Joe Shuster y Jerry Siegel marcaron con la creación de Superman un hito en el mundo del cómic, hasta aquel momento dominado por héroes sin ningún tipo de superpoder. No les fue fácil a estos chavales vender su idea. Fueron penosos años de infructuosos intentos con editoriales y periódicos, obteniendo únicamente rotundas negativas. No fue hasta 1938 cuando lograron que la National Periodical Publications se interesara por el personaje. Shuster y Siegel cobraron 130 dólares y quedaron tan satisfechos por el simple hecho de que por fin se publicara, que cedieron los derechos de autor a la editorial por un par de contratos como guionista y dibujante a 15 dólares por semana. No imaginaban por aquel entonces lo que iban a acabar perdiendo en esta transacción. La primera aparición de Superman en el Action Comics número 1 con fecha de portada Junio de 1938 se considera a día de hoy el cómic más valioso del mundo y el personaje es el que, quizás, haya generado más beneficios en la industria de los medios de comunicación.
Batman apareció por primera vez en mayo de 1939, en el nº 27 de Detective Comics, editado tambien por National Publications, con la historia titulada “El Extraño Caso del Sindicato Químico” realizada por Bill Finger y Bob Kane. El tremendo éxito cosechado por Superman en Action Comics había impulsado a los editores a solicitar creaciones similares a diestro y siniestro, propiciando la creación de multitud de nuevos superhéroes, a cual más variopinto. Aunque en este caso concreto, la sombra de la duda se ha cernido viciosamente sobre la verdadera autoría del personaje.
Robert Kahn nació en Nueva York durante 1915 y fue compañero de secundaria del legendario Will Eisner (creador de “the Spirit”, uno de los cómics más influyentes de la historia). Al cumplir la mayoría de edad se cambió legalmente el nombre por Bob Kane, entrando en el mundo del cómic a mediados de los años treinta como artista gráfico. Trabajó en varios títulos de la editorial Wow hasta que decidió buscar fortuna y trabajo en la National (que terminaría convirtiéndose en la actual DC Comics, iniciales precisamente de uno de sus títulos estrella: Detective Comics). Kane inició allí su trabajo realizando paginas de comedia para títulos como Professor Doolitle y Oscar the Gumshoe, colaborando además en Rusty and His Pals en conjunto con Bill Finger, un vendedor de zapatos al que Kane había contratado como guionista para sus trabajos.
Siegel y Shuster llegaron a ganar cientos de dólares a la semana por realizar los cada vez más exitosos cómics de Superman, mientras que Kane ganaba unos escuetos 35. Por ese pequeño detalle y por recomendación de su editor jefe, Vincent Sullivan, Kane se marca como objetivo trabajar con superhéroes. La mejor forma era ofrecer a la editorial un personaje nuevo que pudiera tener gancho, en la línea del increíblemente famoso Hombre de Acero, y se puso manos a la obra.
Diseñó un personaje rojo, con antifaz y unas enormes alas tiesas de murciélago pegadas la espalda, basadas en el diagrama del ornitóptero de Leonardo DaVinci, que tendría el apelativo de Bird-Man. Tras mostrar su creación a Bill Finger para que escribiera una historia sobre él, este aportó tantas y tan complejas modificaciones sobre el personaje que prácticamente se puede considerar que el concepto que ha transcendido en el tiempo fue bastante merito suyo y poco de Kane. Para empezar, recuperó uno de los nombres desechados de los bocetos del dibujante: Bat-Man. Finger redefinió el look final del personaje añadiéndole la capucha, la capa con su forma característica, los guantes y, sobretodo, eliminando el color rojo brillante de la ecuación, para convertirlo en un personaje mucho más siniestro. Tambien aportó el nombre y personalidad de su alterego: Bruce Wayne.
Mientras Finger escribía la primera historia de Batman, Kane se ocupaba de los cambios artísticos del personaje utilizando numerosas referencias para el diseño en general y el equipamiento del héroe en particular. Fueron tomados (fusilados más bien) conceptos de la cultura popular de los años 30, incluyendo películas, historietas y libros. Kane afirmaba haber sido muy influenciado por (es decir que fusiló más directamente) películas como La Marca del Zorro (1920), The Bat Whispers (1930) y Drácula (1931), aunque Finger mencionó haberse inspirado en personajes literarios tales como The Shadow y Sherlock Holmes para crear las diferentes facetas de Batman en su lucha contra el crimen: desde sus excelencias como luchador hasta sus aptitudes como brillante científico y gran investigador. Kane imaginó un simple héroe/vigilante pero Finger ideó un complejo e inteligente detective que utilizaría innovadores métodos científicos para descubrir a los culpables de los crímenes.
Finger no solo escribió el primer guión, sino tambien muchas de las mejores historias de los primeros años de Batman. Creaciones suyas son la BatCueva, el BatMovil, el BatPlano, incluso el nombre de la ciudad de Gotham. Así como los malvados más notables de la serie como CatWoman, Dos Caras, Acertijo, Man-Bat, Hiedra Venenosa, el Pingüino o EspantaPájaros; y secundarios tan clásicos como James Gordon o Vicky Vale. Incluso colaboró en la creación del Joker según una idea concebida por el asistente de arte Jerry Robinson, hecho que Kane negaría hasta su propia muerte. Algo más tarde, cuando la editorial solicitó añadir un compañero al héroe, Kane optó por adjudicarle una criatura basada en el Puck mitológico, pero Finger desechó la idea y propuso un personaje más real, un niño común, que terminó siendo Robin.
Finger era todo un artesano y las aventuras de Batman fueron cuidadosamente planificadas, además de estar imbuidas de un fino humor. Por encima de todo, era un escritor visual, sabía como indicar al artista el ritmo de las imágenes y la narrativa secuencial. Entre sus creaciones para la DC figuran otros muchos personajes célebres, como Green Lantern (Linterna Verde) o WildCat.
El “bueno” de Kane, aconsejado por un familiar, firmó un contrato con DC donde se declaraba como único autor de Batman. Aparte de los beneficios por el uso del personaje que iba a obtener, se añadiría una línea con su autoría: "creado por Bob Kane", en las todas las historietas de Batman, incluso en las futuras en las que él no tuviera nada que ver.
El éxito del personaje lo volvió tremendamente solicitado por lo que Kane, artista mediocre incapaz de mantener un nivel de calidad medio y mucho menos un ritmo de producción como el que le demandaban, necesitó contar constantemente con asistentes de arte como Jerry Robinson (inicialmente como entintador) y George Roussos. La propia DC Comics contrató a Dick Sprang, Jack Burnley, Fred Ray, Win Mortimer y multitud de otros dibujantes como "artistas fantasma" para que dibujaran a la sombra y bajo la supervisión de Kane sin recibir, claro está, crédito alguno. En 1946 sin que DC lo supiera, Kane contrató a su propio personal fantasma, como fueron los dibujantes Lew S. Schwartz (1946-1953) o Sheldon Moldoff (1953-1967).
En 1967 DC Cómics fue vendida a Kinney National Services (empresa que también adquirió Warner Brothers Film Studio) siendo precisamente el brutal éxito de la serie televisiva de Batman uno de los factores que impulsó dicha operación. Las tornas cambiaron. El anticuado y familiar estilo de gestión de los dueños anteriores que había perpetuado en su cargo a una serie de autores por los siglos de los siglos, desapareció.
Se ascendió a puestos de editor a gente joven como Joe Kubert para que inyectaran un punto de vista más visual a las historias y se atrajo a grandes profesionales como Neal Adams, Denny O'Neill o el mayor “l'enfant terrible” de la época: Jack Kirby. Otro de los movimientos realizados por la nueva dirección de DC fue apartar a Bob Kane, o más bien a su legión de "fantasmas", de las colecciones de Batman a las que seguía ligado por un oscuro acuerdo con los anteriores propietarios. Para lograrlo se utilizó una táctica muy simple y eficaz, que consistió en ofrecerle seguir pagándole su tarifa por página y cómic mensual, pero sin que tuviera que entregar más material a la editorial. Kane aceptó el trato más feliz que una perdiz y se dedicó a explorar otras áreas del mercado más hollywoodienses.
Kane siempre rechazó a Finger como uno de los creadores del personaje escribiendo una carta en 1965 en la que comentaba: "me parece que Bill Finger ha expandido la impresión de que fue él, y no yo, quien creó al Batman, así como a Robin y todos los villanos y personajes principales. Esto es un anuncio fraudulento y constituye una mentira." Tambien argumentó acerca de la desaparición de Finger en los créditos: "El problema con ser un escritor o artista fantasma es que debes permanecer en el anonimato y sin crédito alguno. (…) Pero, si uno de ellos desea el crédito, entonces debe dejar de ser un "fantasma" y convertirse en un líder e innovador". En 1989, Kane volvió a hacer mención del tema en una entrevista: “Durante esa época, fue considerado como un artista y su nombre apareció en una franja al reverso de la historieta. (…) La política de DC en las publicaciones era, si no puedes escribir algo, auxíliate de otros escritores, pero sus nombres nunca aparecerán en la edición final. Así que Bill nunca me cuestionó sobre ello y yo tampoco se lo mencioné (…) tal vez por mi ego de esa época. Me sentí muy mal sobre lo sucedido cuando él murió.”

En declaraciones de Bill Finger sobre las impresiones que tuvo del primer boceto de Bird-Man/Batman: "Conseguí el Diccionario de Webster del anaquel y esperaba que tuviera un dibujo de un murciélago. Me fijé en los oídos y le dije: ¿por qué no duplicamos los oídos?. (…) Sugerí que le dibujara una capucha, que le bajara el puente de la nariz y lo hiciera más misterioso, que no mostrara los ojos en absoluto. (…) No me gustaron las alas, entonces sugerí que hiciera una capa con varias tiras en los bordes para que se abrieran trás él cuando corriera y que se parecería a alas de un murciélago. (…) No tenía guantes. Le pusimos guantes para que no dejara huellas digitales."
A mediados de los 70, cuando Siegel y Shuster comenzaron a recibir sus respectivos créditos por las historietas de Superman y William Moulton Marston recibió su reconocimiento por la creación de la Wonder Woman, las publicaciones de Batman aún seguían (y siguen) incluyendo la línea "creado por Bob Kane" en adición a cualquier otro tipo de créditos. Bill Finger, sin embargo, obtuvo una mínima cantidad monetaria y ningún crédito, ni siquiera en las historias en las que trabajó directamente con Kane. Fue despedido por DC en 1968.
Finger no recibió ni por asomo el más mínimo reconocimiento y, durante largos años, recibió únicamente "gratitudes" vacías por sus contribuciones secundarias en la creación de Batman. Junto con Shuster, Siegel y muchos otros creadores durante y después de la "Edad de Oro” de los cómics, reprocharon a las editoriales el haber sido abandonados y estafados tanto en cuestiones monetarias como en dignidades perdidas. Fueron años en los que algunos llegaron a estar sumidos en la más absoluta pobreza debido a sus incesantes litigios judiciales. Reivindicaron honorarios de reimpresión y seguros sanitarios, practicas que ahora son aplicadas como normas básicas en la industria. Finger nunca vio aparecer su nombre en ninguna historia de Batman durante su vida pero, en caso de que se hubieran aplicado los procedimientos actuales en aquella época, veríamos unos créditos muy diferentes en las páginas de esos comics. DC Comics no lo acreditaba como el co-creador del personaje cuando murió en 1974. Hoy en día se le han concedido numerosos premios y homenajes por su trabajo.
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