El salvador de los sueños
llegó tarde
ya estaba peleado contra mí mismo.
Reptil contra humano.
Y los límites se fundían
al caer las paredes orgánicas
de aquel antro de narcosíntesis.
Mirada contra mirada
ojos del abismo contra ojos sin reflejo
ondas computerizadas de choque.
Fuera todo era aún peor
la ciudad-estado de las constantes
a ritmo de engranajes electrónicos.
Reptil contra humano
ira primaria contra animal simbólico.
Los créditos se acababan
ante la pantalla plasmática
divinidad consumible
grata con quien paga
cruel con quien se queda sin nada.
Las cifras jugaban en contra
mi sangre se espesaba
la gente figuras monótonas
maniquíes tras los cristales
del transporte elevado del monorraíl.
Abajo
hacia delante o hacia atrás
siempre el mismo lugar
el ruinoso cinturón del suburbio terminal.
Aparto vendedores de prótesis
aparto decrépitas putas de cuerpos hormonados
me pierdo entre la basura fosforescente
enjambres de moscas grotescas.
Peleado contra mis venas
llenas de conexiones epidérmicas
nublada la razón codificada
escamas artificiales del vergel negro
vestigios y deshechos.
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