"He sido un saka en Siberia, un celta en Británia, acompañé a Alaríco en el saqueo de Roma, estuve en las cruzadas como caballero sajón, también al lado de Hernán Cortés, y como pionero blanco en la conquista del Oeste, en definitiva he sido siempre un Ario, desde los albores del Norte euroasiático hasta reencarnar en el último hombre blanco que perezca a sangre y fuego en el exterminio de mi raza que llevaran las otras razas y sus mestizos."
Así le hablaba Howard a H.P. Lovecraft en una de las numerosas cartas que intercambió con el otro insigne autor de lo fantástico, en el que decía recordar todas sus encarnaciones anteriores (en sentido figurado). En el artículo de este mes, trataremos de dar a conocer el modo de pensar de R.E.H, y que transmitió a todos sus personajes principales, desde la remota antigüedad de los relatos de celtas y pictos, hasta las más recientes novelas del oeste, naturalmente pasando por los más conocidos héroes como Solomon Kane, Kull y Conan.
Como vimos el mes pasado, R.E.H fue un tipo muy introvertido, encerrado en si mismo, que vivió los primeros años de su vida en un ambiente rural muy duro. Esto probablemente, más que su ascendencia céltica, fue lo que formo en su mente la concepción racial del ser humano. Para él, el alma y la raza es lo mismo, no algo meramente zoológico, si no que los caracteres biológicos de una raza, influían directamente sobre la manera de ser del individuo. Era un amante del mundo mas sencillo de los antiguos Arios, y creía firmemente que el resto de razas solo eran civilizadas en apariencia y volverían a sumirse en la barbarie tan pronto los blancos desaparecieran.
En realidad R.E.H. no despreciaba a los negros o componentes de otras razas, lo que el realmente no aprobaba era el mestizaje. Esto se puede apreciar claramente en sus relatos, podemos ver como en la época hiboria todos los habitantes de cada reino son arquetipos de una raza o una civilización y las mezclas entre ellos son escasas. En ellos también podemos apreciar sus predilección por las razas arias y célticas, de manera que aquellos reinos como Cimmeria o Hiboria poblados por estos arquetipos, producen los personajes a los que demuestra mas simpatía, y así llega hasta los habitantes de Estígia, los malvados adoradores de Set, de claras reminiscencias judaicas.
Para un habitante de su tiempo, su país y con unas tendencias tan totalitarias cabria esperar un individuo profundamente cristiano muy preocupado por la salvación eterna de su alma. Pues bien, es todo lo contrario, R.E.H era un reconocido anticristiano, con una gran tendencia a adoptar las tesis de Nietzsche. Era un fervoroso seguidor del paganismo clásico, de las religiones pre cristianas del norte de Europa y del maniqueísmo cátaro. No parecía esperar nada de la muerte, salvo desaparición y olvido.
Su pesimismo respecto a la sociedad le hacía mostrarse radical en cuanto a sus planteamientos, no era un hombre de medias tintas. Decía ser políticamente liberal que odiaba profundamente cualquier forma de injusticia social. Repudiaba igualmente el capitalismo internacional y el comunismo bolchevique.
Bajo este aspecto de hombre intransigente, podemos encontrar al amante de la vida sencilla y esforzada que en realidad era. Un poeta, un soñador, que tuvo que inventarse mundos ajenos a la realidad para poder cumplir allí sus sueños heroicos de grandes gestas, donde la gloria es un fin en si mismo. En estos mundos encontraremos esforzados guerreros como Solomon Kane, Bran Mak Morn o Kull de Valusia, pero esa, esa es otra historia...