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Relato de Terror: Hora de tu Muerte: 23:55
Por lo general poca gente suele tomarse su horóscopo en serio, aunque la mayoría no podemos evitar echarle un vistazo aunque afirmemos no creer en ello.
Pero, ¿qué pasaría si un día leyeras que vas a morir antes de las 12 de la noche? ¿Seguirías sin darle importancia?
Por Cristina L. Más

Relato de Terror - Hora de tu Muerte: 23:55 El reloj marcaba las doce menos cinco cuando murió.
Sabía que iba a ocurrir, desde que esa mañana lo leyó en el horóscopo:

Géminis. Hoy será tu último día, aprovéchalo.

Cuando cogió el periódico como cada mañana, mientras desayunaba su café con tostadas en el bar de al lado, eso era lo último que pensaba encontrarse.
Normalmente echaba un vistazo al horóscopo por encima, apenas parándose a leer detenidamente lo que decía, de todas formas siempre era lo mismo: no descuides tu salud, buen día para emprender nuevos negocios, cuida de ese alguien cercano a ti...

Pero aquel día fue distinto, sólo había una frase y era clara y concisa. Aún así tuvo que leerla varias veces para asegurarse de que de verdad ponía eso. Sí, sin duda.

Rápidamente miró la fecha: 28 de diciembre, sí, el periódico era de ese día. ¿Qué diablos significaba eso? ¿Su último día? ¿Que lo aprovechara?

No podía ser... no era cierto... los horóscopos no eran más que una pérdida de tiempo, no significaban nada, nunca acertaban, alguien sin nada mejor que hacer se los inventaba...
Pero ¿y si no?

Si hubiera leído que le iba a ir mal en el terreno amoroso o que no era una semana apropiada para los juegos de azar no le habría dado importancia, pero el hecho de que dejara claro que iba a morir era distinto, eso ya no se ignoraba tan fácilmente.

Pagó y salió rápidamente de la cafetería, quería estar solo, no dejaba de darle vueltas, ya le había jodido el día, ¿cómo ir a trabajar así? ¿Sabiendo que iba a morir?
Sacudió la cabeza, no, no iba a morir, ¡era absurdo! Sólo era un maldito horóscopo, ¿si no le daba nunca importancia por qué dársela ahora?

Porque decía algo importante... realmente importante...

Caminó por la calle sin dejar de mirar a su alrededor. Si fuera verdad... ¿cómo pasaría? Podía ser de cualquier forma. Miró a un lado, ¿y si le atropellaba un coche al cruzar la calle? Miró hacia el cielo ¿y si le caía algo en la cabeza? Un pedazo de cornisa, una maceta...
Se alejó del edificio que tenía junto a él ¿o era mejor pegarse al muro? Así estaría a cubierto bajo los balcones...

Al final decidió cambiar de acera, no sin antes mirar a cada lado de la carretera un par de veces. Al otro lado había un parque y sólo árboles... árboles... podía caer una rama, o podía partirse un tronco y aplastarle, tampoco era seguro...

¿Pero en qué estaba pensando? “sólo un horóscopo... sólo un horóscopo... y ni siquiera es de un periódico importante” no dejaba de repetírselo mentalmente, pero aquello no ayudaba...

Cuando por fin llegó a la oficina y se metió en el ascensor respiró tranquilo, estaba a salvo, nada podía hacerle daño ya...

Relato de Terror - Hora de tu Muerte: 23:55 Pero ¿y si el ascensor caía?

De repente empezó a agobiarse de nuevo, quería salir del ascensor, miró los números que indicaban los pisos: tercero... cuarto... sólo tres más... puso las manos en las paredes del ascensor... ¿qué hacía? si el cable se soltaba eso no iba a ayudarle, caería... se rompería las piernas, moriría aplastado... no... ese no podía ser su final.

“Es sólo un horóscopo, ¡maldita sea! No es real...”

¡Siete! ¡por fin!

Salió del ascensor como alma que lleva el diablo y fue directo a su despacho, sin saludar a nadie, no quería hablar con nadie, nadie podía ayudarle si iba a morir.

Se sentó en la silla frente a su escritorio y miró por la ventana. ¿Cómo ocurriría? ¿Qué pasaría...?

Desde pequeño sus padres le habían inculcado las enseñanzas de una religión cristiana, creyente en la vida tras la muerte, pero ahora todo aquello no le consolaba, ahora empezaban las dudas, ¿y si no había nada después? ¿qué pasaría? ¿Adónde iría?

Nunca se había parado a pensar en aquello porque era joven, ¿qué eran 35 años después de todo? Ya tendría tiempo de preocuparse a los 60... Pero ahora todo era distinto, ¿y si no llegaba ni siquiera a esa edad?
La sociedad debería enseñar a pasar por eso, a concienciar que algún día hay que morir. Que puede ser antes que después y que todo el mundo acabará igual.

Pero ahora no le consolaban las lecciones aprendidas, no quería morir, no quería saber qué había después, quería vivir, no podía terminar así, no había hecho nada importante, no contaría para nada en la historia, ¿para qué había servido?

Estaba asustado como nunca, muy asustado, pero allí estaba a salvo, ¿no? ¿Qué podía pasarle en su despacho? Nada... ¿o sí? ¿y si había algún atentado? Al fin y al cabo en su ciudad no era tan raro... ¿Y si el edificio se desplomaba? ¿Y si se le caía el techo encima? Cualquier cosa por absurda que pareciera podía pasar si tenía que morir ese día.


Las horas fueron pasando una tras otra pero el tiempo se le hizo eterno, ¿cuándo ocurriría? La espera le estaba matando. Sonaba irónico el hecho de que el no saber cuando moriría era lo que le estaba llevando a la desesperación, lo que le provocaba un nudo en el estómago, lo que le impedía tragar.


Mientras comía en el bar de abajo notó que hacía calor, mucho calor, ¿o era él? ¿Tendría fiebre? ¿Habría comido algo en mal estado? ¿Moriría de una intoxicación?
Empezaba a encontrarse mal, muy mal... Fue al baño y vomitó pero eso no le hizo sentirse mejor, la sensación de opresión en su estómago seguía ahí.
Se quedó en el aseo unos instantes, maldiciendo el momento en el que había cogido ese maldito periódico y había leído el maldito horóscopo.

Relato de Terror - Hora de tu Muerte: 23:55 De repente sintió el deseo de mirarlo de nuevo y salió a comprar otro ejemplar, buscó la página y miró el horóscopo, deseando en vano que hubiera cambiado y le profetizara un cambio en su suerte. Pero allí seguía, como riéndose en su cara:

Géminis. Hoy será tu último día, aprovéchalo.”

¿Aprovecharlo? Estaba haciendo todo lo contrario, le estaba estropeando el día... sí... quizás debería aprovecharlo.

Recortó esa hoja de periódico por puro masoquismo y se la guardó en el bolsillo antes de emprender el camino a casa. En casa estaría a salvo y podría tranquilizarse...

Al llegar lo primero que hizo fue sentarse en su sillón preferido y poner la televisión, pero todos parecían tan tranquilos que tuvo que apagarla, ¿cómo podían estar tan sosegados? ¡Iba a morir!
Miró su reloj, las cinco de la tarde, ya eran las cinco de la tarde, sólo faltaban siete horas para que el día acabara, para que su vida acabara, ¡¿cuándo ocurriría?! Necesitaba saberlo.

Se fue a su habitación y se tumbó en la cama mirando al techo, contando los segundos mentalmente, las cuatro paredes se le echaban encima, le ahogaban, no podía respirar, ¿moriría ahogado? Se levantó e intentó tomar aire lentamente y eso dio resultado, no se estaba ahogando, era todo obra de su cerebro, estaba bien, seguía vivo.

Salió de la habitación y vio el teléfono, llamaría a alguien y le contaría todo, sí, eso haría, llamaría a sus padres... necesitaba que alguien le dijera que todo saldría bien...
Pero cuando estaba marcando lo pensó mejor, ¿qué diría? “mamá, voy a morir, mi horóscopo lo dice” no, era absurdo, creería que se había vuelto loco o sólo lograría preocuparla a ella también.

No, estaba solo en eso, era su vida, tenía que afrontarlo como un hombre, no iba a pasarle nada.

Decidió darse una ducha para relajarse y fue al baño, pero una vez dentro empezaron a pasar por su cabeza todas las posibles formas de morir accidentalmente que había en un baño: resbalarse, electrocutarse, ¿ahogarse?
Salió de allí enseguida, no, era mejor quedarse quieto, no hacer nada, esperar en un sitio seguro hasta que pasaran las doce de la noche, entonces ya estaría a salvo.


Las horas fueron pasando y los nervios aumentaron cada vez más. Las seis... las siete... las once... Estaba al borde del infarto, volvía a faltarle el aire, tenía ganas de vomitar de nuevo, de llorar, de gritar...

Salió al balcón y miró a su alrededor, desde su décimo piso se veía buena parte de la ciudad, y la gente ahí abajo, personas caminando, diminutas como hormigas, tan tranquilas, ignorantes a su destino, ¿por qué no podía ser como ellos? Había sido feliz ignorando la fecha de su muerte, Navidad había sido hacía apenas unos días, ¿cómo podía el destino ser tan hijo de...?

Relato de Terror - Hora de tu Muerte: 23:55 Miró al cielo, moriría, de acuerdo, no sabía dónde iría pero si tenía que ser de esa forma así sería, no podía soportarlo más, no podía esperar a media noche, ya había esperado suficiente.

Finalmente pasó un pie por encima de la balaustrada, luego el otro, y decidió acabar con todo aquello de una vez. No iba a dejar que ningún horóscopo decidiera su destino. Sólo él lo haría.

Su reloj marcaba las 23:55 cuando saltó.

Mientras caía hacia el asfalto la hoja de periódico voló de su bolsillo para volver a caer a varios metros de él y terminar pisada por los transeúntes que se agolpaban alrededor del cadáver que acababa de aparecer de la nada frente a ellos.
Lo único que quedó legible en ella fue la fecha del periódico y un par de horóscopos más.

Si se hubiera parado a leer el resto habría comprobado que en todos aparecía la misma frase “Hoy será tu último día, aprovéchalo”

Si no hubiera estado tan obsesionado con ella habría reparado en lo que realmente significaba que ese día fuera concretamente 28 de diciembre.

El 29 una nota a pie de página, junto a los horóscopos, aclaraba la broma macabra del día anterior, el día de los inocentes, no era una nota muy grande, el redactor tenía el día libre y no consideraba que hubiera sido tan importante.

Lo que le llamó la atención fue que al coger el periódico mientras desayunaba y mirar el horóscopo, su trabajo, como cada mañana, comprobó que en el suyo, en lugar de aparecer lo que él había escrito sólo aparecía una línea, similar a la que él hubo escrito para el día anterior, pero esta vez decía:

Libra: Hora de tu muerte: 23:55

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de junio del 2008