Pywill gobernaba las siete comarcas de Dyfed, en Gales, una tierra de altos acantilados y grandes montañas. Un día se le antojó salir de caza por los bosques de Glyn Cuch, donde se capturaban buenas presas. Salió temprano y no tardó en perderse siguiendo a sus perros.
Pywill oyó como otra jauría acosaba un ciervo y allí se dirigió. Cundo llegó a un claro del bosque encontró unos extraños canes de piel blanca y brillante, con las orejas de un rojo encendido. Los ahuyentó y dejó la presa para los suyo.
Al mismo tiempo, el dueño de los extraños canes se aproximó montado en un caballo pardo, del mismo color que sus propias ropas y llevaba un cuerno colgado del cuello. Un vez junto a el le increpó por haberle robado el ciervo, de lo que Pywill en seguida se avergonzó.
"Decidme quien sois y ganaré de nuevo vuestro favor" dijo Pywill al desconocido.
"Me llamo Arawn, y soy rey del Mundo Inferior" replico el jinete pardo.
Entonces acordaron que para reparar su falta, Pywill debería acabar con Hafgan, un rey vecino de Arawn, que acosaba su reino constantemente. Para tal fin acordaron intercambiarse los reinos, por lo que Arawn tomo el aspecto de Pywill y se dirigió a Dyfed, no sin antes advertirle que no debía matar a Hafgan de un solo golpe, ya que si le golpeaba una segunda vez, volvería al día siguiente para matarle.
Un vez que Pywill llego a la morada de Arawn, le recibió la reina, la mujer mas bella que jamás hubiese visto. Tuvieron un gran banquete con gran profusión de vino y toda clase de manjares servidos en una rica vajilla de oro. Pywill disfrutó de la maravillosa elocuencia de la reina al son de la música de los juglares. Así transcurrió un año, por el día disfrutaba de la caza y los banquetes, y sobretodo de la estupenda compañía de la reina, rebosando ternura el uno con el otro. Mientras que por la noche, se reprimía, y se quedaba dormido a pesar de los ruegos de la reina.
Al fin, llegó el momento de encontrarse con Hafgan. Ambos cabalgaron hasta un vado, donde se habían citado. Una vez allí cargaron el uno contra el otro, con la suerte de que al primer golpe de Pywill partió el escudo de Hafgan y le hirió mortalmente sacándole las tripas de su sitio. Una vez en el suelo Hafgan le rogó que le rematara de un segundo golpe, a lo que Pywill se negó, recordando la advertencia de Arawn. Así logró matarle.
Al ver a su rey muerto, la mayor parte de los caballeros de de Hafgan prestaron vasallaje a Pywill, tomándole por Arawn, con lo que los dos reinos Annwn, el Mundo Inferior estaban ahora bajo el poder de Arawn.
Acabó entonces el tiempo convenido, y Pywill y Arawn volvieron a encontrarse en el claro del bosque. Recobraron sus aspectos originales y regresaron a sus respectivas tierras. Cuando Arawn se acostó con su esposa, después de un año y un día sin verla, la tomo con tanta pasión y tan desenfrenada lujuria, que al amanecer ella le preguntó por que después de tanto tiempo la tomaba así. Entonces Arawn le contó toda la historia y descubrió con gran sorpresa y alegría que su amigo se había resistido a tocar a su esposa.
Cuando Pywill volvió a sus tierras en Dyfed habló con sus siervos. Así se enteró de que durante el año anterior, gracias a su gobierno la prosperidad de sus tierras había aumentado mucho, así como su reputación.
Después de eso Pywill y Arawn fueron amigos por siempre, intercambiando valiosos regalos. Tan grande fue la admiracion que causo Pywill en Arawn y su gente, que a partir de entonces también fue conocido como Pywill Señor del Inframundo.