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Relato de Terror: La Visión de un Doble
Dice una leyenda que cuando te veas reflejado en otra persona, cuando te encuentras con tu doble, debes huir, pues la muerte te ha encontrado y va en tu busca.
Por Lucía González Lavado

Relato de Terror - La Visión de un Doble Erin temblaba encogida en un rincón. Fuera, el frío era estremecedor, al igual que el silencio. Solo unas pisadas resonaban. Acogida por el temor comenzó a moverse en la oscuridad hasta caminar bajo una ventana. Allí imploró porque se hubiera marchado, por no volver a ver a su doble y armándose de valor se puso de cuclillas. No había nadie; podría escapar, cuando de repente una mano hizo trizas el cristal cerrándose sobre su garganta.
Erin gritó angustiada viéndose a sí misma; una joven adolescente con el uniforme escolar, pequeña y menuda, con los ojos verdes inyectados en sangre. Su cabello rubio estaba lleno de algas y el cuerpo marchito por el agua.
Un grito angustiado resonó en las ruinas de la desierta población.

—¡No vengas, Jake! No me busques o morirás.

A Jake le despertó la voz de su amiga. Tenía la sensación de haberla sentido a su lado, cuando no era así. Estaba solo en la cama; amanecía y los haces de luces iluminaban el arrebujo de las mantas que ocupaba su derecha. Con un lastimero gruñido se giró; por un momento la voz de su amiga le parecía tan real, incluso le parecía haber sentido el tacto de su mano sobre su mejilla; pero no había sido más que un sueño: Erin llevaba tres días desaparecida.
Refunfuñando se puso en pie y se dirigió al ordenador. Allí buscó en el último archivo la extraña conversación que mantuvieron horas antes de su desaparición. Su amiga se encontraba extasiada porque tenía entre manos una buena historia para el periódico del instituto; estaba más que cansada de escribir sobre el equipo de Rugby, los logros de las animadoras en competiciones y cosas así. Quería que el periódico tuviera al menos una columna con noticias interesante, unas que ella pensaba cubrir, pero no le dijo mucho, solo algo sobre desapariciones y un lugar llamado La boca del Cuervo.
Con un largo suspiro apagó el PC y se marchó a clase. En el centro era como si a nadie le importara la desaparición de su amiga. Es cierto que muchos habían participado en el rastreo de busca, habían colgado carteles, pero nadie puso tanto interés como él. Furioso y sin ganas de ir a clase se dirigió a la terraza. Se quedó agazapado en un rincón entre los aparatos de aire acondicionado cuando escuchó las risas bravuconas de Jason y sus amigos. Pronto el humo del tabaco le enrojeció los ojos; pensaba permanecer escondido, no quería ser humillado como otras veces le había ocurrido, pero cuando nombraron a Erin prestó más atención.
—Cuenta Jasón —habló Duncan—, ¿qué tal con la guapa de Erin? La llevaste en tu coche, ¿no? ¿Hubo tema?
Jason lanzó una gran carcajada. Era un chico apuesto y bien formado con anchos brazos y de cabello moreno muy recortado. Jugaba al Rugby con sus demás amigos, todos vestían la cazadora del equipo. Eran los bravucones del instituto, excepto Josh. Éste último no parecía encajar en el grupo, aunque compartía el mismo físico que los demás.
Jake no los soportaba y le extrañaba que Erin se hubiera montado en el coche de Jason.

Relato de Terror - La Visión de un Doble —¿Tú qué crees? Acaso piensas que se me resistió, por supuesto que no; esa chica besa por donde piso.
Jake no podía soportar tales sandeces. La furia bullía en su interior, sus sentimientos luchaban por salir. Él no era más que un joven alto y escuálido de cabello rubio y lánguido que descansaba sobre su nunca. No era más que el centro de burlas de esa gente, pero cuando no dejaban de nombrar a su amiga salió y tomó a ese cenutrio de la chaqueta empotrándolo contra la pared.
—¡Farsante! ¿Qué le has hecho a Erin? ¿Qué le has hecho? Tienes que hablar con la policía, ¡lleva días desaparecida!
Jason se libró de él con facilidad.
—Le he dicho a los agentes lo que sé. Me la encontré de camino a mi casa, iba en bicicleta, era de noche y amablemente me ofrecí a llevarla. Poco después se bajó de mi coche. Eso es todo.
—Llévame al lugar donde la dejaste, vamos, o iré a la comisaría y diré que has mentido.
Jason enarcó las cejas pero aceptó. Los jóvenes se saltaron el resto de clases, iban al aparcamiento cuando a Jake le pareció escuchar la voz de su amiga e incluso como sí sus dedos rozaran su nuca. Al mirar por encima de su hombro un escalofrío le recorrió. Cerca de un árbol había una figura espectral que no dejaba de mirarlo. Su piel era ligeramente azulada, mostraba arañazos en su rostro, estaba ensangrentada y cubierta de rasgaduras... pero lo más sorprendente era ver que era él; esa imagen era su mismo reflejo. Pensaba acercarse a ese espectro cuando la mano de Jason se cerró sobre su hombro y lo lanzó al interior del vehículo. Allí miró atrás contemplando cómo la figura caminaba hacia él.
—¡No lo mires, es lo mejor! Quizá incluso puedas evitarlo.
Las palabras de Josh, el amigo más callado de Jasón, le desconcertaron.
—Ver a tu doble no es buena señal sino presagio de muerte. En él estás presenciando el futuro, como morirás, porque eso que has visto es muy real, no producto de tu imaginación —añadió lanzándole una gélida mirada—. Hacía mucho que no veía a un doble manifestarse y me temo que a tu amiga le pasó algo parecido.
Durante el resto del viaje fueron en silencio. Abandonaron el pueblo conduciendo por carreteras secundarias hasta adentrarse en caminos de tierra donde Jason se detuvo.
—Aquí es donde dejé a tu amiguita, digamos que no fue amable conmigo.
Todos excepto Josh y Jake rieron, quienes bajaron del todo terreno y empezaron a caminar. No muy lejos encontraron la bicicleta de Erin: había pinchado.
—¡Maldita sea! —gruñó Jake—. ¿Dónde estará? ¿Cómo no han buscado en esta zona anteriormente?
El chico asestó una fuerte patada a la bici y consternado contempló a su doble no muy lejos, sonriente, con aspecto de muerto. Caminaba hacía en su dirección y él se veía incapaz de actuar, pero Josh lo tomó del brazo y le hizo caminar a la vez que susurraba:
—No le mires, puede que escapes, pero si le miras durante un largo tiempo, cuando la muerte se te presente, esa cosa te impedirá actuar y no podrás escapar de ella. Así que ni lo mires.
—¿Qué está pasando?
—Dímelo tú, ¿en qué andaba metida tu amiga?
—Erin buscaba información para un artículo del periódico. No me dijo mucho al respecto, tan solo nombró varias desapariciones y un lugar llamado La Boca del Cuervo.
Josh lanzó una maldición y echó a correr seguido de Jake mientras hablaba.

Relato de Terror - La Visión de un Doble —La Boca del Cuervo es una población que quedó desolada hace cinco años y no está muy lejos. La historia de esa gente es tan desgraciada que cayó en el olvido y hubiera sido lo mejor, pero hay gente tan absurda que aún sigue desafiando ese maldito lugar —entonces se detuvo haciendo frente a Jake—. Cinco chicos jugaron invocando el mal y despertó un poder maligno, sediento de almas, de muerte. Pronto los dobles de toda esa gente fue apareciendo; los miraban y morían de la forma en que se les presentaba. Sólo uno de los chicos que se negó a participar quedó libre... ¡yo!
Hubo un espeso silencio.
—Logré escapar, el pueblo cayó en maldición y mi doble no deja de acosarme. Me temo que mi espíritu de muerte es el culpable de algunas desapariciones..., creo que es como si hipnotizaran a gente y lo llevaran a mi antigua ciudad, donde mueren.
Jake estaba muy sorprendido por lo escuchado; todo lo parecía tan irreal, un cuento de terror, aunque la visión de él mismo desgarrado le había parecido muy real y ahora lo único que le importaba era encontrar a su amiga.
—¿Cómo evitas la muerte? —preguntó Jake.
—Si lo miras ves el futuro, la forma en que vas a morir, simplemente tienes que evitarlo... hace meses empezó a correr una leyenda urbana sobre este lugar. Hablaban sobre como las casas se abrían solas de noche, como el cubo del pozo se izaba solo, un pueblo encantando y la gente es tan estúpida que vinieron desafiando lo que encontrarían aquí y desaparecieron. Tu amiga, si es inteligente, puede que haya sobrevivido.
Corrieron llegando a ver no muy lejos un pequeño pueblo de varias casitas. La niebla lo envolvía; se respiraba maldad y cuando empezaron a caminar sentían como si cientos de miradas los observaran.
Josh pidió a Jake que no mirara atrás, aunque éste lo hizo disimuladamente contemplando no solo su doble, sino el de Josh; ambos de miradas sedientas. Continuaron hasta encontrar una zapatilla de Erin en medio del poblado.
Jake comenzó a llamarla, a buscar en las casas semidestruidas, hasta que de repente su agónico grito le sonó como el más bello del mundo. Al girarse la encontró apartando tablas de una ventana. Tenía moratones, su cuerpo presentaba arañazos pero su sonrisa era amplia al verlo. Corría a su encuentro cuando, como si de un espectro se tratara, el doble de Erin voló hasta manifestarse a su lado lanzándola al pozo.
Jake gritó e iba a lanzarse a su rescate cuando dos perros salvajes le embistieron. Comenzaron a morderlo, a hacer trizas sus ropas, a arañar su piel; sentía los desgarros cuando de pronto uno de ellos salió despedido. Josh sacudía a los perros y le gritó que ayudara a Erin. Una vez se puso en pie corrió al pozo reparando en unas escaleras; Erin chapoteaba al fondo, veía cómo el doble tiraba de sus pies queriendo ahogarla y entonces se lanzó a por ella.

Josh advirtió que solo tenía una opción y seguido de los perros comenzó a huir. Mientras lo hacía no dejaron de aparecer espectros que volaban a ras del suelo. Se lanzaban contra él; incrustaban sus uñas, le hacían caer, rodar, pero al fin llegó a su destino: el lugar donde él y sus amigos fueron condenados.
Era un pequeño bosquecillo y en el suelo resaltaba una marca roja extraída de un libro de brujería. Allí le esperaba su doble.
—¡Acabemos con lo que lleva dos años persiguiéndome!
El doble de Josh se lanzó contra él.

Relato de Terror - La Visión de un Doble Jake sentía como tiraban de él; Erin llevaba ya un rato bajo el agua, no tenía fuerzas para tirar de ella cuando de pronto salió a flote. Agotados subieron las escaleras y una vez arriba no encontraron a Josh. Lo llamaron, rebuscaron por el poblado, donde al fin se respiraba cierta calma pues incluso los perros salvajes habían desaparecido, y entonces dieron con él. Estaba en un rellano; su cuerpo se había vuelto azulado, arrugado y una mueca de espanto cruzaba su rostro.
Erin lloró sobre el hombro de Jake, quien tras rodearla por los hombros, la ayudó a caminar. Al menos había acabado. Sus dobles habían desaparecido pero a un precio muy alto pues Josh no había conseguido escapar de su pasado.

Poco después Erin habó sobre lo sucedido en La Boca del Cuervo advirtiendo al pueblo de lo sucedido, la triste historia, la muerte que siempre rondaba aquel lugar, aunque por supuesto nadie la creyó. Pensaban que simplemente contaba un relato de terror y algunos incluso la desafiaban.
—¿Has oído algo? —preguntó Sam a Jane, su mejor amiga, cuando deambulaban por el pueblo.
—¡No! Vamos, no seas miedica. Vayamos a la casa que Erin aprisionó librándose así de su doble durante noches.
Las amigas lanzaron carcajadas divertidas; no repararon en las sombras que se movían sigilosas y cuando se detuvieron en la cabaña donde la cinta del FBI la bordeaba, la hicieron trizas.
Sam cerró su mano sobre el manillar; un escalofrío la recorrió y con ayuda de Jane abrieron la puerta. Entonces vieron a sus dobles acompañadas de varios espectros que se lanzaron contra ellas.
El sacrifico de Josh no había servido de nada; su condenada alma yacía por esas malditas callejuelas en busca de más víctimas y el espectro de Josh, sonriente, avanzó hacia la ciudad, esperando atraer a más gente.

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de abril del 2009