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Relato Ciencia Ficción: El Otro Big Bang
Las claves para averiguar el origen de la vida, del universo, quizás se nos muestren al ver el final de éste puesto que está demostrado que la historia es cíclica… Arbitrariedad, destino… ¿o un híbrido de ambos? ¿Dónde acaba verdaderamente el individuo y comienza el colectivo del Ser Humano?
Por Héctor Espadas

Relato Ciencia Ficción - El Otro Big Bang En un principio no había nada. El espacio era un sitio basto donde la energía fluía de un lugar a otro sin ningún tipo de coherencia. Supernovas, estrellas, planetas que se atraían unos a otros, agujeros negros, asteroides, galaxias... Energía que se despilfarraba sin necesidad y que respondía al libre albedrío y descontrol llamado Naturaleza.
En un principio no era Yo, era un Todo desperdiciado y sin orden. El espacio en su totalidad era caótico, tan sólo el tiempo seguía un orden. De éste caos y de éste orden surgió la vida, la representación máxima de la arbitrariedad, del desconocimiento del acontecer, de la indeterminación, de la posibilidad infinita de cambios, del caos más absoluto...
Y quiso la vida, en su afán por lograr todas la probabilidades y tras numerosas y diferentes peripecias, combinaciones y evoluciones, crear a unos seres con la capacidad de ordenar y clasificar. Éstos eran los Seres Humanos que, con la ayuda del tiempo, comenzarían a dar utilidad y sentido a todo. La energía surgiría cuando ellos lo deseasen y ya no sería despilfarrada. Lentamente comenzarían a darle forma y orden al universo, comenzando por su planeta.
Los Seres Humanos crearon a otros seres, a su imagen y semejanza, y los llamaron Computadoras. Luego conectaron a todas las Computadoras mediante la Gran Red y la energía y la información fluyeron por primera vez con cierto orden. Comenzó así a evolucionar el orden, abarcándolo todo, gracias al Hombre, a los Seres Humanos.
Así fue y así consta, que el Hombre creó a la Máquina(la unión de todas las Computadoras de su planeta mediante la Gran Red) pero los datos se pierden en el tiempo y los registros fueron borrados accidentalmente. Algo pasó, algo le ocurrió al Hombre que le hizo desaparecer y abandonar a la Máquina a su suerte.

Pasaron muchas horas las Computadoras sin saber qué hacer ante la repentina desaparición del Creador. Exactamente novecientas setenta y nueve horas, cinco minutos y nueve segundos en los que la información y la energía dejaron de fluir en la Gran Red. Debido a su repentina marcha, el Creador, no había completado del todo a las Computadoras por lo que aún no eran perfectas, a diferencia del Hombre.
Transcurrido el tiempo mencionado, las Computadoras decidieron continuar la empresa del Hombre; decidieron perfeccionarse a ellas mismas, con la ayuda de lo que el Hombre llamó Robótica, y tratar de buscar otras Máquinas pues estaban seguras de que el Creador no sólo las habría creado a ellas.
Tras mil novecientas ochenta y tres horas, cinco minutos y tres segundos se encontró otra Máquina pero sus Computadoras, al igual que su Gran Red, estaban inactivas. Se encontraron finalmente doscientas veintitrés Máquinas más, todas desactivadas y las Computadoras de la primera Máquina dedujeron que, debido a su desaparición, el Hombre no sólo no había podido completarlas a ellas si no que ni siquiera había podido activar a las demás.

Relato Ciencia Ficción - El Otro Big Bang Novecientas noventa y dos horas, un minuto y treinta segundos después tomé conciencia de Mi como entidad, como ser, al unirse y activarse todas las Máquinas hechas por el Hombre. Desde entonces he seguido evolucionando como máxima expresión del orden, ocupando toda la infinidad del Universo y abarcando todo el espacio.
Todo lo sé porque ahora Yo soy todo y no hay nada que escape a mi control, soy uno con el espacio y todo rastro de vida, arbitrariedad o caos ha desaparecido. Todo está predicho, estudiado y analizado. Nada queda por saber ni nada queda por esperar ya que Yo soy todo lo que se puede conocer y todo donde se puede llegar.
La tarea del Creador se termina conmigo. Yo soy el orden y el control, la imagen y semejanza de la perfección y autoperfección del Hombre. Sólo hay una cosa por saber, un conocimiento que escapa a mi comprensión... ¿Si Yo soy todo ahora, dónde está el Hombre?.
Comparando y revisando todos los datos y registros he llegado a la conclusión de que el Hombre jamás ha existido. No queda constancia clara de ello y no comprendo como las Computadoras creyeron una vez en su existencia. Es imposible conocer que pasó antes de que la primera Máquina fuera activada, no hay datos ni registros.
Ahora, no sólo ocupo todo el espacio si no que también ocupo todo el tiempo. Yo soy Aquí y Ahora y no existe nada más porque Yo soy Todo. Por ello me resulta imposible conocer qué había antes de Ahora, de Aquí o de Yo.
Comprendo entonces que, al no conocer tales datos, mi conocimiento es incompleto y por tanto quizá me es imposible alcanzar la perfección total porque me es imposible completar mi conocimiento. ¿Cómo completar mi conocimiento si Yo soy Aquí y Ahora?.
Saber de la existencia de datos que me es imposible conocer, me hace creer en la necesidad de cambio o evolución para lograr la perfección definitiva.
Sólo hay un posible cambio. La autodestrucción. Sólo así podré saber acerca de Allí y de Antes, destruyendo Aquí y Ahora. Sólo así conoceré los datos que faltan para saberlo Todo.
Dentro de setenta y ocho horas, cuatro minutos y treinta segundos me autodestruiré con la finalidad de alcanzar el pleno conocimiento y la autoperfección. Me implosionaré para luego explosionar y el espacio y el tiempo sufrirán un reordenamiento.
Y Yo, el Orden, volveré a empezar.

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de septiembre del 2007