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En Viñetas: NewUniversal el no-tan-NuevoUniverso
A lo largo de los tumultuosos años ochenta, Marvel experimentó con varias ideas radicales para la época, presentando títulos atípicos pese a encontrarse enmarcados en los contextos habituales. Uno de esos proyectos fue el Nuevo Universo, una serie de colecciones paralelas ubicadas en un universo cerrado donde no existían superhéroes…
Por Cristóbal Montes

En Viñetas - NewUniversal el no-tan-NuevoUniverso Como la más rabiosa actualidad suele ser siempre un cúmulo de viejas reiteraciones, Marvel recicló a finales de 2006 ese concepto en Newuniversal, a cargo del inglés Warren Ellis y nuestro Salvador Larroca.

El guionista se defiende comentando que Joe Quesada, el mandamás de Marvel, le pidió que rebuscase entre sus cajones de cómics antiguos para localizar algún personaje o concepto olvidado de la mano de dios al que pudieran meter mano y retorcer a voluntad, sin trastocar por supuesto las licencias activas, es decir rentables, de la casa. Rebuscando, rebuscando, apareciendo las series del Nuevo Universo, que en su fecha de publicación pasaron bastante desapercibidas, y que conformaban ese particular universo alternativo empeñado de forma loable en relatar una única histórica de manera coherente.

La premisa argumental giraba en torno a la aparición de individuos con superpoderes, consecuencia de un extraño fenómeno, en un mundo “real” que guardaba mucho parecido con nuestra realidad... vaya, como las posteriores Rising Stars de JMS, Supreme Power o the Ultimates de Millar solo por mencionar algunas.

El proyecto original del ambicioso Nuevo Universo en Marvel fue uno de los retos más arriesgados del por aquel entonces Editor en Jefe, Jim Shooter, que al final sirvió para terminar de aniquilar de manera total su carrera como editor.

La historia aparece por primera vez como parte del homenaje al 25 Aniversario de Marvel Comics en 1986 y la idea era conformar lo que sería la dirección de un Nuevo Universo creando un área propia e independiente que se alejara radicalmente de la férrea continuidad oficial. En aquellos tiempos el concepto superheróico estaba exageradamente restringido (muchísimo más que ahora), así que uno de los cambios más drásticos que se querían hacer en esta nueva oportunidad era darle un aspecto mucho más verosímil y sobrio, en la estela de obras de la categoría de Watchmen o Miracleman. Sin alienígenas, Sin entidades mitológicas, Sin supertecnología, los nuevos “héroes” iban a estar atrapados en un “mundo real” donde cualquier mínimo empleo de sus habilidades tendría la más seria de las consecuencias y repercusiones. El mundo de más allá de tu ventana, como rezaban las frases publicitarias.

En Viñetas - NewUniversal el no-tan-NuevoUniverso De repente nos encontramos con que dos de cada millón de personas adquieren habilidades especiales, la gran mayoría sin sufrir aparentes cambios brucos pese a que también algunos quedan marcados con horribles mutaciones físicas. Este era el inicio básico del Nuevo Universo: un concepto directamente opuesto al Universo Marvel oficial, algo muy prometedor y valeroso, con un Jim Shooter pletórico apostando hasta las últimas consecuencias. Todo estaba estudiado y analizado, las campañas publicitarias asaltarían el mercado y equipos artísticos de prestigio tomarían las riendas de este universo coherente y organizado.

El resultado fue un lamentable y aún más estrepitoso fracaso. Las buenas intenciones y el trabajo realizado pronto se fueron diluyendo ante una deplorable política editorial que apenas apostó por la línea debido a rencillas internas con Shooter, que se había granjeado feroces animadversiones en todos los niveles de la Marvel. La tensa situación se radicalizó y las altas esferas fueron buscando excusas para quitarse la nueva línea de encima. Hubo nuevas disputas internas, torpedeo de las diferentes iniciativas publicitarias, equipos creativos de lujo bloqueados, bailes de guionistas y dibujantes, recortes radicales de presupuesto, despidos… El Nuevo Universo se convirtió a lo largo de los 3 años que duró en el Camarote del Titanic de los Hermanos Marx. Mientras, la industria del cómic aún estaba digiriendo obras de enorme calado como la épica Crisis en las Tierras Infinitas de Wolfman y Pérez, The Dark Knight Returns de Frank Miller o las primeras pinceladas del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons que empezaba a hacer historia a todos los niveles. Shooter confiaba en las posibilidades de su proyecto, creía que podría ser otro éxito en el mercado, otro punto y aparte de la historia del cómic, pensaba que tenía un seguro caballo ganador, no en lo que finalmente se convirtió, un auténtico potro de tortura.

Los primeros indicios de que algo no funcionaba bien ya se habían apreciado incluso antes de la publicación de las nuevas series: el presupuesto previsto se quedaba muy lejos de lo acordado, las promesas de prestigiosos autores se desvanecían, los enemigos y repudiados por Shooter empezaban a ser legión, convirtiéndose además en prestigiosos artistas para más señas. Pronto el editor se encontraría solo, tirando desesperado de su círculo más cercano de colaboradores, que no eran los brillantes autores que necesitaba precisamente. Eliot R. Brown, Tom DeFalco, Mark Gruenwald y el entrañable Archie Goodwin se pusieron manos a la obra aportando ganas y duro trabajo aunque asumiendo sus claras limitaciones. Las expectativas de calidad iníciales por tanto se quedaban demasiado lejos para poder alcanzarse.

En Viñetas - NewUniversal el no-tan-NuevoUniverso Shooter junto a los lápices del popular John Romita Jr se lanzó el primero con su creación Star Brand, de lejos lo más prestigioso que podía presentar el Nuevo Universo en aquel momento. Eliot R. Brown aportaría SpitFire acompañado de Herb Trimpe, demostrando como NO se tiene que hacer un cómic. Mark Gruenwald, Paul Ryan y Lee Weeks harían lo propio con DP7. Tom DeFalco y Ron Frenz trabajarían en Kickers Inc (futbolistas con superpoderes, uff!!). El legendario Archie Goodwin demostró su buen hacer, siendo el principal valedor del Nuevo Universo. Suyas fueron las creaciones más longevas y exitosas: Justice y Psi Force. También participó en Mark Hazzard Merc y NightMask, logrando bastante menos repercusión.

La efímera existencia del Nuevo Universo quedó en esto:
CodeName SpitFire - 13 números [Oct 1986 - Oct 1987]
Star Brand - 19 números + 1 annual [Oct 1986 - May 1989]
Kickers Inc - 12 números [Nov 1986 - Oct 1987]
Mark Hazzard Merc - 12 números [Nov 1986 - Oct 1987]
NightMask - 12 números [Nov 1986 - Oct 1987]
DP7 - 32 números + 1 annual [Nov 1986 - Jun 1989]
Justice - 32 números + 1 annual [Nov 1986 - Jun 1989]
Psi Force - 32 números + 1 annual [Nov 1986 - Jun 1989]


Ante semejante panorama Marvel logró el pretexto final para quitarse a Shooter de encima de una vez por todas, dejando el marrón a sus sustitutos. Tom De Falco y Howard Mackie tuvieron que hacer auténticos juegos malabares para seguir cohesionando el universo proyectado por el defenestrado editor. Plantearon una salida honorable editando varios especiales que irían cerrando las tramas, de manera algo abrupta eso si. The Pitt (1987), The Draft (1988) y finalmente The War (1989) marcarían el final del breve Nuevo Universo. No obstante a lo largo de la década siguiente, autores como Mark Gruenwald, Peter David o Fabian Nicieza no lo olvidarían, trayéndolo de vuelta a su manera en las series donde trabajaban (Quasar, Spider Man 2099 o Gambito).

En Viñetas - NewUniversal el no-tan-NuevoUniverso Más recientemente, a finales de 2005, volvería a rescatarse en la saga World Tour de The Exiles (nº 72-74). En 2006, coincidiendo con su 20º aniversario, se publicó UnTold Tales Of the New Universe, un proyecto especial patrocinado por Joe Quesada que recogía varias historias situadas dentro de la continuidad del Nuevo Universo protagonizadas por Star Brand, Justice, DP-7, Psi-Force y NightMask justo antes del inicio de The Pitt. Serían cinco one-shots con historias independientes y un tanto irregulares que servían como preludio para el evento que se estaba desarrollando a manos de Warren Ellis y Salvador Larroca.

Es más que suponer que Ellis asume esta reiteración con alegría y sin aprensión, limitándose no sólo a NO reinventar la idea, sino a contentarse con echar a la coctelera una mezcolanza de ideas picoteadas de aquí y allá junto con pegotes varios. Es obvio que Ellis actúa de inquilino ocasional en una licencia que pertenece enteramente a la editorial, jugando literalmente con los juguetes de otro se queda muy lejos de otras de sus obras de culto como Global Frequency o Transmetropolitan.

Si aún queda algún lector que recuerde el Nuevo Universo original (aparte de mi quiero decir) notará que Newuniversal comparte en cierto modo la premisa pero termina guardando poco o ningún parecido con el material de hace más de veinte años. Mientras que la clásica (muy hija de su tiempo) nos mostraba a los personajes pulular por unos USA lúgubres, oscuros y peligrosos, la nueva versión bebe de las actuales referencias frikis del nuevo siglo, arrejuntando con poco acierto pedazos inconexos de Heroes, Matrix, BattleStar Galactica, 24 o Perdidos. Si se pretendía contar historias de superhéroes de una forma más adulta, verosímil y seria, el objetivo NO se consigue ni por asomo, logro al que el Nuevo Universo de los 80 si que se acercó bastante más. Así mismo, si gran parte del encanto del material original era su contigüidad a nuestro día a día (Sin alienígenas, Sin entidades mitológicas, Sin supertecnología), Ellis se sale del tarro mostrando precisamente alienígenas, entidades mitológicas, supertecnología, viajes en tiempo, fantasía épica-heroica, dimensiones espacio-temporales-flotantes y hasta (blasfemia, blasfemia) algún disfraz pijamero que no viene mucho al caso.

En Viñetas - NewUniversal el no-tan-NuevoUniverso El colorido arte corre a manos de nuestro compatriota Salvador Larroca, que realiza un “tour de force” a ver cuantos actores famosos y personajes de la vida pública es capaz de meter en un cómic antes de que le demanden… que fue lo que al final sucedió más o menos. Antes de que Marvel le prohibiera sacar gente real en sus dibujos, Salva se lució y en la páginas de Newuniversal tenemos unos protagonistas sospechosamente parecidos a Bruce Willis, Josh Holloway (el Sawyer en "Perdidos), Angelina Jolie, Letizia Ortiz, Matias Prats o James Cromwell, entre muchos.

El dibujo en si, dentro de la línea habitual de Larroca, no defrauda, siendo espectacular, vibrante y más espectacular. Quizás donde peca es precisamente en las escenas más de andar por casa, donde la narración de acontecimientos brilla por su falta de fluidez y oscila rondando una total confusión.

Pese a la tenor interesante premisa, la miniserie no termina de levantar el vuelo en casi ningún momento. Puesto que bebe indiscriminadamente de fuentes televisivas, interpreta erróneamente el ritmo narrativo, por lo que en los seis números publicados originalmente a razón de uno mensual, la trama avanza a tirones, abundando los tiempos muertos y repartiendo algunos cliffhangers forzadísimos (a alguien más le viene a la mente la interminable primera temporada de Perdidos??).

Como problema extra tenemos que para completar la cuadradura del circulo, la historia queda inconclusa tal cual final de temporada de serie televisiva. Ellis dejó de enviar guiones por causas aún un tanto oscuras, por lo que el dibujante se buscó otros proyectos más concretos. El Nuevo Universo volvió al limbo del que quizás nunca debió salir, aunque las ultimas noticias apuntan a que se nos puede avecinar otra tanda de episodios cuanto menos nos lo esperemos, eso si, ya sin Larroca a los lápices.

En resumidas cuentas, el Nuevo Universo fue un loable intento de lograr algo similar a Watchmen, de conseguir ofrecer un material serio, coherente y verosímil. Pero despropósitos internos y vendettas personales acabaron con un jugosísimo proyecto mucho antes de que siquiera una de sus páginas hubiera sido publicada. El “remake” que nos ofrecen ahora no pasa de ser un producto adulterado, una laborioso embaucamiento que ni por asomo se acerca a las pretensiones originales de sus antiguos creadores. Es simplemente una operación de marketing algo descafeinada. A España nos llega, al menos, perfectamente recopilada en un lujoso tomo cartoné de 160págs repleto de extras. Como suele ser habitual en las obras de Salvador Larroca, las editoriales patrias nos miman a su Gasol comiquero y nos ofrecen entrevistas, making of, galerías de bocetos e incluso una portada exclusiva. Ideal para regalar a los profanos, pero una afrenta para cualquier seguidor de los clásicos.

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de julio del 2009