“Pretendía crear un juego con el que todos pensaran: <<¡Vaya!, así es como tendrían que haber sido los juegos de aventuras desde el principio>>”, comenta Dave Jaffe, creador de God of War. Y podría decirse que lo ha conseguido. Nos hallamos ante un título de acción y aventuras que consigue llegar al nivel de otros títulos del género, como los espléndidos Prince of Persia –a los cuales recuerda bastante en determinados momentos, como el inicio de la aventura o determinadas trampas/plataformas- e incluso superarlos en determinados aspectos.
En God of War manejaremos a Kratos, un guerrero sanguinario que fue, tiempo atrás, el más brillante de los generales de su ciudad, famoso por sus tácticas brutales y despiadadas. Sin embargo, no podía vencer siempre: en una ocasión, destrozado su ejército por unos bárbaros, y a punto él mismo de perder la vida, pidió ayuda a Ares, Dios de la guerra: le ofreció su vida a cambio de la derrota de sus enemigos. Así comenzó la servidumbre de Kratos al hijo de Zeus, bajo el gobierno del cual infringió aún más daño del que había causado siendo libre. Perdido ya el juicio por culpa de los actos horribles que era obligado a cometer, y por las pesadillas que le atormentaban, Kratos abandonó al Dios. Ahora, Ares pretende destruir Atenas, y los Dioses reclaman la ayuda de Kratos para derrotarle. ¿Puede un mortal vengativo vencer al Dios de la guerra?

A pesar de las muchas incongruencias históricas, mitológicas y geográficas (¿un desierto junto a Atenas?) presentes en God of War, no se puede negar que es éste un juego notable; ciertamente, el juego está inspirado en las leyendas griegas, no basado en ellas. A lo largo de la aventura conseguiremos poderes mágicos y armas de manos de los Dioses, como el rayo de Zeus o la espada de Artemisa, que podremos mejorar recolectando los orbes que dejan los enemigos al morir. Pocos juegos consiguen sumergirnos tan profundamente en el personaje protagonista, hacernos sentir su furia, su locura y, en varios momentos, su frustración. Los gráficos tienen un nivel al que no demasiados títulos de la videoconsola han conseguido llegar. Los movimientos de Kratos son sensacionalmente creíbles y brutales; los escenarios están muy bien construidos, a pesar de algunas de las ya mencionadas incoherencias, y algunos de los enemigos merecen mención especial, como la terrorífica hidra, los imponentes minotauros o las desagradables gorgonas, temidas por su mirada petrificante, de la que muchas veces resulta complicado escapar. Los vídeos son también impresionantes, llamando la atención las escenas que se basan en ilustraciones con pequeñas animaciones, como combates singulares.

La música encaja perfectamente con la ambientación del juego. Parecerá que estemos escuchando la banda sonora de una película de aventuras mientras recorremos Atenas, el Templo de Pandora o las profundidades de los infiernos. El doblaje realizado es muy bueno, ocurriendo en contadas ocasiones el típico fallo de que los personajes muevan los labios sin hablar, o viceversa. Eso sí, se da el caso de ser cambiado el sexo de la hija del protagonista durante una parte del juego, presumiblemente por error en la traducción.
Por desgracia, y como ocurre con la mayoría de títulos del estilo de God of War, el juego resulta corto –apenas nueve horas de juego en dificultad normal. Si lo completamos desbloquearemos una larga serie de extras, como making ofs, galerías de personajes eliminados, vídeos, etc., además del modo de juego Dios, de una gran dificultad, y que sólo conseguirán superar los jugadores más pacientes, expertos y hábiles.
En conclusión, God of War es un notable juego que combina acción, plataformas, exploración, puzzles y algún pequeño toque de rol y que gustará a los amantes del género, y que promete tener aún mucha vida en el mundillo de los videojuegos.
Tipo de juego: Acción/ Aventuras.
Plataforma: PlayStation2.
Distribuidora: Sony.
Idioma: Español.
Fecha de lanzamiento: 22 de junio de 2005.
Precio: 59,95 euros.
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