Robert Holdstock presenta con Lavondyss la continuación de la novela Bosque Mitago, en la que pretende ahondar más en los conceptos presentados en la primera parte, con la que inevitablemente se han de hacer comparaciones.
Si ya en la primera, Holdstock pecaba de lentitud, en Lavondyss resulta excesivamente lento el ritmo que imprime a la narración. Las páginas pasan y pasan sin que ocurra nada reseñable, lo que produce una sensación de tedio. Sensación que se agudiza en los momentos en los que se pierde en divagaciones que no llevan a ninguna parte ni tienen interés en el transcurso de la novela.
Es Lavondyss una novela tétrica, que describe personajes que arrastran su dolor y su pena allí por donde van. Y se internan en un mundo, que a diferencia de la primera parte resulta mucho menos emocionante, puesto que la gran virtud que se esgrimía en Bosque Mitago, que era la gran cantidad de leyendas que amenizaban la lectura, en Lavondyss se pierden, llegando a ser demasiado pocas como para contrarrestar el tedio que produce el resto de la narración.
Resulta extraño que un autor como Robert Holdstock, que suele tratar los personajes de un modo impecable, tenga la tentación de incluir alguno que otro en Lavondyss que carezca de sentido, que no aporte mucho y que contribuya únicamente a rellenar páginas. Por el contrario, el resto esta bien dibujado, y algunos (como el caso de Tig) resultan incluso memorables. El caso de la protagonista es singular, ya que resulta extraño que se utilice un personaje con el que es difícil identificarse, al menos el lector clásico de este género. Muy evolutivo a lo largo de la narración, pero con cambios repentinos y casi incomprensibles.
En resumen, una obra aburrida, que no explota apenas todo el potencial que encierra el concepto del bosque donde se recrean los mitos.
Titulo: Lavondyss
Titulo original: Lavondyss
Serie/colección: Gran Fantasy
Autor: Robert Holdstock
Portada: Tim Gill
Traducción: Cristina Macía
Edición: Martínez Roca
ISBN: 84-270-1558-5
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