Año 1860. El Castillo Banat, en el centro de Europa, es el escenario escogido para una importante reunión vampírica. Su objetivo, poder participar en la Decantación , una tradicional ceremonia mediante la cual ciertos elegidos podrán paladear una refinada cosecha de sangre mortal de sabor exquisito. Entre ellos está Beheim, un jovencísimo vampiro que ha sido seleccionado para unirse a los no-muertos por su perspicacia y agudo ingenio.
Cuando todo parece estar dispuesto, el recipiente de tan preciada sangre aparece brutalmente asesinado, y es precisamente a Beheim al que encomiendan esclarecer este crimen, cosa nada fácil teniendo en cuenta que sus congéneres son depredadores y asesinos por naturaleza y todos guardan oscuros secretos que no quieren revelar.
A primera vista Dorada se nos presenta como una historia policíaca al estilo de las de Ágatha Christie ( con localización cerrada incluida) salvo que aquí tanto el investigador como los investigados son vampiros y por tanto, dotados de intenciones y pasiones mucho más profundas y complejas que las de los mortales. De por si, este aliciente podría constituir el punto de apoyo para contarnos una historia clásica de misterio ambientada en lugares poco frecuentes y de hecho así es en la primera parte de la novela, donde el autor, con la coartada de la investigación, aprovecha para presentarnos a los principales actores de su obra y, de paso, mostrarnos un elenco de personajes y de temperamentos dignos de figurar en una galería de los horrores.
Pero, no conformándose con esto, Shepard añade un ingrediente más; algo que nos acompaña ya desde el principio de la novela, y es el camino que sigue el protagonista en cuanto al descubrimiento, profundización y posterior aceptación de su naturaleza vampírica, con todo lo que eso conlleva de abandono de sus emociones humanas para sustituirlas por otras nuevas y mucho más siniestras.
Sin duda esto es lo que convierte Dorada en una novela recomendable para todos los que gusten de ahondar en el mito del vampiro y de disfrutar de su oscuro encanto, sobre todo teniendo en cuenta que el autor no se limita a reproducir el estereotipo del vampiro moderno heredero de Anne Rice y posteriores, sino que se permite incluir algún elemento “ novedoso” que aporta frescura al conjunto
En cuanto al ritmo narrativo, si bien la historia avanza un poco lentamente hasta el quinto capítulo (cosa que puede desanimar a más de uno) a partir de ahí se hace más fluida y entretenida.
En la segunda mitad del libro, el proceso de deshumanización de Beheim cobra más fuerza mientras que la investigación pasa a convertirse en una subtrama al servicio de aquel, válida únicamente como hilo conductor de acontecimientos más importantes. Aquí Shepard nos conduce por los laberintos interiores del protagonista a través de escenas muy visuales encadenadas mediante giros argumentales ingeniosos (de entre aquellas cabe destacar las vicisitudes sufridas por Beheim en su huida por los túneles y todo lo relacionado con el Patriarca)
Otra de las bazas a tener en cuenta es la ambientación de la novela, que se centra casi exclusivamente en el castillo Banat, verdadero compendio de arquitecturas imposibles y de retorcidos pasadizos cuyo recorrido simboliza el viaje iniciático del protagonista.
Respecto a los personajes, los más importantes son Beheim y Alexandra, su ayudante vampírica en la investigación criminal. Ambos están bien construidos y resultan creibles. A través de su relación (bastante tormentosa) asistimos al despertar de Beheim al mundo de la noche y al descubrimiento de las emociones de los no-muertos. Para describirla, el autor no escatima en escenas eróticas, aunque, en mi opinión, algunas de ellas resultan innecesarias y en ocasiones, demasiado extensas.
El estilo utilizado es el adecuado para una historia de estas características. Es directo y crudo cuando hace falta, pero también nos regala poderosas y bellas descripciones que nos introducen en la mente del protagonista y en todo lo que está experimentando. El único inconveniente es que esto no se aprecia desde el principio, sino pasados varios capítulos, algo seguramente atribuible a fallos de traducción.
En definitiva, Dorada resulta ser una obra entretenida, bien escrita y con un desarrollo original, que entretendrá a quien sólo busque una novela de terror y hará las delicias de los aficionados al subgénero de vampiros.
Titulo: Dorada.
Titulo original: The Golden.
Serie/colección: Bibliópolis Fantástica número 48
Autor: Lucius Shepard.
Portada: Alejandro Terán
Traducción: Carlos Lacasa.
Edición: Bibliópolis.
ISBN: 978-84-96173-57-6
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