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Crónicas de la Vieja Tierra: Tercios de España
La Infantería Legendaria
Por Andrés Díaz Sánchez

Crónicas de la Vieja Tierra - Tercios de España En estas fechas aún coletea por las grandes pantallas la película “El capitán Alatriste”, que ha despertado grandes halagos y severas críticas. El tema de los tercios del Imperio Español está pues de moda gracias a las famosas andanzas del personaje de Javier Pérez Reverte. Por tanto no está de más la edición de un libro que estudie de manera exhaustiva y desde todos los aspectos posibles del análisis histórico el tema de los legendarios tercios, considerados en su época como “el mejor cuerpo de infantería del mundo” y que consiguió un sorprendente número de victorias, casi ininterrumpidas, durante unos doscientos años.
Como dicen los autores, nuestra historia es la gran desconocida para el gran público, que sabe más de otros países que del propio. Si hablamos de historia épica, el desconocimiento es aún mayor. Pocos momentos hay tan épicos como los que abarca este estudio. Trata sobre una época en la que la guerra era algo cotidiano y —curiosamente— ocurría casi siempre fuera de las fronteras, manteniéndose España en la paz interna, salvo excepciones puntuales. El escenario de las batallas de los célebres tercios fue el centro de Europa, toda una ancha franja que iba desde los Países Bajos, pasando por Francia, los diferentes estados alemanes e Italia. También estuvieron los tercios en las longitudes extremas del viejo continente: Portugal al Oeste o Transilvania por Oriente. Igualmente, destacaron los tercios en decenas de luchas en el Norte de África: Túnez, Argel o Trípoli, y en acciones aisladas de América, donde muchos de los viajes de exploración y conquista estaban formados por soldados y capitanes con una formación “de tercios” en Europa. Combatieron no sólo en tierra, sino también en las cálidas costas del Mediterráneo, ya fuera en las costas africanas o en las orientales de Grecia, culminando este tipo de guerra marítima en la jornada de Lepanto; también lucharon en las bravas aguas del Atlántico, defendiendo las flotas de oro y plata que llegaban de las Indias de los piratas ingleses, y se embarcaron también en las aguas heladas a la sombra de Inglaterra —con la Gran Armada, que los ingleses denominaron con ironía “Invencible”, dándole el nombre por la que se le conoce— o en las costas de Bretaña y Flandes. Practicaron todo tipo de combate: grandes batallas campales, sitios y defensas de fortalezas, golpes de mano rápidos en sus célebres “encamisadas” nocturnas, cañoneo entre grandes naves o bien combates al abordaje, sin olvidar los duelos entre campeones de diferentes países, una conducta que procedía de la Edad Media. Pelearon tanto en pasos montañosos como en bosques o sobre llanuras, en el clima suave de Italia, en los fangos helados y lluviosos de Flandes, las selvas centroamericanas, las nieves germanas o los desiertos del Norte de África.
Como vemos, tal exhuberancia de escenarios y de hechos épicos daría no para una serie como Alatriste, sino para veinte o treinta sagas más, a cual más entretenida.
Si bien uno puede estar de acuerdo o no con las políticas de los diferentes emperadores —en ocasiones lógicas y en otras nefastas—, es difícil no emocionarse y admirar a los simples soldados de los tercios, fieles siempre a su rey aunque no entendieran de estrategia mundial, sufridos y duros, orgullosos a pesar de su pobreza y de probado valor, una bravura inaudita reconocida una y otra vez por sus enemigos más que por nosotros sus descendientes. Es fácil, pues, caer en un chovinismo del que otros países hacen mucha gala y del que nosotros hacemos —quizá— demasiado poca. En este sentido, los autores del estudio ponen cada cosa en su sitio y advierten que si bien los Austrias adoptaron rápidamente la nacionalidad, residencia y costumbres españolas y se encariñaron más con este país que con otras posesiones, sus fuerzas armadas estaban compuestas no sólo por españoles. Los tercios eran un conglomerado de alemanes, valones, ingleses, holandeses, irlandeses, escoceses, italianos, genoveses y, también, españoles —sólo a estos últimos está dedicado el ensayo—. Los españoles no eran los más numerosos, pero sí constituían la columna vertebral del gran ejército imperial. No se puede decir que las batallas las ganaran sólo los cuerpos de españoles, pues todos contribuían, pero sí que solían estar en lo más recio del combate —por propia iniciativa, llevados del orgullo o la honra— y que si faltaban o caían, caía el resto de las tropas. Tal vez esto parezca demasiada presunción, pero una y otra vez las crónicas lo prueban, y si uno desconfía de las propias siempre tiene las del enemigo para demostrarlo.
Una de las bazas fuertes del libro es su “idea de conjunto”. Hay muchos otros libros de los tercios, pero no tan completos, pues suelen tratar sólo ciertas campañas —Flandes, sobre todo—, mientras que aquí vemos todas y cada una de sus guerras, en todos los escenarios y continentes, aunque abreviadas para no ofrecer un resultado enciclopédico. Hay por ejemplo un compendio de reseñas de batallas célebres muy interesante y una lista no menos interesante de personajes célebres de los tercios, desde maestres de campo como el duque de Alba o Alejandro Farnesio, a soldados famosos por su bravura e incluso grandes literatos como Cervantes, Lope de Vega o Calderón de la Barca, cuyas vidas son una sucesión de aventuras trepidantes.
Aparte de los grandes hechos de armas, también se nos habla del día a día, de sus costumbres en cuanto a atavíos, juegos, relaciones con los tercios de diferentes países y entre los propios españoles, los asuntos de honra y honor, las leyes que les regían, sus sistemas de mando y gobierno, los civiles que les acompañaban, pagas, intendencia, armamento e incluso el lenguaje que usaban. Y se glosan todos estos asuntos de manera resumida y certera, de tal modo que no tenemos entre las manos un mamotreto aterrador, sino un libro manejable y fácil de leer.
Por otro lado, la edición es impecable, con profusión de retratos y grabados de la época e ilustraciones magníficas, así como varios mapas y diagramas desplegables que alivian el peso del texto.
En definitiva, se trata de un libro de consulta histórica pero también muy ameno, que da una visión de conjunto de todos los aspectos de estos famosos tercios que Reverte ha puesto de moda. Utilizando la propia terminología, el libro satisfará tanto al bisoño recién alistado que no sepa nada del tema, como a los veteranos de cualquier “tercio viejo”, bragados y curtidos en no pocos estudios y ensayos anteriores.

Autores: Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca
Editorial: Edaf

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de agosto del 2007