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AEEyB: Gollum y la Tierra Media: breve análisis de una continua evolución
…Este pequeño hobbit venido a menos por el influjo pernicioso del Anillo Único, interactúa con Bilbo Bolsón un capítulo (Acertijos en las tinieblas) de El hobbit, y es –indudablemente- uno de los coprotagonistas de El señor de los Anillos…
Por Alfonso Abad

AEEyB - Gollum y la Tierra Media: breve análisis de una continua evolución En estos tiempos, en los que la obra del maestro J. R. R. Tolkien se ha encumbrado (con bastante razón) a la categoría de obra maestra, es posible encontrar comentarios poco cualificados, principalmente enalteciendo la figura del filólogo británico; no siempre acertados. Quizá sea el momento de echar la vista atrás y juzgar, con los datos de los que disponemos, sobre su forma de trabajar y las motivaciones que le movían a ello.

El hecho de que el total de la obra componga un conjunto bastante armónico no consigue ocultar el hecho de que Tolkien trabajaba de forma fragmentaria, anárquica incluso. Esta faceta ha sido alegremente aireada por sus causahabientes, los cuales han aprovechado esta circunstancia con el fin de publicar, en todos los formatos posibles, hasta el último garabato del responsable de sus millonarios beneficios.

Aunque, cualquier aficionado que haya ojeado los Cuentos inconclusos (cualquier aficionado con más interés que el lector ocasional, dejando aparte a todos aquellos que subieron a los altares a El señor de los anillos a causa de las películas y sin más objeto que la idolatría de éstas) y los haya superpuesto con El Silmarillion, no necesita pistas ajenas para darse cuenta que la historia de los Silmarils (a fin de cuentas, es el alma que se encuentra oculta en total de sus obras) dista mucho de ser un todo coherente y homogéneo. Aunque la confección de idiomas, tácticas de batalla y cartografía puedan parecer detalles que indican una meticulosidad abrumadora, en realidad son pinceladas de color en un lienzo que quedó sin acabar.

El ejemplo que creo que mejor se ajusta a mis afirmaciones se trata del personaje de Gollum. Este pequeño hobbit venido a menos por el influjo pernicioso del Anillo Único, interactúa con Bilbo Bolsón un capítulo (Acertijos en las tinieblas) de El hobbit, y es –indudablemente- uno de los coprotagonistas de El señor de los Anillos. El continuo trabajo de Tolkien en el desarrollo y perfección de su saga se aprecia por doquier, pero el cambio drástico que sufre este ser junto con lo público del mismo (de la primera edición a la segunda, principalmente) le convierten en un ejemplo idóneo.

Antes de continuar, quiero recordar el origen “casi” casual de El hobbit. Un folio en blanco, perteneciente al examen de un alumno, propició la primera frase que lo comienza. Una obra que se circunscribe entre los cuentos para niños (para sus hijos) que escribió en esa época, en la que aún no se vislumbra ni rastro de la secuela que acabaría haciéndole famoso. Aunque Bilbo mantendrá su nombre, no ocurre así con Gandalf (Bladorthin) o Smaug (Pryftan). Es un relato que se escribió entre 1.933 (según manifiesta C. S. Lewis en una carta a Arthur Greeves) y 1.936 (según Christopher Tolkien); aunque John Ronald la dató en 1.930. Que nadie piense en esta obra como en “lo que va antes de El señor de los Anillos”, ya que tiene una vida propia, que finalmente se modificó para posibilitar la más sana existencia de la trilogía.

AEEyB - Gollum y la Tierra Media: breve análisis de una continua evolución La primera edición, en Londres, data de 1.937. Sin embargo, podemos observar cambios significativos ya en la segunda (dejando de lado las diversas reimpresiones de la primera), de 1.951, en los cuales la figura de Gollum se alteraba sustancialmente. Se aprecia alguna modificación más, de volumen infinitamente menor, en la de 1.966, detallando el aspecto de esta criatura.

¿Porqué modificar de esta manera –como se verá- el comportamiento de este ser? El señor de los Anillos ya ocupaba el horizonte de este polivalente escritor, y la proximidad de su publicación (en 1.954) hacía necesario dar mayor importancia al anillo que encontró Bilbo, así como a quien lo portó durante tanto tiempo.

Volviendo a Gollum, encontramos su más inmediato precedente en Glip, un poco conocido poema de la recopilación “Tales and songs of Bimble bay”, fragmentos del cual transcribo a continuación:

[…]
Él vive lejos bajo tierra,
bajo el suelo, bajando por un largo agujero
donde el mar gorgotea y suspira.
Glip es su nombre, tan ciego como un topo
de sus dos redondos ojos
mientras hay luz del día, pero cuando cae la noche
con brillo pálido relucen
como gelatina verde, y se arrastra afuera
cuan largo es y húmedo de lodo.
[…]
Es una criatura pequeña y viscosa
que busca y se mueve bajo piedras marinas,
y repta a casa para cantar
una canción ahogada en su húmedo agujero…


Las reminiscencias en cuanto al aspecto de ambos son obvias, así como el medio (acuático y carente de luz) en el que se desenvuelven. Sin embargo, no se aprecian en Glip rasgos de maldad, y parece dedicarse apenas a escuchar el canto de las sirenas y llevarse los huesos de los que han fallecido ahogados en los naufragios que éstas ocasionan, para roerlos en la oscuridad.

Así, como se ha comentado, podemos apreciar obvias diferencias entre el Gollum de la primera y la segunda edición, que vamos a agrupar para su más fácil comprensión, de la siguiente manera: las referentes a su relación con el anillo mágico, y las diferencias de comportamiento propiamente dichas.

En lo que concierne a la relación con el Anillo, vemos que en 1.937 Gollum es una criatura mucho más independiente: cuando dice “preciosso mío” parece referirse a sí mismo, mientras que en 1.951 (al igual que veremos en El señor de los Anillos) lo hace a su tesoro.

AEEyB - Gollum y la Tierra Media: breve análisis de una continua evolución Mucho más destacable es el hecho de que, al participar en el juego de los acertijos, esta repugnante criatura se ofrece (en 1.937), en caso de perder la competición, a otorgarle un regalo a Bilbo. Aunque la entidad de ese presente no se explicita, se desprende que se trata del Anillo de poder en el hecho de que Gollum no parece tener más posesiones que su ropa; y de que cuando no logra averiguar el último acertijo, parte a su islote a buscarlo. Al no encontrarlo (en ambas versiones ya está en poder del extraviado hobbit) se disculpa ante el asustado mediano manifestándole que “teníamos intención de dar nuestro único, único regalo, si lo ganaba en la competición”. Cuando Bilbo no acepta el pez que se le ofrece en compensación, pide que le guíe a la salida y así huye de las cuevas.

Por último, el exilio sufrido respecto a sus congéneres fue, en principio, obligado por los trasgos, mientras que ese detalle también se transforma a quedarse sin amigos y ser expulsado en soledad. No veremos el auténtico significado de esta pequeña modificación hasta la explicación que dará Gandalf de su vida a Frodo, mucho tiempo después.

Por tanto, parece manifiesto que la servidumbre que sufría Smeagol en “El señor…” no se reproducía, de forma inicial, en “El hobbit”; observándose sin embargo, a una criatura desgraciada que acabó convirtiéndose en un ente malvado por su difícil entorno y la dificultad de conseguir alimento.

En lo que respecta a las diferencias comportamentales, -y más importantes, tanto cuantitativa como cualitativamente- apreciamos un aumento en la maldad de Gollum. La cuestión de la moralidad de los personajes puede ser controvertida en otro tipo de obras, pero se aprecia desde la creación de Arda la contraposición de una serie de dioses que tienen como fin el orden y la armonía, mientras que otro se opone en solitario a ellos, optando por el caos y la destrucción de lo existente. Bien y mal suelen ser el fiel de la balanza en historias de este tipo, y en este caso asumen un papel de total importancia.

Aunque en ambos casos esta malograda criatura acuática no se trata de un ángel de la caridad (quiere comerse al extraviado saqueador, en caso de triunfar en la competición de adivinanzas), su honestidad varía notablemente:

Por una parte, la posibilidad de entregar un regalo a Bilbo como contraprestación en caso de ser derrotado (su único regalo, no lo olvidemos) parece más generosa que meramente indicarle la salida del entramado cavernario, que da la impresión que es una propuesta ofrecida al azar, con la única intención de retener a su visitante.

AEEyB - Gollum y la Tierra Media: breve análisis de una continua evolución Pero la diferencia más importante es la de disposición una vez que fue derrotado: en la primera edición está resignado a cumplir con su obligación en caso de perder, se siente desolado cuando no puede hacerlo (ha perdido el anillo, no sabe cómo), ofrece otros servicios de similar valía (un pez) y acepta peticiones del vencedor, a las que se ve ligado como si fueran aquello que él le prometió. Sin embargo, el Gollum de 1.951 se marcha a la isla pensando en recoger su tesoro para, con él, acabar fácilmente con el molesto hobbit. Al no encontrarlo, da por hecho que se lo ha robado –por tanto, debe matarle. Uno se siente vinculado por sus promesas, otro únicamente quiere comer.

Y, por último, la manera de marcharse Bilbo de la montaña es bastante diferente, de nuevo: mientras que unos años antes tuvo un guía que le indicaba el túnel correcto, le recomendaba tener cuidado para no golpearse en la cabeza y se despedía explicándole que él ya no podía marcharse de allí; ahora hemos de contemplar cómo ha de hacerse invisible para poder seguir a Smeagol a hurtadillas y huir de él.

El motivo de estos importantes cambios (que también incrementan notablemente la extensión del capítulo) son obvios: un sencillo anillo mágico se había de convertir en el centro de la trama de su más famosa obra, y la influencia del mismo sobre la criatura que lo portaba (en la edición actual queda claro que Gollum no era su Amo, en la anterior esta cuestión ni se plantea) ha de ser manifiesta. Además, la maldad del malogrado hobbit ha de quedar clara para convertirse en un enemigo digno de Frodo y su Comunidad.

Y en mi opinión, hemos ganado mucho con el cambio que hemos podido observar: Gollum es una criatura de grises en un mundo demasiado iluminado o carente de luces, más completa (a su manera) que los grandes héroes que la observan en su miseria. Además, el hecho de que un autor sea capaz de revisar su obra dice mucho de él, de su capacidad de autocrítica y de su afán de superación. Sin embargo, parece que nada era sagrado para este escritor, y quizá si hubiera vivido unos años más hubiera seguido revisando una y otra vez todo lo ya publicado…

Por tanto, es probable que una vez que se tengan en cuenta estas circunstancias, lo más recomendable sea disfrutar de aquello que ha llegado a nuestras manos, sin plantearse qué versiones son más o menos acertadas. La Tierra Media ya nunca estará acabada de forma definitiva… y probablemente tampoco lo estaría si J. R. R. Tolkien siguiera escribiendo.

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de diciembre del 2008