Frente a la Ciencia-Ficción de grandes como Asimov y Clarke,
en la que parece indispensable explicar los fundamentos por los
que funcionan las máquinas y las bases científicas del universo en
general (así suena un poco duro, pero a mi me gusta) es refrescante
encontrase con obras de autores como Jack Vance o Robert Silverberg,
en las que la física y la química son sólo instrumentos que deben
doblegarse a las necesidades de la historia creando aventuras
trepidantes en planetas de alienígenas verdes, con hermosas princesas
alienígenas que rescatar y robots extraños que a veces son amigos y a veces no..
Sí, diréis bien si decís que esto os suena a todas esas películas antiguas de marcianos (a mi me encantan que queréis que os diga, ahora sólo se hacen adaptaciones de esas)
Bueno, el último libro que he leído no es de princesas extraterrestres, aunque si salen marcianos malvados. Narra la historia de Miner Burris, un navegante espacial que ha sido transformado en monstruo por esos alienígenas malvados, y ha vuelto a la tierra para acabar autorecluido en su habitación, incapaz de mostrarse al mundo. Aquí aparece en escena Duncan Chalk, que es algo así como el delegado mundial del entretenimiento de masa (ya sabéis, pan y circo), y decide emparejarlo con Lona Kelvin, una muchachita que también tiene su tragedia médica (esta no es un monstruo, aunque me parece un tanto insulsa) para crear algo así como un "Gran Hermano" con esta pareja.
Ciertamente, lo habéis adivinado, acaba siendo un libro romántico disfrazado de ciencia-ficción. Pero una vez empiezas es difícil dejarlo, y tiene esa segunda lectura extrapolable a la vida real que lo hace bastante interesante.
La verdad es que merece la pena leerlo, auque no sea ninguna obra maestra.
En cualquier caso, y aunque este libro no haya salido muy para allá, Silverberg es un autor formidable en su campo, con obras fatásticas como "A Través de un Billón de Años" y la serie de Majipoor (entre los que yo he leído, que aún queda bastante con lo que sorprenderse, je, je)
Y los amigos de la literatura cortita están de suerte, este tampoco es muy gordo, no llega a las trescientas páginas. Así que os lo podéis leer de un tirón sin cansaros mucho.