La Ciudad del Esplendor es un volumen publicado por Wizards of the Coast en 2005 y traída al castellano por Timun Mas en 2007 con lo que esta reseña llega un poco tarde, pero no por ello deja de ser útil ya que tan sólo estoy parcialmente de acuerdo con otras reseñas que he encontrado en la red. Digamos que esta que leéis ahora es complementaria, es otro punto de vista.
Los experimentos, con gaseosa. La legendaria frase de Eugenio D’Ors le va como anillo al dedo a esta novela escrita por Ed Greenwood y Elaine Cunningham. Cunningham es una de mis autoras “de culto” sobre Reinos porque no es espectacular en exceso ni tiene un estilo tan fluido como el de otros autores pero cuando uno la lee vive en primera persona todo lo que está contando porque es minuciosa y profunda en el detalle, así como a la hora de describir las motivaciones de los personajes y elaborar las tramas que subyacen en sus historias. Su serie sobre los Arpistas está entre mis favoritas y espero ansiosamente la salida del siguiente volumen en breve.
En cuanto a Ed Greenwood, es otro de los grandes “dinosaurios” creadores de los Reinos. Sus novelas son, con mucho, peores que las de Cunningham. No sabría detallar objetivamente por qué pero esa es la sensación que me transmiten. Diría que Greenwood es un maestro de los fuegos artificiales mientras que Cunningham es experta en hacer pilares sólidos pero un tanto deslucidos. Greenwood tiene una cosa de la que carece su compañera de pluma en este libro: es un empedernido jugador de D&D. Esto se nota de forma patente porque durante la novela ocurren cosas, episodios, detalles, momentos que uno, que lleva 20 años dándole leña a D&D, sabe perfectamente que los ha ideado un jugador experimentado. Eso y otras muchas cosas, como descripciones de conjuros o movimientos de combate que, se nota perfectamente, pertenecen a las reglas del juego de rol. En eso es en lo que destaca Greenwood y esa es su aportación más disfrutable a este libro.
El problema es que, a veces, estas mezclas de autores no funcionan tan bien como deberían. Para el gran BOOM necesitas mentos y cola light, no valen los sucedaneos.
Aunque el libro es recomendable en líneas generales, debo reconocer que en momentos puntuales me aburrió. Quizás uno de los principales defectos que le encuentro es que han querido orquestar una trama excesivamente compleja y ambiciosa. Demasiados personajes intentando hacer demasiadas cosas demasiado en secreto como para que todo ello sea creíble. Creo que la historia hace aguas por muchos lados, flaquea, y no será porque no tenían un escenario adecuado.
Aguas Profundas es probablemente la ciudad con más encanto y más rico trasfondo de Reinos Olvidados junto con Neverwinter, Suzail, Amn, Calimport, Menzoberranzan o Luskan. Digamos que son localizaciones que por si mismas tienen una gran carga visual e histórica (dentro del cómputo de los Reinos) y permiten a los autores explayarse a gusto y moverse como peces en el agua sin tener que elaborar mucho más los escenarios donde se moverán sus personajes.
En el caso de Aguas Profundas, nos encontramos ante una ciudad de contrastes. El comercio prima sobre cualquier otro elemento y diferentes estratos sociales se superponen en los diferentes distritos en los que se divide la ciudad. Hay distritos nobles y otros de más baja estofa pero todos funcionan en conjunto vigilados de cerca por el gran consejo de gobierno. Este consejo está formado por un reducido grupo de ciudadanos cuya identidad es desconocida para la gran mayoría. Cuando han de desplazarse por la ciudad lo hacen enmascarados. Tan sólo hay un gobernante públicamente conocido, el Señor Proclamado Piergeiron, apoyado por su consejero directo, el poderoso archimago Khelben Blackstaff.
Pero esta es una ciudad donde rara vez las cosas son sencillas y bajo la normalidad del día a día, constantes luchas de poder son protagonizadas por un variado elenco de actores: casas nobles, influyentes gremios, forasteros ambiciosos, logias y grupos secretos, etc. Dichas disputas se dirimen habitualmente fuera de la vista de los honrados ciudadanos de la superficie, en las decenas de niveles de entramados túneles construidos a través de los siglos bajo la ciudad desde la época en que el Halaster, el mago loco creara su gran laberinto bajo el monte que domina la ciudad. De hecho, se sabe que la ciudad al completo no se ha colapsado ya en un abismo insondable tan solo gracias a la inmensa y antigua magia que sostiene los niveles inferiores.
Ese es el contexto en que se enmarca la novela. Los autores intentan transmitirnos la idea de que la Ciudad del Esplendor está podrida por dentro y que, de cuando en cuando, dicha podredumbre escapa por algún lado a la superficie hasta que los resortes de autodefensa comienzan a funcionar para parar la hemorragia.
En el argumento se entremezclan, como he comentado, un excesivo número de participantes: un grupo de jóvenes, hijos menores de casas nobles, con mucho tiempo y dinero para malgastar en lujos superficiales, el Señor Proclamado Piergeiron, los señores enmascarados del consejo, un sacerdote desquiciado y su hijo en busca de la aceptación de su padre, el líder del gremio de albañiles y sus hijas, así como un sin fin de cameos de los personajes habituales de Cunningham de sus otras novelas, encabezados por Elaith Craulnober, otro de esos arquetipos malvados que aunque no quieras te acaba cayendo bien.
Al final del libro, todos ellos habrán cambiado su forma de mirar el mundo. Los arcos argumentales los llevarán a ir entremezclándose durante toda la historia (de forma forzada y casi incomprensible en muchas ocasiones) y al final todos ocuparán su lugar en el desenlace… de alguna manera. Como ya he dicho, la historia se intenta llevar a buen ritmo pero hacia la mitad del libro ya está como desmadejada, como si se hubieran ido solucionando problemas de la estructura de la historia sobre la marcha en vez de tener todo lo importante atado desde el principio.
Hay otras cosas que me han descuadrado bastante. Por ejemplo que los magos defensores de Aguas Profundas no aparezcan más que cuando conviene, o que los Señores Enmascarados de la ciudad –siempre al tanto de todo- no hagan nada respecto al problema que se plantea. ¿Y dónde, por dios santo, están los Arpistas? Hasta donde yo se, esta organización secreta defensora del bien no pasaba por sus mejores momentos tras “Las Esferas de Sueños” (5º Volumen de la serie Los Arpistas, de Cunningham), en torno a 1370 cómputo de Los Valles, pero sus mejores agentes están en Aguas Profundas. ¿Se supone que los Arpistas se cruzan de brazos o no están al tanto de lo que ocurre en la ciudad? ¿Dónde están las alianzas entre los grandes magos? Si Alustriel puede ayudar a Mithrill Hall en los libros de Salvatore, ¿no puede Elminster echar una mano a Khelven? ¿Dónde se pasa Laeral Manodeplata todo el libro? Esos cercenamientos interesados de las posibilidades de autodefensa de Aguas Profundas no son creíbles y deslucen, mucho, el desarrollo de los acontecimientos.
Este libro sólo gustará de verdad a aquellos que conozcan Aguas Profundas desde hace tiempo y disfruten de respirar su vida a través de las descripciones de Cunninham. A los demás los dejará tibios y, por descontado, no lo recomendaría como libro introductorio a Reinos Olvidados. Esperaba mucho más de este volumen pero se ha quedado a medias.
Para no perder la costumbre, antes de terminar, debo resaltar (desafortunadamente, otra vez) la dejadez en la corrección de las faltas de ortografía así como varias erratas graves de traducción como, por ejemplo, llamar Learal a la que durante volúmenes y volúmenes ha sido Laeral, dejando a un lado la traducción de Candle Keep como “Alcazar de la Candela”… Prometí en mi reseña anterior escribir la lista de erratas del siguiente libro pero para cuando la estaba escribiendo aquella reseña ya llevaba leída una parte considerable de La Ciudad del Esplendor. A la próxima haré recuento.
Mientras tanto, no dejéis de leer libros sobre Reinos Olvidados porque, a pesar de que algunas de las reseñas que escribo no son muy favorables, en general todos los libros os harán pasar muy buenos ratos sin duda, este incluido.
Título: La ciudad del Esplendor. Una novela de Aguas Profundas.
Título original: The City of Splendors.
Serie/colección: Reinos Olvidados.
Autor: Ed Greenwood & Elaine Cunningham.
Traducción: Emma Fondevila García.
Portada: J. P. Targete.
Edición: Timun Mas.
ISBN: 978-84-480-3781-9. 8044046
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