CAMISETAS AURORA Aurora Bitzine
Mitos y Leyendas: La Matanza de de Seisrech Bresligi
El Tain Bo Cualinge comienza con una charla en el lecho conyugal entre la reina Maeve y su marido, el rey Ailill de Connacht. Durante su conversación Maeve exigió que compararan sus posesiones con las de su esposo.
Por Manuel Burón

Mitos y Leyendas - La Matanza de de Seisrech Bresligi Aquella simple discusión derivó rápidamente en todo un recuento en el que fue necesario invertir toda la noche, ya que los escribas y contables convocados a toda prisa y levantados de la cama, tuvieron que traer una lista en la que se enumeraban las joyas, espadas, tierras, cabezas de ganado, ovejas, cerdos y sementales de Maeve y Ailill. Maeve se enfadó al comprobar que por cada artículo de valor que ella poseía, Ailill tenía uno de igual valor. En este punto, parecía haber un empate, sin embargo, a Ailill le quedaba aun una carta que jugar: incluyó en el recuento su gran toro de cuernos blancos, Finnbennach, que copulaba diariamente con cincuenta vaquillas las dejaba a todas preñadas. Maeve no tenía nada que se asemejara a esto, hecho que le molestó especialmente, ya que Finnbennach había sido originariamente uno de sus toros, pero se lo había dado y se había convertido en el mejor toro de la manada de Ailill por no pertenecer ya a una mujer.
Dañada por el recuento, Maeve pensó que necesitaba un toro para igualarse a su esposo. Pronto supo por su chambelán, Mac Roth, que el único toro que se podía comparar con Finnbennach era Donn Cualinge, el gran toro pardo que pertenecía a Daire mac Fiachna, que vivía en Ulster bajo el reinado del rey Conchobar mac Nessa. Maeve mando inmediatamente a Mac Roth a visitar a Daire mac Fiachna para pedirle que le prestara el toro durante un año para poder criar a toda una manada de toros que superaran al Finnbennach de Ailill. Por este préstamo, le ofreció a Daire 50 novillas, tierra, un carro de guerra que valía 21 esclavas y sus propios “amistosos muslos”. Maeve ordenó a Mac Roth que si no podía conseguir el toro negociándolo, debería robarlo. Mac Roth logró convencer a Daire de que la prestara el toro, pero la noche anterior a que Mac Roth comenzara su camino de vuelta a Connacht con el toro, uno de los sirvientes de Daire escuchó a los criados de Mac Roth comentando el plan alternativo de robar el toro si no hubieran tenido éxito las negociaciones. Cuando los sirvientes revelaron las noticias a Daire, éste se enfureció y se sintió gravemente ofendido por lo que mando a Mac Roth de vuelta con las manos vacías.
Cuando Mac Roich regreso sin el trofeo, Maeve atormento a Ailill para que formara un ejército con el que invadir Ulster y robar el toro. El ejercito que reunieron Maeve y Ailill era enorme y en el participaban famosos luchadores. Había 3.000 hombres de Leinster, así como 3.000 exiliados del Ulster, que por una u otra razón, habían huido del gobierno del rey Conchobar. Incluso el hijo de Conchobar, Cornac, era miembro de este ejército de exiliados. Además de estas fuerzas, estaba el principal ejército de Connacht, y gracias a la persuasiva Maeve, pronto toda Irlanda se había unido a esta causa para obtener el gran todo de Cualinge. Sin embargo, incluso antes de que comenzara el combate, Maeve tuvo signos de que su impía pretensión fracasaría. Su esposo aconsejó la cautela y trató de convencer a su esposa para que renunciara al deseo del toro. La profetisa Fedelm, le aseguro, había tenido una visión del futuro: el ejército de Connach rojo por la sangre. Hasta el mejor guerrero del ejército, Fergus mac Roich, predijo el desastre.

Mitos y Leyendas - La Matanza de de Seisrech Bresligi Cuando Maeve estaba considerando todas estas predicciones del destino y el fracaso, le llegó noticia de que todo el ejército de Ulster estaba incapacitado al sufrir la maldición que Macha había pronunciado muchos años antes. Los hombres de Ulster padecían dolores como los del parto y estarían en agonía durante días y en convalecencia durante meses a partir de entonces. En todo Ulster, tan sólo un hombre, realmente un muchacho se salvaba de la maldición, Cuchulainn, que contaba a la sazón de diecisiete años, siendo demasiado joven para que le alcanzara la maldición de Macha. Maeve se rió, a pesar del aviso de Fedelm según el cual el muchacho arruinaría al ejército, y ordenó que empezara la invasión del Ulster.
El ejército de Connacht se desplazó hacia el este y Maeve no tardó mucho en mostrar su naturaleza maligna y desequilibrada. Una tarde observó que el contingente de Leinster de su ejército se había preparado para el campo de batalla más rápidamente que los hombres de su propio país. Envidiosa de su comportamiento, Maeve, contempló la posibilidad de enviarlos a sus casas; sin embargo, decidió arbitrariamente que sería mejor matarles .Su marido impactado por el hecho señaló el efecto negativo que esta acción provocaría en las tropas, y recomendó que, en lugar de eso. Desmembraran al ejército de Leinster y los distribuyeran ente el resto del ejército. Maeve aceptó de mala gana.
Poco después de esto, los hombres de Connacht mantuvieron su primer encuentro con Cuchulainn en un fuerte, contienda que no fue sino un presagio de los problemas que iba a causar este muchacho. Los exploradores encontraron una herradura de madera en la que estaban tallados caracteres oghámicos. Los caracteres no era sino un desafío según el cual nadie podría cruzar el fuerte a no ser que existiera en el ejército de Maeve y Ailill un hombre que pudiera tallar aquella herradura con una mano. (Aparentemente, las manos de Cuchulainn eran tan grandes que era capaz de realizar este truco). Como ninguno pudo hacerlo (uno tiene más que intentar tallar ago con una mano para imaginarlo), el ejército, regio por unas reglas militares que parecerían fuera de lugar en el agitado mundo de hoy, se vio forzado a buscar otro fuerte por el que cruzar.
En el siguiente fuerte Cuchulainn mató a cuatro exploradores y les cortó las cabezas; de un solo golpe partió una rama del tamaño del muslo de un hombre y clavó las cabezas en el palo, para colocar este siniestro trofeo en medio del fuerte. Cuchulainn cubrió la rama con caracteres oghámicos en los que se decía que ningún hombre de Connacht podría cruzar aquel fuerte a no ser que fuera capaz de cortar una r ama de un árbol similar con un golpe de espada. Una vez más el ejército de Connach se retiró, ya que no podían cumplir este desafío. Cuando se marcharon por el camino se encontraron de nuevo con el camino bloqueado, esta vez, por un enorme roble derribado que estaba marcado con una inscripción en ogham según la cual se prohibía el uso de la carretera a no ser que entre los hombres de Connach hubiera alguno que pudiera saltar por encima del roble en su carro. Mientras el ejército fijaba su atención en este obstáculo, Cuchulainn se las arregló para matar a Orlam el hijo de Maeve y Ailill, en un duelo.
La meta de Cuchulainn consistía en ganar tiempo hasta que los hombres del Ulster se recuperaran de su enfermedad. Adoptó tácticas de terror, matando gran cantidad de soldados con su honda y disparando incluso contra la ardilla mascota que llevaba Maeve en su cuello y el ave que llevaba Ailill en su cabeza. Cuchulainn dirigía las piedras hacia Maeve con tanta precisión que ésta no pudo aparecer en el campo salvo con una comitiva de guardaespaldas que le rodeaba completamente. Para entonces, el ejército estaba completamente aterrorizado y muchos hombres exigieron una explicación sobre quién era aquel increíble muchacho. Sólo había un hombre, Fergus mac Roich, que podía saberlo. Fergus era un amigo de Cuchulainn y exiliado de Ulster. Su amistad con Cuchulainn le impedía luchar contra el joven (otra de las costumbres de guerra en aquella época), aunque el Tain no deja luchar a dudas de que pudo haberlo hecho con una razonable posibilidad de éxito. Fergus era un gigante con la fuerza de 700 hombres y era capaz de comerse siete venados, siete jabalíes y siete vacas, todo ello mojado con siete barriles de cerveza de una sentada.

Mitos y Leyendas - La Matanza de de Seisrech Bresligi Fergus explicó que Cuchulainn era el hijo de Lug mac Ethnenn, el héroe que había conducido a loas thuata de Danu a la victoria frente a los formoré; era también hijo de Sualdam el Herrero. (En la mitología irlandesa no hay impedimento para que un héroe tenga dos padres, uno divino y otro humano; sencillamente, es un rasgo que se une a su fuerza). Su madre era Deichtine, la hermana del rey Conchobar de Ulster. A la edad de siete años el joven Cuchulainn, que a la sazón llevaba el nombre de Setanta, se marchó de su casa en busca de fortuna hacia la corte del rey Conchobar. En el camino, el muchacho se entretuvo en golpear su pelota con un bate para lanzar después el bate tras la pelota y conseguir darla con él en el aire y mandarla más lejos aún; después arrojaba su lanza de manera que alcanzara el bate empujándolo tras la pelita. A continuación, aceleraba el paso para coger la pelota, el bate u la lanza antes de que alcanzaran el suelo. Se dedicó a repetir esto mismo durante todo el viaje hasta la residencia del rey en Emhaim Macha.
Cuando Setanta llegó a las proximidades del palacio, vio a 150 muchachos (los hijos de los más nobles guerreros de Ulster) que se entrenaban en el serte de la guerra. Dado que era un extraño, decidieron maltratarle un poco y le arrojaron sus lanzas . Para su sorpresa él cogió o desvió cada una de ellas con su escudo y cuando le arrojaron sus garrotes él las supo esquivar. Aquello empezó a enfurecer al joven, de modo que se abalanzo y golpeo a 50 de ellos dejándolos tan maltrechos que tardaron tres años en recuperarse. El resto de los muchachos corrió en busca de ayuda del rey. Una vez que el intrépido Setanta estuvo ante el rey Conchobar, se identificó a sí mismo como su sobrino y el rey le invito a unirse a la tropa de muchachos para convertirse en su jefe.
Más tarde, Setanta recibió el ataque de un enorme mastín que pertenecía al herrero Culann, teniendo que matar al perro en legítima defensa- Cuando Culann se quejó de que ya no tenia a nadie que le guardara su forja y sus herramientas. Setanta se ofreció voluntariamente a sustituir a su perro: “Yo seré tu podenco y guardaré tu forja hasta que puedas entrenar a otro perro”. En gratitud, Culann rebautizó al muchacho Cuchulainn, que significa “sabueso de Culann”.
Poco después de aquello, él solo mató a los tres hijos del forajido. Fer Ulli y regresó de nuevo a Emhain Macha con su cabezas colgando de su montura. Durante la pelea, había experimentado una rabia enloquecedora que le hizo cambiar físicamente: aumentó su estatura y su pelo se puso de punta; el ojo derecho se le encogió hasta el tamaño de una aguja mientras que el izquierdo le creció como una olla; los labios tomaron un rictus mortal y la temperatura de su cuerpo se elevó de tal manera que su mera presencia incendiaba los árboles y las casas a su paso. En tal estado de alteración, era incapaz de distinguir al amigo del enemigo y se dedicó a matar a todo el mundo que ese ponía a su alcance. Su auriga regreso corriendo a Emhaim Macha, donde dio cuenta al rey de los cambios que había sufrido Cuchulainn. Al parecer, Conchobar tenía experiencia en estas lides; mandó a todas las mujeres de la corte para recibir al héroe con su pecho descubierto (se supone que este era el modo de tratar la frenética locura del héroe). A pesar de todo, necesitó tres baños de agua enfriada con hielo para recuperar su temperatura normal-

Mitos y Leyendas - La Matanza de de Seisrech Bresligi Cuando Fergus hubo terminado su relato sobre Cuchulainn, fue necesario reunir toda la potencia de la personalidad de Maeve, además de la invocación de sus dotes viriles, para conseguir que el ejército permaneciera en el campo de batalla. En los días sucesivos, Cuchulainn retó a varios hombres al combate. Ya fuera con artes mágicas, engatusamientos o la promesa de favores sexuales, Maeve se las arregló para encontrar campeones dispuestos a luchar contra Cuchulainn casi diariamente. Cuando fracasaron en todos aquellos retos, Maeve envió a sus hambres a atacarle de noche, sin importar que aquello significara un grave delito contra la etiqueta. Sin embargo, daba igual que Cuchulainn hizo frente a la traición y venció a los atacantes sin esfuerzo. Cuando el héroe Nadcranntail se abalanzó sobre él con nuevas lanzas de acebo, el joven desvió todas ellas fácilmente y sin abandonar su actividad de tratar de cazar pájaros. Más tarde, cuando Cuchulainn practicaba su truco de correr a la vez que la lanza par cogerla al vuelo, el guerrero Cur mac Caltah le atacó con una lanza, pero Cuchulainn le tiró el corazón de la manzana que estaba comiendo y le partió la cabeza por la mitad. Tan sólo una vez estuvo a punto de ser vencido, cuando Gail Dana y sus 28 hijos le atacaron a la vez utilizando armas envenenadas. Fue algo tan injusto que uno de los propios soldados de Maeve, un exiliado de Ulster llamado Fiachna mac Fir Febe, se pusiera de lado de Cuchulainn y le ayudó a matar a los 29 atacantes.
Finalmente, a pesar del éxito continuo, tras casi un mes de combates diarios interrumpidos por pausas sólo lo bastante largas como para que los hombres de Connacht retiraran a sus muertos de campo de batalla y poder seguir atacando, Cuchulainn comenzó a cansarse. No había dormido en todo ese tiempo, únicamente había descansado un poco de pie apoyando en su lanza. No obstante, cuando Cuchulainn lo necesitó su padre, Lug mac Ethenenn, retornó del mundo de los muertos para encargarse de las luchas y permitir que su hijo durmiera durante tres días. Mientras su hijo durmió, Lug curó sus heridas de manera que el joven héroe se levantó fresco y listo ara la batalla. Así mismo, Lug ofreció a su hijo un caro y un caballo, provistos ambos de clavos, además de una armadura hecha con 27 capas de piel de vaca. Equipado de esta forma Cuchulainn prosiguió la ofensiva, enfrentándose al enemigo en la batalla. Sufrió la misma rabia enloquecedora e idénticos cambios físicos que cuando era joven y, de un solo ataque, mató a 500 nobles, entre los que se incluían 130 reyes, así como un numero no especificado de hombres a pié. En la cumbre de su furia sacrificó también a mujeres y niños. Cuando cedió la rabia enloquecedora de Cuchulainn, los cuerpos se apilaban en montones de 6 en 6. Aquella masacre se vino a llamar Seisrech Bresligi, la matanza multiplicada por 6.
Por fin, la malvada Maeve encontró a un campeón que se pudiera comparar con Cuchulainn: su propio hermano de leche, Ferdia mac Damián. Ferdia se había mantenido al margen de la lucha por respeto hacia su hermano, pero Maeve utilizó la táctica de ponerle en ridículo y prometerle el matrimonio con su bella hija Finnebair para convencerle de que afrontara el desafío. El duelo fue titánico y duró 4 días. Cada día luchaban con un arma diferente: el primero, dardos y escudos con las puntas afiladas; el segundo, lanzas y escudos; y el tercero, lanzas cortas. Al llegar el cuarto día los guerreros descansaron, acamparon juntos y se curaron uno a otro las heridas. Finalmente, el cuarto día, Ferdia ofreció a Cuchulainn que eligiera el las armas; el héroe escogió luchar con su propia arma personal, el gae bolga, una lanza con cinco puntas, cada una de las cuales se abría en siete púas una vez que penetraba en el cuerpo, haciendo imposible sacarla a no ser que se cortara una gran zona de carne. Cuchulainn lanzaba siempre el gae bolga con su pie derecho y era famoso por no haber fallado jamás. El valiente Ferdia fue herido y murió mientras Cuchulainn proclamaba el coraje de su hermano muerto y su destreza con las armas.

Mitos y Leyendas - La Matanza de de Seisrech Bresligi Tras aquella pelea de cuatro días, los hombres de Ulster se recuperaron de sus dolencias y empezaron a marchar para apoyar a Cuchulainn. Les incitó a la lucha el padre mortal de Cuchulainn, Sualdam, que había acudido a Emhaim Macha para suplicar ayuda al rey Conchobar. Desgraciadamente, mientras Sualdam deliberaba sobre la petición, tropezó y cayó contra el afilado borde de un escudo siendo decapitado. Para el asombro de todo el mundo la malograda cabeza continuó su discurso a favor de Cuchulainn, alegando que los hombres de Ulster, aunque no se hubieran recuperado completamente, debían comenzar a marchar para ayudarle. Veinte grandes compañías se pusieron en camino; el número de hombres era tan extenso que su aliento se confundía con la neblina de la mañana.
La batalla final entre Cuchulainn y los hombres de Ulster, por un lado y las fuerzas de la reina Maeve y el rey Aillin, por otro, fue una gigantesca contienda en la que los carros y soldados de infantería se agolpaban de tal forma al luchar que se podría haber conducido u n carro sobre ellos desde un extremo del campo de batalla al otro sin tocar el suelo. El hombre exiliado del Ulster, Fergus mac Roich, que se había mantenido con el ejército de Connacht en todo momento, se unió al combate, si bien procuró evitar el enfrentamiento con su amigo Cuchulainn. En un punto, Fergus estuvo a punto de matar al rey Conchobar de Ulster, pero Conall Cernach le detuvo asegurándole que el hecho de matar al rey le granjearía demasiados enemigos. “Sin embargo, ¿Cómo podré desahogar mi ira?”, exclamó Fergus. Conall Cernach sugirió que empleara su fuerza para cortar las cimas de las tres montañas de las cercanías. Fergus así lo hizo de tres poderosos hachazos y se sintió muy aliviado después.
En aquella grandiosa contienda participó hasta la propia Maeve que mató a 100 hombres con su lanza antes de retirarse del campo. En los últimos momentos del combate Cuchulainn se enfrento cara a cara con Maeve y por un momento barajo la idea de matarla. Decidió no hacerla, y exclamó “no mato a mujeres” habiendo olvidado por lo visto a las mujeres y los niños que había asesinado durante la matanza multiplicada por 6.
El último acto de esta gran epopeya se produjo cuando los objetos de toda la disputa, el gran toro Finnbennach y el toro pardo Donn Cuailnge se enfrentaron. La pelea entre estas dos poderosas bestias duro toda la noche y, al amanecer, el ejército de Ulster contemplo a Donn Cuailnge paciendo por la llanura de Muirhevra con los huesos y las entrañas de Finnbennach colgando de los cuernos .El voluminoso toro herido mortalmente se tambaleaba y buscaba agua con trozos de su golpeado enemigo cayendo de su cornamenta. El poeta del Time habla de Ath Luain (fuerte del lomo), lugar donde cayeron sus testículos, Finn Lethe (paletilla), punto donde cayeron las paletillas de Finnbennach, y manantial Tromma (hígado) lugar donde quedo el hígado del toro. Finalmente Donn Cuailnge se desplomó y murió en Druim Tairb (costilla del toro).
Existe una última ironía en la conclusión que parece típicamente irlandesa. Los héroes y los ejércitos lucharon durante un mes, murieron miles de personas por el estúpido capricho de una malvada mujer, solo para comprobar que el objeto de aquel capricho, el gran toro, moría sin ser reclamado por ninguna de las dos facciones.

subir
Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de marzo del 2006