Alex Ross nació en Portland en 1970 y se crió en Texas. Mostrando aptitudes para el dibujo desde pequeño, estudió en la Academia de Bellas Artes de Chicago, comenzando su andadura como artista con la realización de storyboards. Tras graduarse trabajó en varios cómics, incluyendo una serie basada en la franquicia de Terminator para la difunta Now Comics. En 1993 publicó su primera pintura protagonizada por un superhéroe, portada de una novela de Superman. Más tarde conoció al escritor Kurt Busiek, con el que comenzó a idear futuras propuestas de trabajo, hasta que en 1994 vio la luz su proyecto Marvels (para Marvel Comics, por supuesto).
Esta serie limitada rememoraba los orígenes del universo Marvel desde un prisma realista, la perspectiva de una persona ordinaria. A lo largo de la vida profesional de un fotógrafo se nos va mostrando su visión de ese mundo de maravillas, estupefacto al verse rodeado de héroes y villanos, abrumado por el asombro y el terror que genera esa nueva realidad. El público se vio fascinado por el magnífico trabajo gráfico de Ross, su realismo pictórico, casi naturalista, su uso generalizado de acuarelas y los resultados de la utilización de modelos reales (e incluso actores conocidos) como base para sus diseños. Otorgando a cada viñeta la categoría de pequeña obra de arte, iconos clave como SpiderMan, Capitán América o los 4 Fantásticos entre otros, y situaciones célebres como la primera llegada de Galactus o el trágico final de Gwen Stacy, fueron toda una revelación en aquel momento, generando una fiel y exaltada legión de acérrimos seguidores. Independientemente de los pormenores de su guión, es innegable que Marvels pasó a la historia gracias al carácter “más-grande-que-la-vida” de las pinturas de Ross.
En 1996, Ross se unió a Mark Waid de DC Comics para crear la serie limitada Kingdom Come, “secuela” espiritual de Marvels, en la cual en vez de repasar los orígenes de los héroes, se profetizaba su crepúsculo en un presente-futuro cercano desesperanzador. Ross rediseñó para tal evento a docenas de superhéroes importantes de DC, como Superman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash o el Capitán Marvel, amén de crear/readaptar más de medio centenar de personajes más. Toda una titánica misión que llevó a cabo de manera magistral. De nuevo su arte se apoderaba por completo de las páginas y de la historia, mostrándonos mucho más que los simples hechos, arrastrando al lector en una vorágine de texturas y sentimientos, de matices y emociones.

El rotundo éxito de Kingdom Come asentó de manera definitiva a Ross en la industria del cómic, tanto como para acometer un arriesgado trabajo titulado Uncle Sam, un proyecto de la línea Vértigo, donde se examina el lado (aún más) oscuro de la Historia americana que, pese a su escasa repercusión económica, generó muy buena criticas
Entre 1998 y 2003, el escritor Paul Dini y Ross realizaron varios especiales de tamaño tabloide celebrando el 60º aniversario de DC Comics: Superman - Peace On Earth, Batman - War On Crime, Captain Marvel - Power Of Hope, y Wonder Woman - Spirit Of Truth. Estos álbumes representan la conquista del estilo pictórico del artista sobre el formato cómic tradicional ya que, aparte del excepcional enorme tamaño de los ejemplares, de su interior fueron eliminados por completos los típicos “bocadillos” de diálogo para dejar la narración a las pinturas del propio Ross, acompañadas únicamente de unos escuetos textos de apoyo. Estos especiales causaron furor en USA.
Más recientemente, con el escritor Jim Krueger, Ross planeó y diseñó los personajes para una trilogía limitada de Marvel Comics: Earth X, Universe X y Paradise X, que guarda no pocas similitudes con Kingdom Come. En 2001, Ross colaboró en cómics en beneficio de las victimas del 11S, incluyendo dramáticos retratos de paramédicos, policías y bomberos. Durante este periodo también diseñó diverso merchandising para DC, como posters, figuras y estatuas. El artista acumula numerosos premios, que incluyen el Will Eisner en 1997 por Kingdom Come (con Mark Waid) y el National Cartoonists Society Comics Book Award en 1998 por Superman: Peace of Earth.

Ross realizó las pinturas para los créditos de apertura del film SpiderMan 2. Estas presentaban escenas claves del primer film a modo de resumen, incluyendo la popular escena del beso entre SpiderMan (Tobey Maguire) y Mary Jane (Kristen Dunst), mientras que el primero cuelga cabeza abajo.
En Agosto del 2005, Ross se unió al escritor Jim Kreuger y al dibujante Doug Braithwaite para dar comienzo la serie limitada Justice de DC Comics. Ross boceta y pinta, mientras que Braithwaite dibuja las páginas. La serie se centra en la unión de los villanos más significativos del universo DC para derrotar a la JLA, aunque su intención no es otra que salvar el planeta de una predestinada destrucción.
Planeta DeAgostini ha exhibido sus recientemente adquiridos derechos sobre DC, sacando a la venta ediciones de ultra lujo del material más legendario de la editorial americana. Entre estos títulos de culto no podía faltar ni por asomo Kingdom Come.
Waid y Ross plasmaron muchas cosas en esta obra. La melancolía por los viejos tiempos del cómic y sus héroes clásicos, que ya no volverán. La angustia que genera el futuro que se nos echa encima, cada vez más violento y cruel. Las ramificaciones más funestas de una ineludible responsabilidad y como, ni con los poderes más fabulosos, se puede huir del aciago destino.
Tanto Kingdom Come como Marvels son testimonios de una era. En los años 90, los chicos de Image (los autores fan-favorite que se unieron independizándose de las grandes editoriales) y sus clones se habían apoderado del mercado, inundándolo mayormente de musculaturas inverosímiles, posturitas de catalogo de lencería y armas gigantescas. El superhéroe había muerto, engullido por una horda de personajes que disparaban antes y nunca preguntaban, interminables líneas cinéticas, continuas splash-pages sin sentido y argumentos más simples que mecanismos de yo-yo. El concepto mismo del cómic clásico se tambaleaba. Tambien es verdad que por aquella época, tanto Marvel como DC andaban bastante flojos en lo que a calidad se refiere, generando una ingente cantidad de material basura al por mayor y a marchas forzadas. Es en esta coyuntura donde surgen las citadas obras que, desde dos puntos de vista radicalmente opuestos, reivindican con desesperación el mismo objetivo: la vuelta a la Grandeza. El deseo de volver a contar historias al viejo estilo y la dolorosa aceptación de que ya no es posible.

Como Watchmen, Marvels o Civil War, Kingdom Come juega con la premisa de ubicar a los superhéroes en un mundo mucho más verosímil que en el que suelen enmarcarse a este tipo de personajes. Dicese de una realidad en la que a la gente de a pie le mosquea bastante que semidioses todopoderosos rijan sus destinos a golpe de capricho y que, bien te destrocen el coche en una de sus reyertas, como te puedan destruir la región entera por una chapuza de estrategia de combate. Un contexto en el que cada acto acarrea consecuencias del más alto nivel, y ningún ser, por magnificas que sean sus capacidades especiales, está por encima de dichas consecuencias. Aunque se crean capaces de dilucidar la diferencia entre el Bien y el Mal por su propia voluntad, estos titanes terminan siendo mucho más humanos (no precisamente en el mejor sentido de la palabra) de lo que se podrían esperar. Ya que no es el grado de poder que se asume el que corrompe, es el propio ser humano el que corrompe el poder que obtiene.
Si Marvels nos relataba el punto de vista del ciudadano ordinario, Kingdom Come nos muestra todo lo contrario, lo que ven estos supertipos cuando sobrevuelan a los pobres e insignificantes infelices corrientes y molientes. Una masa indefinida de cándidas vidas con las que jugar, mimar o destruir, según vertiente de la vocación optativa. Y desde ese ángulo, los denominados héroes no son tan distintos de los enemigos a los que se enfrentan.
La verosimilitud con que se intenta plasmar a estos personajes equivale a tristeza. Superman se nos muestra poderoso e impresionante, pero al mismo tiempo, lleno de dudas y angustia, incapaz de conciliar en sus decisiones más vitales la naturaleza alienígena de sus entrañas con la educación que recibió de sus congéneres humanos. Wonder Woman se nos presenta como una brutal y altiva guerrera, cuyos sentimientos son tan fríos y yermos como la arcilla primordial de la cual procede. Batman resulta tan siniestro y astuto como fatigado, lisiado, desesperanzado por su interminable lucha contra el crimen. Green Lantern permanece solo, lejos, protegiendo de quijotescas amenazas un mundo al que ya no quiere pertenecer. Flash ni siquiera existe como tal, es un fantasma, pura fuerza de la velocidad, capaz de alcanzar en un instante cualquier parte, sin llegar a estar realmente en ninguna. Todo se resume en soledad y tristeza. En responsabilidades caducas pero imperturbables, agridulces renuncias de fe y errores fatídicos. Los héroes pueden volver a serlo, pero la inocencia se ha perdido.

La re-edición que nos propone Planeta llega enmarcada en la gama de ultra lujo denominada Absolute. Pese a carecer de algunos detalles de su homónima americana (un útil axial y una elegante caja) nos presenta una versión extendida (con tres escenas añadidas) de Kingdom Come en un enorme tomo cartoné de 21x32cm. Son 344 páginas, más de 120 de ellas dedicadas a material adicional como portadas originales, bocetos, galerías y artículos, así como una completa guía de lectura comentada, por unos 30 eurillos de nada. Abstenerse si no se dispone de estanterías de gran tamaño capaces de soportar semejante tonelaje. Merecen comentarse un par de detalles que empañan algo esta suntuosa edición, como son su LAMENTABLE rotulación que no hace sino menoscabar con alevosía la solemne épica de la obra y un diseño del lomo del volumen mucho más que cuestionable.
Entrando en detalle, los abundantes extras incluidos son:
- Introducción de Elliot S. Maggin
- Memorial: Clave de las Portadas Originales
- Hasta el Día del Juicio Final: Misterios y Secretos Revelados por Alex Ross
- Texto Iconos de Virtud por Alex Ross
- Génesis: Desarrollo de los Dibujos de Alex Ross
- Claves de Kingdom Come: Guía Comentada
- Galería de Imágenes, Galería DC y Bocetos.
- Evolución: el Desarrollo de las Páginas sobre Orión
- Testamentos: Lista de Apariciones de Kingdom Come
- Genealogía, Reparto y Biografías
- Texto: Testigo hasta el Final por Clark Norman Ross
Resumiendo, una lectura IMPRESCIDIBLE que se adapta al nivel de interés del lector, permitiéndole atravesar capa tras capa, lectura sobre lectura, obteniendo una satisfacción excepcional sea cual sea la variante con la que uno se quede. Ya sea disfrutando del relato de una batalla épica, de una tenaz critica al panorama actual del mercado comiquero, de una apología del clasicismo heroico o un estudio sobre la responsabilidad y el poder. Una estupenda obra apta tanto para no iniciados en el mundillo del cómic, como para los acérrimos seguidores de las leyendas clásicas. Alex Ross lo da todo en Kingdom Come, mostrándonos, casi fotografiando, un mundo de maravillas imposibles y semidioses que caminan entre hombres. No cabe duda de que logró su objetivo, devolver parte de su olvidada Grandeza al cómic de superhéroes moderno.

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