Hay dos cosas que se le deberían exigir a todo escritor de franquicias: conocimiento de la misma, y habilidad para escribir.
No es el caso.
El trasfondo de Warhammer 40,000 es uno de los más ricos en cuanto a extensión, complejidad, diversidad y, en ocasiones, profundidad, en lo que a juegos se refiere, tanto de mesa como de ordenador, consola u otro soporte; desde el Mito de la Caída, ejemplificado en la Herejía de Horus, hasta la gigantesca campaña de los Mundos de Sabbat, pasando por la historia de los Capítulos de Marines Espaciales, de la Guardia Imperial, las Legiones Traidoras o la demonología de los Dioses del Caos, es un trasfondo fascinante, terreno fértil para las historias más increibles.
Tampoco se pretende que un autor que va a ganarse un sueldo escribiendo acerca del trasfondo de un hobby lo conozca a la perfección. No es imprescindible, aunque sí es aconsejable que se informe, como mínimo, de aquello sobre lo que va a escribir. Así se evitan desastres como el perpetrado en esta novela.
Los Lobos Espaciales y los Ángeles Oscuros son dos de las veinte Legiones de marines originales, refundadas tras la Herejía de Horus en capítulos más pequeños. En la época pre-herejía, cuando los dos primarcas combatían al lado de sus legiones, un incidente en el campo de batalla provocó una rivalidad enconada entre ambas legiones, que aún hoy, diez mil años después, permanece inalterada.
Pero una cosa es una rivalidad ancestral, y otra muy distinta liarse a tiros en cuanto se ven. Puede que sean rivales, que desconfíen del otro capítulo, pero, ante todo, son Astartes del Emperador, y levantar el bólter contra un hermano, por muy Angel Oscuro o Lobo Espacial que sea, es una herejía punible con la muerte.
Por eso sorprende la ligereza con la que los autores, escondidos bajo un seudónimo, predisponen a un capítulo y otro para abrir fuego nada más intuir su presencia. Es absurdo. No tiene sentido. Y eso arruina la suspensión de la incredulidad. Si a eso añadimos que la mayor parte del peso de la trama se apoya en ese punto, tenemos una novela que se nos cae a pedazos. Imaginen una novela de Tom Clancy donde un pelotón de marines se pasa más de medio libro intercambiando disparos contra un pelotón del SAS británico, y se harán una idea de la ridiculez del concepto.
Pero es que, por si fuera poco, el libro está mal escrito.
Las escenas de batallas, que deberían ser el pan nuestro de cada día en una novela como esta, son repetitivas, calcadas unas de otras, mal narradas y confusas. El supuesto antagonista es, más que poco creíble, imposible. Los personajes son planos, colecciones de clichés y tópicos, sin profundidad alguna. La trama avanza a golpes, deteniéndose innecesariamente en aspectos secundarios y resolviendo el nudo principal de forma apresurada, torpe y carente de estilo.
En resumen, es un libro malo con avaricia. Literalmente, libros como éste son los que dan mala fama a las franquicias.
Titulo: Los hijos de Fenris
Titulo original: Sons of Fenris
Serie/colección: Lobos Espaciales
Autor: Lee Lightner
Traducción: Juan Pascual Martinez
Portada: Geoff Taylor
Edición: Timun Mas
ISBN: 8448044045-9788448044046
|