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Biblioteca de Trantor: Solaris
Tengo la impresión de haber olvidado algo –prosiguió–, de haber olvidado muchas cosas… Sólo me acuerdo de ti… No me acuerdo de nada más.
Por Roberto de Paz

Biblioteca de Trantor - Solaris Si hay una obra representativa de la excelente carrera literaria de Stanislaw Lem, esa es Solaris. Se trata de uno de los títulos más populares y con más reputación dentro del mundo de la Ciencia Ficción. Son pocos los lectores a los que ha dejado indiferente y algunos la elevan a la categoría de obra maestra, pero, ¿qué es lo que ofrece Lem en esta novela para atesorar tanto prestigio?

Solaris es toda una recopilación de sensaciones –no todas agradables–, además de una invitación constante a reflexionar sobre la naturaleza humana. Dependiendo de lo que quiera encontrar el lector, la novela se queda en un buen thriller psicológico o puede convertirse en un título lleno de filosofía. A pesar de todo, sí que hay dos grandes temas que saltan a la vista en cualquier lectura que hagamos de Solaris. Uno es el alcance limitado que tiene la ciencia como método para resolver los enigmas que plantea la existencia. Esto queda patente en la imposibilidad de entablar una comunicación bidireccional, con una entidad extraterrestre. El otro gran pilar sobre el que sustenta la historia, no es otro que el mundo de los sueños.

Enviado desde la Tierra, Kris Kelvin llega a una estación científica situada en el planeta Solaris con la misión de unirse a las investigaciones y de paso, tratar las mentes de sus nuevos compañeros. Kelvin se encuentra una estación decadente, semiabandonada y ciertamente aterradora. Rodeadas de silencio, en la base sólo hay otras tres personas a parte de Kelvin: Snaut, quien está traumatizado por los acontecimientos que se dan en la base, encerrado en un laboratorio del que surgen extraños ruidos permanece Sartorius, y Gilbarian, yace muerto tras suicidarse. ¿Qué es lo que ocurre en la estación que estudia el océano de Solaris?

Biblioteca de Trantor - Solaris El planeta Solaris es el personaje central de la historia. Se trata de un mundo regido por dos soles y que está cubierto por una especie de océano viscoso. La inmensa sustancia plasmática parece ser un gran superorganismo, dotado de cierta inteligencia y capacidad para influir en las mentes de los humanos que le investigan. Con el fin de dar respuesta a los múltiples interrogantes que genera el extraño planeta viviente, se creó la ciencia de la Solarística, la cual se encuentra en un punto muerto. Las mediciones y observaciones empíricas del comportamiento del océano de Solaris, no ofrecen más que datos desconcertantes. Lem muestra lo frustrante que es para el género humano -antropocéntrico por naturaleza- el ser incapaz de comprender el mundo que le rodea y como el método científico no es más que otra forma de conocimiento limitado.

Luego están las visitas, recreaciones sensibles y de carne y hueso, surgidas del recuerdo de los investigadores. Éstas, desafiarán la cordura de los personajes de la estación al tiempo que plantean múltiples interrogantes: ¿Pueden convertirse los anhelos en realidad? ¿Dónde acaba la sensatez y empieza la locura? ¿Merece la pena aferrarse al mundo real cuando el mundo artificial ofrece mucho más? Como en una pesadilla, Lem crea situaciones oníricas en las que se mezcla el mundo real con el de los sueños y de las que se pueden sacar profundas reflexiones.

Stanislaw Lem tiene un estilo natural y desprovisto de adornos, lo que hace más fácil de digerir las largas reflexiones mentales de Kelvin y da cierto ritmo a la lectura, que de lo contrario, se haría cuesta arriba. Lem es un magnífico constructor de ambientes que transmiten de forma casi automática, sensaciones tan hondas como el terror, el desconcierto, la claustrofobia o el desasosiego. No es en absoluto complicado meterse en el pellejo de los personajes y sentir en primera persona la opresiva influencia de la estación científica. Con un continente sencillo y accesible, el autor polaco nos ofrece un contenido poliédrico y lleno de complejidad. Sí en 236 páginas se cuenta todo lo necesario, es porque Lem renuncia a rellenar el libro con pasajes superfluos o prescindibles. A pesar de ello, la narración transcurre sin prisas y con un ritmo bastante homogéneo y tranquilo hasta llegar a la conclusión de la novela. Que nadie espere ver fuegos artificiales en el final y que todo quede resuelto. Lem prefiere terminar dejando más interrogantes que al principio. Una apuesta correcta aunque arriesgada.

Título: Solaris
Autor: Stanislaw Lem
Editorial: Minotauro
Ilustración: Oscar Chichoni
Número de páginas: 236
ISBN: 84-450-7355-9

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de noviembre del 2005