Munholland Drive, John Q., Little Nicky)y la veterana actriz británica Jackie Burroughs (El último suspiro).
Basado en la novela "El diario de una rata" de Stephen Gilbert (Gilbert Ralston), adaptada al cine por Daniel Mann en 1971. De hecho fue tan exitosa que tuvo su secuela, Ben: la rata asesina
Guión escrito por el mismo Glen Morgan.
El director de fotografía es Robert McLachlan (El único, Destino final), y la banda sonora está compuesta por Shilrey Walker (2013: rescate en L.A.) quien se inició en el cine tocando el sintetizador en Apocalipsis now (1979).
Hay ciertos guiños humorísticos referentes a la película original, como las fotos del padre que se pueden ver en la mansión, son del actor Bruce Davison, que interpretó a Willard en la primera película. Y curiosidades, como el nombre del gato, Scully (referencia a Expediente X) y su muerte durante la interpretación de la canción de Michael Jackson, titulada Ben, escrita específicamente para la película. El protagonista, Glen Morgan, se negó a que le cubrieran de ratas, aunque aún después del rodaje, sigue vistiendo la misma indumentaria que su personaje, Willard. De hecho el personaje está muy bien caracterizado.... incluso si nos fijamos se puede decir que tiene cara de rata.
Los efectos con animales son coordinados por Boone Narr, quien ya trabajó con ratas en "Un ratoncillo duro de roer" y "La milla verde". El supervisor de animatrónica es Rick Lazzarini. Narr entrenó 550 ratas y 8 gigantescas ratas africanas en unas naves construidas especialmente al lado de los platós, en Vancouver. 330 de estas ratas fueron entrenadas para correr, atacar, morder, roer... y el resto fueron utilizadas como "extras" cuando se necesitaba por ejemplo que un mueble o el suelo estuviera cubierto de ratas.