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Mitos y Leyendas: La Llegada de los Goideles
La última invasión mitológica de Irlanda
Por Manuel Burón

Mitos y Leyendas - La Llegada de los Goideles Los victoriosos thuata disfrutaron de su buena fortuna durante pocos años. Un primero de Mayo una nueva y extraña raza invadió la costa sur de Irlanda por un lugar llamado Ihbhear Seine. Se conocía a este pueblo por le nombre de los hijos de Milé o, más sencillamente, goideles. Supuestamente, provenían de España, que se llamaba aquel entonces Ibérica. Algunos lingüistas creen que el nombre Milé proviene de la palabra latina miles, que significa “soldados”, y que estos soldados llamaron también a su nuevo hogar Iberia, designación que evolucionó gradualmente hasta Hibernia: el nombre por el que era conocida Irlanda.

Los invasores marchaban bajo el mando del guerrero-poeta-mago Amhairghin, que condujo a sus tropas hacia las puertas de Tara donde demando la sumisión de los thuata de Danu. Los thuata, para tratar de ganar tiempo, pidieron a los goideles que se retiraran al mar o tal como lo expresaron ellos, pasaran la novena ola desde la orilla. La novena ola mar adentro constituía una barrera mágica y los thuata estaban convencidos de que, una vez que los goideles la cruzaran, su magia podría levantar un viento huracanado que impidiera volver a sus atacantes. Sin embargo, una vez que atravesaron la novena ola, los goideles se dieron cuenta del engaño y Amhairghin invocó una magia más poderosa aún; el viento en su contra cesó y los invasores entraron al asalto furiosos por la traición. Aquello provocó la batalla de Tailtiu y ni los guerreros ni la magia de los thuata demostraron estar a la altura de los hijos de Milé. Ambas facciones acordaron un tratado. Pero los thuata lo incumplieron pues hostigaron a los goideles destruyendo sus campos de trigo u reduciendo la cantidad de leche que daban sus vacas.

Bajo coacción, los thuata aceptaron un nuevo tratado según el cual se retirarían al submundo a vivir en los sidhs, las tumbas funerarias neolíticas que se puede encontrar por toda Irlanda. Allí, los thuata de Danu gozaron de una vida maravillosa en perfecta armonía unos con otros. Se decía que los sidhs tenían su propio cielo, verde hierba, árboles y manantiales. Dentro de ellos se vivía en constante festejo, con canciones y diversiones y que allí vivía un sinfín de bellas mujeres. Los residentes no tenían edad y jamás enfermaban. Cada sidh tenia su propio caldero mágico que producía un inagotable suministro de comida, y sus habitantes pasaban el tiempo en banquetes, haciendo el amor y luchado ( la lucha no producía heridas permanentes).

Mitos y Leyendas - La Llegada de los Goideles Los muertos viajaban precisamente a los sidhs para alcanzar la felicidad eterna. Los vivos también podían cruzar a este mundo sidh y disfrutar tanto de las mujeres como de la comida. Una vez allí, dejaban de envejecer, si bien al volver al mundo real recuperaban inmediatamente su edad, sumándose el tiempo que habían pasado en el sidh. Esto fue lo que le ocurrió a Oisin, el hijo del héroe irlandés Finn mac Cumhail, que fue atraído hacia un sidh para ser amante de la bella Niamh. Oisin permaneció con Niamh en el sidh de su padre durante años pero, al final, sintió el anhelo de volver al mundo. Niamh le advirtió que no debía posar un pie en la tierra y le dio un caballo para que saliera en él Cuando Oisin regresó al mundo de los mortales se dio cuenta, para su sorpresa, de que había estado ausente trescientos años y enseguida hizo un giro sobre el caballo para entrar de nuevo en el sidh. Desgraciadamente, justo en ese momento cayó del caballo y nada más tocar el suelo, envejeció de golpe los trescientos años. Murió como un hombre viejo, encorvado, arrugado y desfigurado con el que no quiso tener nada que ver la encantadora y eterna Niamh.


Los thuata de los sidhs fueron gobernados por el Dagda, un dios héroe que se alzó en pie de guerra contra los últimos formoré. Llevaba una enorme vara: uno de sus extremos mataba, mientras que el otro sanaba cualquier herida. Se decía que Dagda entraba y salía de los sidhs, aparentemente inmune al proceso de envejecimiento,. Con una túnica demasiado corta para cubrirle el trasero. Era una extraña combinación de héroe y bufón, con un tremendo apetito sexual y gastronómico. Por ejemplo, en cierta ocasión fue capturado por los formoré, que le forzaron a comerse una exagerada ración de papilla hecha con 304 kilos de harina, 304 litros de grasa y cantidades similares de leche y vino, más 80 cabras y 80 ovejas. Él atacó esta masa con una cuchara que, para levantarla, se necesitaba la fuerza de cuatro hombres mortales. Una vez terminada la comida sin problemas, sedujo a todas las mujeres formoré, incluida la temible diosa de la guerra Mirrighan que, en gratitud a su atención le prometió utilizar su magia contra su propia gente.

Mitos y Leyendas - La Llegada de los Goideles En general, los thuata y los goideles convivieron en armonía después de establecer la segunda tregua, a pesar de que los thuata retomaron ocasionalmente su malvado hábito de destruir los cultivos de los goideles. Hubo numerosos matrimonios mixtos entre hombres goideles y mujeres thuata, aunque muchos menos, en comparación con los contraídos entre mujeres goideles y hombres thuata. Los hombre goideles demostraban prudencia al tratar a las bella mujeres del sidh con gran precaución y respeto, pues éstas contaban con poderosas dotes mágicas. Una vez, por ejemplo, Crunniuc mac Agnoman, un príncipe del Ulster se enamoró de una bella thuata llamada Macha, hija de Sainrith. Ella convino ene casarse con Crunniuc pero con la condición de que jurara que jamás revelaría a nadie que era la criatura más veloz del mundo. Él así lo hizo, se casaron y pronto ella quedó encinta. Por el tamaño y forma de su vientre era evidente que tendría gemelos. Poco tiempo después Crunniuc decidió llevar a Macha a la feria para presumir de su belleza y pavonearse de su virilidad ( tal como demostraba el obvio embarazo). En la feria contemplaron una carrera de carros en la que ganó el del rey de Ulster. Todo el mundo afirmó que el carro del rey era el más rápido del mundo; en cambio Crunniuc, borracho ya por la cerveza, declaró que él conocía a alguien más veloz. Enseguida se dio cuenta de su metedura de pata y trató de disimular, pero al ser interrogado por el rey se vio obligado a admitir que se trataba de su esposa. El rey, ofendido por la idea de que una simple mujer pudiera superar a sus magníficos caballos, amenazó con condenar a muerte a Crunniuc si no era verdad de lo que se jactaba.

Crunniun acudió a Macha y le suplicó que corriera. Ella replicó que era imposible, ya que estaba de parto. Crunniuc se dirigió al rey con esas nuevas, pero el honor del rey había sido herido por lo que ordenó que le trajeran a Macha. Ella se presentó como súbdito fiel, pero rogó que no la hicieran correr en su estado. El rey renovó su demanda y Macha tuvo que aceptar para salvar la vida de su jactancioso marido. Juró, sin embargo, que a partir de entonces todos los hombres de Ulster, en algún momento de sus años mozos, sufrirían dolores de parto iguales a los que ella sentía y tendrían que yacer en cama durante cuatro meses para recuperarse. En la carrera, Macha adelantó sin problemas al carro del rey, incluso en su penosa situación. No obstante, el esfuerzo agravó su parto y, una vez terminada, Macha se desplomó en el suelo. Tras un parto de cinco días y cuatro noches dio a luz a un niño y una niña. Durante su difícil trance y la prolongada convalecencia, Macha apenas pudo moverse. Su maldición se cumplió y todos los hombres del Ulster sufrieron desde entonces cinco días y cuatro noches un punzante dolor que tardaba cuatro meses en ceder. El lugar donde alumbró Maca se bautizó como Emhain Macha, o los Gemelos de Macha, y la maldición retornaría para embrujar a los hombres del Ulster en la hora de su mayor peligro.

Mitos y Leyendas - La Llegada de los Goideles

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de noviembre del 2005