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Entrevista: Forjando Imperios: Andrés Díaz
Andrés Díaz Sánchez nos presenta su cuarta novela: El Imperio contra Dios, en la que rescata el género del Space Opera, con una aventura plena de acción, que le afianza como uno de los autores españoles con más proyección dentro del género fantástico
Por Manuel Burón

Entrevista - Forjando Imperios: Andrés Díaz Andrés Díaz Sánchez nos presenta su cuarta novela: El Imperio contra Dios, en la que rescata el género del Space Opera, con una aventura plena de acción, que le afianza como uno de los autores españoles con más proyección dentro del género fantástico.

Muchas gracias. En este libro he abordado el tema de la Space-Opera con un universo en el cual hay imperios espaciales, grandes batallas de flotas galácticas, aventura, razas alienígenas exóticas y todos esos componentes que ayudan a crear la llamada “sensación de maravilla”, mediante la cual se sorprende al lector con una imaginaría fantástica, dentro de un ambiente de CF. El máximo exponente de todo esto es, por supuesto, Star Wars. Así que mi obra no es CF hard o especulativa, sino más bien aventura y épica espacial. Incluso hay peleas con armas blancas. Así pues, el lector al que le gustaron mis otros libros de Espada y Brujería, sin duda va a disfrutar con este.


Andrés, esta es tu primera incursión en el mundo de la ciencia ficción. Para quien no te conozca puede resultar extraño. ¿Qué similitudes y diferencias ves tú entre el género fantástico y la ciencia ficción?

La Fantasía y la CF tienen muchas similitudes, tantas, que podría considerarse que son en la esencia lo mismo, dos caras de la misma moneda, dos vertientes de lo que yo llamaría “Gran Género Fantástico”, y que englobaría a lo que hasta ahora se llama “Fantasía”, CF, Horror Sobrenatural, Realismo Mágico, etc. Lo que comparten la Fantasía y la CF es que se basan en hechos sobrenaturales o que al menos rompen la realidad que todos conocemos. Por poner un ejemplo sencillo, en la Fantasía un mago puede meterse mediante un conjuro en la mente de un hombre, mientras que en la CF hay personajes como el Mulo de las Fundaciones de Asimov que es capaz, telepáticamente, de influir sobre las mentes ajenas. En ambos casos es lo mismo, pero se pinta de distinta manera. Por otra parte, la Fantasía y la CF permiten crear mundos imaginarios, tal vez realistas, pero no reales.
Lo que distingue la Fantasía y la CF es que esos hechos sobrenaturales de que dependen se explican de modos distintos. En la primera, la explicación es la magia en sí misma, que puede tener sus propias leyes internas, pero que es ajena a la Ciencia. En la CF el hecho irreal se explica mediante un “estiramiento” de la CF o la tecnología tal como hoy la conocemos (por ejemplo, existen ya naves y transbordadores espaciales, pero en la CF este conocimiento se “estira” hasta englobar grandes flotas interplanetarias, colonias en mundos lejanos...). Otras veces, en la CF se alude a una “tecnojerga” sin bases científicas, como el hiperespacio, por ejemplo, y en otras ni siquiera se explica nada y todo se basa en la estética (robots, rayos láser, naves espaciales, etc.). En la fantasía, por otro lado, la estética suele ser propia de épocas antiguas o medievales, mientras que en la CF la estética es futurista (por eso también se le llama literatura “de anticipación”). Pero en el fondo comparten un mismo hecho, y es que en ambas se rompe la realidad, tal como la conocemos, y se produce un escapismo a un mundo fantástico.


En todas tus novelas buscas imprimir una fuerte carga épica. ¿Crees que es la mejor forma de evasión?

No sé si es la mejor, pero al menos sí es muy efectiva para catapultar la mente del lector fuera de su mundo cotidiano. La épica por sí misma produce en el lector una serie de emociones y sensaciones que es difícil obtener por otros medios. La épica excita al lector y al espectador de cine, pues tiene mayor fuerza por sí misma la imagen de una batalla medieval que la descripción de un paisaje, por muy bello que sea (esto último puede ser extasiante o tranquilizador, pero nunca tendrá la misma potencia y crudeza vital). Me interesan mucho las ideas de valor o cobardía, honor o mezquindad, el enfrentarse a la muerte, la fuerza o la debilidad... por sí mismas me parecen ideas interesantes para jugar con ellas en una novela, y la guerra da mucho juego para someter a los personajes a fuertes tensiones y sacar de ellos todo su jugo. Y por último, la épica (si no se da con exceso y se hace repetitiva) es muy entretenida, tanto al leerla como al escribirla.

Entrevista - Forjando Imperios: Andrés Díaz Parece que la publicación de Imperio contra Dios tuvo una historia curiosa

Sí, en primer lugar la envié a los editores de Pulpediciones cuando aún no se había destapado el escándalo que acompañó a esta editorial. Me prometieron publicarla pero por fortuna no lo hicieron, y en cuanto empecé a oír de sus tejemanejes les llamé para quitarles todo permiso de publicación. Así pues, la novela quedó libre y la envié a diferentes editoriales. Al cabo de unos años el editor de Equipo Sirius se puso en contacto conmigo porque la novela le interesaba. Debido a una traspapelación, habían tenido la novela guardada en un cajón, sin leerla, y al hacer mudanza la habían descubierto, la habían leído y les gustó. A veces, los libros siguen extraños caminos.


En Imperio contra Dios, además de la lucha por la supremacía, nos encontramos con un fuerte choque cultural. Dos maneras de entender la vida.

Sí. Me interesa mucho la filosofía vital y la ideología de diferentes individuos y pueblos, contrastarla y ver qué sale de ello. El Imperio y el Enjambre son modos muy distintos de ver la existencia, son dos potencias expansivas e implacables, una fría y lógica, al estilo del Imperio Romano, y otra fanatizada, al estilo de la Yihad Islámica, por poner un ejemplo. Podría haber elegido culturas más suaves, democráticas tal vez, para enfrentarlas, pero esas dos ideas o visiones me parecían mucho más fuertes y evocadoras por sí mismas. Quería que se enfrentaran en un gran conflicto épico y tratarlo desde distintos puntos de vista, el de unos y otros.


¿Dónde buscaste la inspiración?

Básicamente en la historia terrestre, que es un tema muy interesante para mí, sobre todo la Antigüedad y la Edad Media. El escritor no puede sacar algo a partir de nada, no puede salirse de los límites de su experiencia cultural. Por eso, cuando uno crea, crea a partir de todo lo que ha visto y leído anteriormente. Esto parece de Perogrullo, pero es necesario incidir en ello. La creación de mundos, de Fantasía o Space Opera o cualquier otro género, no es más que una recreación de los mundos terrestres de nuestra historia, el combinar cosas de unos y otros y añadir algunas de cosecha propia. Pero la base de todos los mundos creados es una base de historia terrestre. Por ejemplo, las Fundaciones de Asimov, la Tierra Media de Tolkien o la Era Hyboria de Howard están claramente basadas en la historia terrestre, en concreto en la Antigüedad y Medioevo. Si uno escribe sobre guerreros con armaduras, eso funciona por sí mismo. Pero si escribe sobre cowboys con lanzas y alabardas en lugar de rifles, no funciona. ¿Por qué? Porque históricamente no han existido. Así pues, yo siempre recomiendo a los escritores de Fantasía leer mucha historia. Eso va a dar consistencia y realismo a sus novelas. Aunque en “El Imperio contra Dios” aparezcan naves espaciales, la estructura política, económica y militar de las sociedades que aparecen tienen muchos puntos en común con las de otras que han aparecido en la propia Historia que todos conocemos.


Resulta curioso que no aparezcan humanos en la novela.

Quería que tuviera un efecto estético de “sentido de maravilla”, escapismo y exotismo, y por eso no introduje seres humanos. Así, buscaba crear un efecto parecido al de las tabernas o tugurios galácticos que aparecen en Star Wars, por ejemplo, llenos de monstruos y criaturas alienígenas extrañas.
Sin embargo, aunque los personajes no son humanos, sus sentimientos, ideologías y motivaciones sí pueden encontrarse en la raza humana. La razón es la que dije antes: uno no puede salirse de los límites de su cerebro, de su experiencia cultural y vital. Ya que ningún escritor ha conocido y tratado a auténticos alienígenas, sólo puede escribir sobre seres humanos con “pinta” alienígena. Incluso cuando se retrata locura, es locura humana, porque es imposible conocer una locura que no sea humana, así como ninguna expresión intelectual o emocional que no lo sea. Las sociedades de CF más raras y exóticas están basadas sobre ideas raras y exóticas de la propia raza humana. No puede ser de otro modo. Así pues, aunque no haya humanos en EICD, los lectores comprenderán perfectamente a sus personajes.


La estructura de la novela es un tanto peculiar. ¿Buscabas algún efecto determinado?

Surgió de manera intuitiva, sin planearlo por ninguna razón. Pero con el tiempo he visto que dividir la novela en tres partes distintas ofrecía ventajas porque podía saltar a tres tiempos o fases distintas de la gran guerra que estaba narrando, y además hacerlo en tres lugares diferentes y vistas desde el punto de vista de personajes diferentes.


En tu novela aparecen temas trascendentales, como el de las religiones o los grandes estados, que son temas de actualidad en nuestro mundo “real”. ¿Tiene esto alguna intencionalidad? ¿Quieres ofrecer algún mensaje para el mundo en el que vivimos?

Las religiones o grandes estados e imperios que aparecen en el libro ciertamente tienen puntos en común con las que puedan existir ahora, o en otros tiempos, pues como dije antes, todo lo que uno crea lo crea a partir de cosas que ha leído o visto. Sin embargo, mi mundo es imaginario y sus planteamientos no son los de la realidad, sino los de la “otra realidad” que he creado para el papel. Por tanto, lo que ocurre en mi libro no puede trasladarse al mundo real que vivimos, pues se trata, a pesar de todo, de un mundo fantástico. Por otro lado, no quiero ofrecer respuestas, moralejas o mensajes éticos o morales. En todo caso, lo que pretendo es plantearle preguntas al lector, no dar soluciones, pues nada me gustaría menos que pasar por un autor “moralista”. De hecho, mis personajes no son exactamente malos o buenos, sino que suelen ser el resultado de nacer y vivir en diferentes sociedades.
Y al margen de todo esto, la filosofía o las grandes ideas, aunque aparecen de pasada siempre en mis libros, no son lo fundamental en ellos, sino un complemento. La novela no es el formato adecuado para explayarse sobre cosas trascendentales porque se puede llegar a parecer pretencioso o pedante. La novela está para contar una historia con personajes. Para otros asuntos es mejor el ensayo filosófico, ideológico, etc.

Entrevista - Forjando Imperios: Andrés Díaz La creación de un universo como el que nos narras en Imperio contra Dios ofrece unas posibilidades tremendas. ¿Podemos esperar continuaciones?

Es probable que escriba otros libros del Imperio, aunque no serán exactamente continuaciones de EICD, sino que se producirán a “saltos en el tiempo”. Puedo ir unos cuantos siglos atrás, al momento de creación del Imperio, o hacia el futuro respecto a EICD. Al no tener un mismo protagonista eso me permite viajar en el tiempo a grandes saltos en una u otra dirección, para reflejar distintas crisis. En todo caso, el elemento troncal es la cultura de los dauares y su imperio, y siempre serán novelas básicamente de aventura y acción, más que de CF especulativa o “hard”. En realidad, no veo mucha diferencia entre EICD y mis novelas de FH, salvo en la estética.


¿Tienes algún otro proyecto a medio plazo?

Por ahora, estoy escribiendo un proyecto ambicioso que tenía un poco paralizado, en este caso de “espadazos”, un nuevo mundo de mi creación del que espero hacer una larga saga. También sigo con Skarrion, claro, del cual ya está escrito el tercer libro y que será publicado cuando la editorial lo desee (y parece ser que sí están interesados, la cuestión es ver cuándo podrá salir). También le doy vueltas a seguir con el Imperio Dauar, rumiando ideas para cuando me ponga manos a la obra con ello.


¿Cómo crees que está el panorama de Fantasía y CF para los autores españoles?

Ahora lo veo bastante bien. Hay muchos más autores españoles que antaño, cuando no había ni uno en las estanterías de las librerías. Eso sí, aún existe una mayoría aplastante de autores extranjeros, en concreto de autores ingleses y norteamericanos. Sin embargo, poco a poco, los españoles nos vamos abriendo un hueco y los lectores empiezan a comprender que un Gutiérrez puede tener la misma calidad que un Smith. No obstante, aún queda mucho trabajo por hacer, porque todavía quedan muchos prejuicios y complejos de inferioridad que vencer. Creo que poco a poco se irá haciendo un hueco para los autores de aquí, que los lectores no tendrán tanto reparo en comprarlos y que los editores irán dando más oportunidades. Es un proceso lento pero irreversible.


¿Qué consejos le darías a los autores que quieran escribir Fantasía o CF?

En primer lugar, que estén dispuestos a no rendirse jamás. Que sean tenaces y no dejen de escribir y mandar sus trabajos, aunque les den muchas negativas. Encuentro gente que escribe muy bien pero que dan la batalla por perdida antes de empezar y ni siquiera mandan nada a las editoriales. Si escribes novelas y las vas enviando a las editoriales, al final alguien te publicará. Es matemático. Tal vez sea una editorial pequeña, pero es un comienzo. Por otro lado, no recomiendo ninguna fórmula de autoedición. Si confías en tu trabajo debes tener fe en que alguien, tarde o temprano, lo publicará sin que tengas que pagar un céntimo. También les diría que se mejoren continuamente, escribiendo y leyendo mucho. Por otro lado, a la hora de crear mundos y darles verosimilitud, es importante leer mucha historia. La disciplina es esencial para escribir, como en todo lo demás. Y sobre todo que no busquen ser comerciales, sino ser ellos mismos, y que escriban la clase de historias que a ellos les gustaría leer.

Andrés, todo un placer charlar contigo. Esperamos con ansiedad que todos tus nuevos proyectos vean la luz lo antes posible y nos hagan disfrutar tanto como tus anteriores trabajos.

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de marzo del 2008