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Relatos Hiperbreves: Verbo
En realidad, la lucha entre el bien y el mal nunca ha existido, desde el principio todos sabíamos quién sería el perdedor.
Por Javier Esteban

Relatos Hiperbreves - Verbo –No conformarme con lo que ya estaba hecho, ese fue mi pecado –dijo el viejo, tras apurar su cerveza– yo también tenía contar una historia. Pero ahí me falló el talento, como les pasa a muchos..
Se quedó mirando a un gran autobús verde, el interurbano de Guadalajara, creo, que acababa de aparcar justo frente a la puerta de la cafetería.
Yo ni siquiera di al botón de pausa de la grabadora. Por fin empezaba a abrirse una brecha en el muro, era mejor no apremiarle. Había tiempo de sobra. Se giró entonces de nuevo hacia mí, con los ojos húmedos, y supe que iba a soltarlo todo.
–Aquella vez estuve a punto de conseguirlo. Encontré la idea, el punto, las situaciones ya me venían solas… –saqué la pitillera, y advertí cómo se repasaba los labios con la lengua. Le tendí un cigarrillo. Él tampoco hizo mucha ceremonia para encenderlo. A la segunda calada prosiguió:
–Los protagonistas: mis quebraderos de cabeza comenzaron con los protagonistas. Lo del decorado había sido muy fácil, más o menos, aunque pensé que era lo que más tiempo me llevaría, pero cuando tuve imaginar al protagonista, ponerle un nombre se me complicó todo. Porque un nombre necesita de otros nombres, de todo un mundo… Ningún relato puede funcionar con un solo personaje.
–Se le fue de las manos, ¿no? –apunté yo. Asintió mudo, con los párpados– ¿Cuándo, con la mujer?
–No –meneó la cabeza y se estiró contra el respaldo de la silla– Al principio tal vez que le eché la culpa a ella, cierto, pero sólo porque no era capaz de reconocer lo idiota que había sido. Pero culparla fue un error. Ella lo desencadenó todo, sí, sin embargo era mi creación, también. –hizo bailar el botellín vacío entre sus dedos callosos.– Sencillamente no supe manejar todas las implicaciones. Sí: me explotó en las manos, si prefieres decirlo así. Se trató, en todos los sentidos, de una derrota.
–¿Pero por eso lo tuvo que dejar? ¿Sólo por eso?
Chasqueó la lengua, como decepcionado conmigo.

Relatos Hiperbreves - Verbo –No es tan simple –bajó el tono de voz, hasta sisear casi–. Ellos no tenían que imponerse, ni siquiera eran mis auténticos hijos, sólo... el producto de mi imaginación. Desaparecerán en un soplo, en cualquier momento... Y sin embargo se niegan, son capaces de negarse. A su manera, eligen vivir.
Alguien gritó, y el repentino alboroto nos distrajo unos segundos. Sólo era una pareja joven, con mochilas enormes, piercings y falsas rastas, discutiendo con el tipo de la ventanilla de los billetes.
–Tenía que quedarme a verlo, ¿lo entiendes?
Y yo lo entendí. No me preguntéis por qué, pero lo entendí.
–Prefiere vivir en su propia historia.
El viejo sonrió, una sonrisa de auténtica paz. Y era una paz dolorosa.
Podíamos dar por terminada la entrevista. Me levanté y estreché su mano. Todo estaba hecho. Había cumplido, le había encontrado.
El autobús acababa de arrancar frente a nuestra mesa. Se volvía a ver la calle y la tibia luz del sol, derramándose sobre esta mañana de domingo.
Antes de cruzar la puerta acristalada volvió a dirigirse a mí.
–Me alegro de que os haya ido bien sin mí, tomé una buena decisión eligiéndole a Él... después de todo.
Parecía dudar, temer mi respuesta. Me resultó violento. No se me ocurrió nada mejor que lo que dije.
–Bueno, me enviaron para hablar con usted, no para juzgarle. Y en lo que se refiere a lo... otro –me giré hacia él, mientras volvía a ponerme las gafas de sol– debe de saber bien ya a estas alturas que Lucifer sería incapaz de guardarle rencor.

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de diciembre del 2005