De nuevo ante nosotros, después de haber pasado por nuestras manos en otras innumerables ediciones, otra edición de las obras de Howard Philips Lovecraft. La edición es bonita, la portada inquietante, su volumen considerable. Y es que lo que nos ofrece Valdemar es su narrativa completa (no están sus poemas, ni tampoco su nutrida correspondencia), recuperada en dos volúmenes. Pasemos a desgranar el primero.
Siempre ha habido muchos escritores de terror. Cada uno ha tenido su estilo: unos prefieren crear intranquilidad, desasosiego mediante escenas turbadoras aunque indirectas. Otros prefieren lo contrario, acción violenta y directa. Algunos juguetean con otros géneros (la Espada y Brujería, la Ciencia-Ficción), con otras épocas. Hay quien opina que los muertos que no descansan son los apropiados para recordar a los que respiran que el equilibrio en que se mantienen es muy frágil; y hay quien cree que las catástrofes –naturales u originadas por el hombre- son mejores para ese fin. Hay algunos genios que se permiten jugar con todas esas posibilidades, como el inagotable Stephen King.
Y también están los clásicos.
Porque hay quien prácticamente redescubrió el género (que es viejo como la especie humana) con innovaciones o enfoques que hicieron que, desde ese momento, se pensara en el mismo de otra forma.
Y aquí es donde entra Lovecraft.
Es cierto que también el genio de Providence ha tenido influencias, como todo el mundo. Edgar Allan Poe, lord Dunsany, Arthur Llewellyn Machen… son quizá los más famosos. Pero Lovecraft era un lector obsesivo, como demuestran las continuas referencias en sus obras, y eran muchos los escritores que hicieron mella en él.
Pero lo que caracteriza a este autor, por encima de todo (por encima de lo que serían los mitos de Cthulu) es su carácter soñador. Y no quiero decir soñador en el sentido de “fantasioso”, sino en el literal de la palabra. Gran parte de los momentos creativos de Lovecraft transcurren durante el sueño, y algunas de sus cartas nos desvelan que unos cuantos relatos fueron escritos según se despertó, sin dejar pasar un instante más para evitar que se le olvidara algún detalle de lo “ocurrido”.
Y eso se nota, por supuesto. Parece ser (no lo digo yo) que la especie humana guarda un rescoldo de memoria común que se refleja en los sueños. Temores similares, sensaciones similares, esa sensación de caída que todos hemos notado en alguna ocasión justo antes de despertar… H. P. Lovecraft hace uso de esto para crear atmósferas muy incómodas, inquietantes, en las que una sensación de absurda familiaridad se hace en el lector, que comprende, fascinado, que aunque él nunca había pasado sus ojos sobre esas líneas, hay algo en ellas que ha sentido en alguna ocasión. Esto hace creíble, de alguna forma, relatos en que la fantasía está desbocada, y que de otra manera serían absolutamente absurdos.
Los relatos que componen este primer volumen de la obra son nada menos que 55, desde 1.898 hasta 1.926. En ellos apenas se esbozan rasgos de lo que después conformará la base de los famosos mitos de Cthulhu, si bien ya hay por ahí un esbozo de Nyarlathotep, Azathoth, o incluso La llamada de Cthulhu. Los terrores que evoca en esta época también pueden achacarse, muchos de ellos, a esos seres venidos de otros lugares lejanos; pero no hay evidencias de ello ni los protagonistas de las historias tienen ánimo como para hacer averiguaciones.
Porque la historia de esos personajes es la peor que pudiera acaecer, en casi todos los casos. Cuando comprenden lo que sucede pierden la razón (temporal o definitivamente) al enfrentarse con horrores que no son de este mundo. Los desgraciados que recuperan el control sobre sí mismo suelen vivir llenos de temor por las repercusiones que tendrá, algún día, su conocimiento. En fin, la desesperanza total para el género humano.
¿Qué comentar de la edición, salvo que es de la colección Gótica de la editorial Valdemar? Eso ya es una garantía de calidad tanto en los contenidos como en la encuadernación. La ilustración de Beksinski no puede ser más acertada.
El hecho de que hayan colaborado sólo tres traductores evita los equívocos que producían las pequeñas ediciones de un par de relatos a las que estamos acostumbrados. Todo este volumen tiene estos tres traductores, y en el segundo se reduce a dos (mejor aún). Además, se aprecia que ha habido un concierto respecto a los términos a emplear, porque no se aprecian incoherencias de una historia a otra.
Por todo lo dicho, recomiendo encarecidamente esta excelente edición, cuyo único inconveniente consiste en que, debido a su enorme volumen, no hay quien lo sujete con facilidad mientras se lee. Problemas mayores hemos tenido en otras ocasiones…
Título: H. P. Lovecraft. Narrativa completa / Vol. I
Autor: Howard Philips Lovecraft
Editorial: Valdemar, colección Gótica
I.S.B.N.: 84-7702-529-0
|