DESCARGA El Imperio Contra Dios AURORA BITZINE FANTASÍA Y CIENCIA FICCIÓN ¡Publica con nosotros, envíanos tus relatos!
Relato Fantástico: Sangre Dragón
La Sangre Dragón fluye por las venas guerras de una poderosa estirpe guerrera, mas nunca se pueden descartar alteraciones.
Por Ricardo Germán Giorno

Relato Fantástico - Sangre Dragón
Conforme a la tradición, Férfenex se introdujo en las cenizas ardientes del volcán. Los aceites corporales formaron una película que le volvieron la piel brillante. Las madres terminaron de engalanarlo. Él tuvo que dar las gracias según a qué casa correspondía cada madre mientras pensaba en la audiencia
La audiencia. Férfenex se miró en el espejo de roca, antes de partir hacia el último encuentro con Ezequiel, el único hombre con el que mantenía vínculo vibratorio. Se reprendió: tendría que haber usado la palabra amigo.
El dragón caminaba apesadumbrado. Le hubiese gustado volar, sentirse libre. Pero eso no se permitía entre los muros de la Ciudad de las Torres. No podía dejar la ciudad hasta que alguno de sus hijos pasara por la iniciación, y el único que tenía había muerto en batalla.
Pensó en Ezequiel y en las sorprendentes conversaciones que había mantenido con él. Pequenos y extraños. Los humanos terminarán por acaparar la galaxia, es sólo una ecuación de una incógnita. También pensó en sus propósitos y se sintió más tranquilo.
En la antesala de la reunión, Férfenex debía lavarse el rostro tantas veces como importante fuese el personaje de la entrevista. Decidió darle a Ezequiel la mayor categoría posible: se lavó veinte veces. El lacayo presente, un dragón no volador, cantó ese número. A partir de entonces, Ezequiel, un simple paramédico, fue tratado como emperador.
Ya se habían visto otras veces, en otros lugares de la ciudad, pero el humano pensó que era la última. Los suyos partían para no volver. La excusa era: “perdimos la Guerra de Una Sola Batalla”, aunque la verdad debía buscarse más profundamente.

Por fin, Férfenex entró en la sala de Audiencias y dio la orden: la campana de las presentaciones fue tañida. De inmediato y con toda pompa, Ezequiel fue llevado a los pies del dragón.
Acostumbrado a los anteriores encuentros, el hombre se trepó por la pata trasera y, caminando por el lomo escalonado, se situó detrás del orificio auditivo. Los lacayos amenazaron con reaccionar violentamente, pero fueron detenidos por su amo.
—Me estaba preguntado qué hubiese pasado de ganar nosotros la guerra —dijo Ezequiel.
—Igual se irían. No es por la guerra que se van. Ustedes son un pueblo guerrero, es indudable, pero no buscan la gloria, van tras la recompensa.
—Guerrero y que vive poco. Al lado de ustedes somos una chispa dentro del fuego.

Relato Fantástico - Sangre Dragón
—Sólo es verdad si lo aplicas a los individuos. La especie es longeva y, a diferencia de nosotros, los humanos tienen espíritu de cuerpo. Para la visión de los dragones, ustedes no se diferencian mucho de una colmena.
—Ya hemos tenido esta conversación antes, amigo.
—Otra vez esa palabra enigmática.
—¿Cuál? ¿Amigo? Sí, es una palabra hermosa. Nosotros somos amigos, lo sé.
—Aquí no conocíamos ese término. Lo que más se le acerca es vínculo vibratorio. Jamás dos dragones pueden ser amigos. En cuanto a la palabra usada para definirla, te diré que es demasiado subjetiva.
—Es cierto. No existe la hermosura, sólo es una comparación. Volviendo a lo de la guerra, ¿por qué crees que nos marchamos?
—Por el botín, o mejor dicho, por la falta de él, ya te lo dije.
—Mmm, no sé, no es tan sencillo.
—No te mandé llamar para hablar de la guerra, Ezequiel.
—Sí, me parecía. Veo todo muy ceremonioso, con mucho protocolo.
—Es necesario. Te pediré que bajes... Así está bien. Tengo algo para decirte a través de mi edecán, tal como lo dicta la etiqueta del un Emperador.

Para el dragón, la sangre humana fue sólo una gota en esa lengua. En cambio, Ezequiel sorbió dos tragos y juró preferir la muerte a seguir.
Ezequiel sentía un ardor en el estómago que iba creciendo.
—Ese fuego no se extinguirá jamás. Pero no te molestará, todo lo contrario, será el combustible de tu fuerza y el recuerdo de nuestra amistad.
El hombre asintió con desconfianza.
Los sirvientes, con delicadeza, invitaron al huésped a retirarse. La recepción había terminado.
Entró un dragón pequeño, de casi el doble de estatura del humano, que aclarándose la voz recitó un largo discurso ponderando las virtudes de Férfenex. Luego le tocó el turno a la acción desinteresada de Ezequiel: en medio de la batalla y contra los deseos de sus compañeros, no tomó la vida de aquel dragón moribundo, sino que le dio auxilio. Aquel dragón era el hijo de Férfenex.
El edecán continuó un poco más alabando el altruismo del humano, hasta que llegó el anuncio final: el Emperador había dispuesto un intercambio de sangre, así, cada uno permanecería dentro del otro.
Ezequiel tembló.
Los edecanes menores se le acercaron. Si bien pequeños para los dragones, resultaban enormes para él, imposible resistirse. Sólo con tecnología pudimos aguantar tanto tiempo la guerra, pensó.
Le extrajeron bastante sangre y, escondidos tras la cola, otro tanto hicieron con Férfenex.

Relato Fantástico - Sangre Dragón
Ezequiel partió hacia la zona humana. Los tres meses de preparativos para abandonar el planeta los pasó sin volver a ver a su amigo dragón. Sentía dentro de sí una fuerza más allá de los límites humanos. Empezó a crecer. La piel se le llenó de escamas. Los médicos no podían encontrar el mal que lo aquejaba. Por fin decidieron ponerlo en cuarentena.
Ezequiel decidió huir.

En el palacio de la Ciudad de las Torres, el edecán mayor se acercó a su amo:
—Excelencia, se aproxima una nave humana, pequeña y desarmada.
—Háganla aterrizar en el patio interior de palacio. Ya sé quién es.
Los rasgos eran similares a los de Ezequiel, pero el cuerpo había crecido mucho. Y la piel escamosa brotaba aquí y allá. Era Ezequiel, pero había cambiado tanto que quizá ya no lo fuera. Se dirigió al Emperador, haciendo rodar a su paso a los sirvientes. La guardia imperial se hizo presente. pero Férfenex mandó desalojar la sala.
—¿Por qué lo hiciste, padre? —La voz y la entonación no eran de Ezequiel— Tenemos otros cuerpos preparados para estas circunstancias.
—Él se lo merecía, ¿no ha muerto, no?
—No, aquí estoy —dijo otra voz, proveniente del mismo cuerpo, bastante parecida a la que antaño solía tener Ezequiel—. De pronto tengo la fuerza de diez hombres y me encuentro con que en mi cabeza vive otro.
—Padre, no le diste a beber tu sangre, como él piensa —dijo la primera voz—, le diste de la mía.
—Hijo, gracias a él pudimos llegar a tiempo para que tu sangre no muera. Lo hubieses visto, cubierto de esa sangre, en pleno campo de batalla, tratando de suturar una herida que no tenía remedio. Pero retrasó tu verdadera muerte. Allí me decidí: él no debía morir. Te cubrí con cenizas ardientes y así te mantuve por el tiempo necesario. Luego comencé a interiorizarme cómo era Ezequiel, qué pensaba, qué lo movía. Una vez tuve todo reunido, le di a beber.
—Este cuerpo mutará hasta cierto grado. Será dragón, pero mantendrá algo de humano. No podré volar, padre.
—Te equivocas. Los humanos tienen algo que nosotros hasta ahora no habíamos necesitado: tecnología.
Llevó a Ezequiel al patio mayor, donde descansaba una nave de una plaza. No tenía cabina, sólo un sencillo arnés con el que el piloto podía tener total movilidad.
—Esto fue uno de los resarcimientos que pedí por la guerra. Podrás volar.
—Pero, ¿y yo? Me arruinaste la vida. Jamás podré recuperar mi humanidad.
—¿No eras el que se quejaba de su existencia miserable y hablabas elocuentemente de los dragones y su vida casi eterna? Aquí la tienes. Todos salimos ganando. Tú ganaste longevidad, mi hijo evitó la muerte y yo mantendré a ambos a mi lado.

Sentado en la punta de la torre más alta, vio partir a la última de las naves humanas, que se elevó hasta alcanzar la altura suficiente y luego desapareció tras un fogonazo imposible de aguantar con los ojos abiertos. Férfenex abrió las alas y por primera vez en mucho tiempo se sintió libre. Su hijo y su amigo lo acompañaban.

subir
Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de agosto del 2008