Soy la espina en el pie, soy el borrón en la mirada;
Soy el gusano en la raíz, soy el ladrón en la noche.
Soy la rata en el muro, el leproso que en la puerta mira con malicia;
Soy el fantasma en la mansión, heraldo del horror y el odio.
Soy la roya del maíz, soy el carbón del trigo,
Riéndome de la labor del hombre para con desdén, a sus pies agitar una red.
Soy sarna y moho y plaga, peligro y muerte y descomposición;
La putrefacción de la lluvia en la noche, el horno del sol por el día.
Con la sequía degenero y marchito, con el fermento de la nauseabunda ciénaga trabajo;
La negra plaga del sur y la leprosidad del este traigo
Agreste vino de ramas de cicuta extraigo en pétalos de muerte;
Donde las gruesas y negras serpientes dormitan cosecho la flor del upas.
Los hielos del norte he sondeado por la pista de un helado conjuro;
En perdidos grises campos de arroz, he aprendido del muerto mongol.
Donde negras e inhóspitas montañas yacen, espeluznantes tumbas he saqueado;
En las arenas del desierto he escarbado para terribles tumbas desvalijar.
Nunca el sol se va, nunca la luna rojiza resplandece,
Pero más allá del norte o del sur, con muertos esclavos llego.
Con atroces hechizos vengo, negros cánticos y espantosas melodías;
Los ocultos infiernos he hoyado y perdidas lunas negras saqueado.
Nunca hubo un rey o sacerdote para aclamarme de palabra o hecho,
Nunca hubo ni hombre ni bestia en los caminos de negra sangre que tomé.
Hubo abismos carmesí nunca hoyados, hubo negras alas sobre un mar;
Hubo fosas donde cosas enloquecidas rugían y escupían blasfemias.
Hubo inmensas tumbas impías donde soñaban viscosas monstruosidades;
Hubo nubes como ensangrentados penachos donde demonios no-natos gritaban.
Hubo edades extintas por el tiempo, y tierras perdidas en el espacio;
Hubo víboras en el cieno, y un siniestro rostro impío.
Oh, el corazón volvióseme piedra en el pecho y en la cabeza el cerebro se me congeló—
Pero a todo vencí, solo, y mi cáliz repleto vertí,
De horrores y fatalidades y hechizos, negros brotes y amargas raíces—
De los infiernos bajo los infiernos, os traigo mis mortíferos frutos.
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