Duk “Frank” Cho nació en Seúl (Corea del Sur) en 1971 pero emigró a los Estados Unidos con su familia siendo aún muy joven. Fue durante su época de estudiante cuando se vio obligado a cambiar su nombre por Frank, para evitar que sus compañeros se cachondearan continuamente de él (Duk suena igual que duck = pato), y cuando comenzó a realizar tiras de cómicas para diversas publicaciones universitarias. Así fue como captó la atención de los medios de primera línea, a los que pudo ofrecer su tira definitiva, la que le traería la fama y el reconocimiento de todo el mundillo del cómic: Liberty Meadows, en la que relata en clave de humor la vivencias en un centro de retiro para la recuperación de animales (algunos enfermos, otros no tan enfermos…). Tras el éxito y popularidad cosechadas, se ha diversificado realizando colaboraciones esporádicas, bien en portadas alternativas (Dreams of Dawn, Jingle Belle…) o pin-ups (Batman: No Man’s Land 1, Clayface/Poison Ivy, JSA Secret Files 1, Golden Age Wonder Woman…).
Cho reconoce que los autores que más lo han influido y a los que admira con devoción son Frank Frazetta, Norman Rockwell, Al Williamson, N.C. Wyeth y Andrew Loomis. Remarcar en lo se refiere a su arte, que su punto fuerte son las nenas-despampanantes, y eso muy a pesar de declararse autodidacta, ya que afirma haber aprendido y perfeccionado su técnica mediante la práctica continuada, algo que ciertamente ha logrado de manera increíble.
En la mini-serie que nos ocupa “Shanna the She-Devil” (por suerte nada que ver con la acróbata de Green Peace del universo Marvel estándar), encontramos a un grupo de militares cuyo avión se ha ido a estrellar en una isla "aparentemente” desierta. En ella encuentran una base nazi abandonada repleta de vainas de animación suspendida con humanos “en conserva”. La intrusión de los soldados hace que uno de los sujetos (y vaya peazo de sujeto: Shanna, una nena despampanante como era de esperar en Cho) despierte,…. Pero no están solos. Dentro de la base hay lo que parece un velocirraptor con muy mala leche… y tampoco (la escultural) Shanna es sólo lo que aparenta…
A partir de hay se perfila un “survival-horror” que mezcla elementos de Aliens, Parque Jurásico y media docena de films similares en pos de un argumento sencillo pero extremadamente eficaz, ya que el trazo de Cho convierte cada viñeta en un fotograma de animación digno de enmarcar, con una narrativa visual cinematográfica y una acción en constante movimiento e increíblemente espectacular.
Realizada para ser editada por Marvel (USA) bajo el sello MAX, calificación bajo la cual publica material “para adultos”, la violencia explícita, las palabras malsonantes y tensión sexual estaban más que aseguradas. Era un proyecto prácticamente concebido para Cho: Dibuja las chicas de una manera única y le fascina tanto el género de aventuras como los seres prehistóricos.

Contra todo pronóstico, Marvel pasa la mini-serie a su sello Marvel Knigts (más duro que las publicaciones estándar, pero más light que la línea MAX) retocando páginas para tapar partes “impúdicas” a base de burbujitas, cristales rotos y demás indiscretos artilugios estratégicamente colocados. Incluso han sido borrados los relieves pezoñescos en el ceñido bikini de la protagonista… ¿Conservadurismo arcaico o una maniobra para poder vender luego una edición sin censurar? Desgraciadamente no es la primera vez que Cho se topa a una censura sin sentido. Una lástima, aunque, qué se puede esperar de un país(/países) en el que en los supermercados, las armas se colocan en los estantes más accesibles y los preservativos en la trastienda….

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