Iranistán (cap. Anshan) – Se dice que los soberanos de este antiguo y rico reino recurren habitualmente a los servicios de los jinetes kozaki y los montañeses ilbarsis tanto para hostigar a sus viejos enemigos turanios como para defender sus propias fronteras de las apetencias de conquista de Turan o de las expediciones de saqueo de las hordas hirkanias.
Sus fuerzas armadas consisten básicamente en infantería media o ligera, complementadas con unidades mercenarias de caballería media e infantería pesada. Las tribus de las montañas (ilbarsis y kushafis son los grupos más importantes) constituyen una enorme reserva de guerreros (infantería irregular en su mayor parte); pero aunque aceptan de buen grado el oro de su soberano, no sucede lo mismo con sus órdenes.
Con el objetivo común de oponerse a los afanes expansionistas de Turan, Iranistán mantiene contactos diplomáticos y alianzas informales con diversas ciudades-estado de Shem y con Koshala. Iranistán comercia habitualmente con el reino negro de Zembabwei.

Keshan (cap. Keshia) – Este reino negro bárbaro, enemigo hereditario de Punt, sufre, sobre todo en sus provincias del norte, regulares asaltos y depredaciones de esclavistas estigios y shemitas.
En esta nación el poder central es sumamente débil y sus guerreros (básicamente infantería irregular y caballería ligera, con algunos contingentes equipados y entrenados como infantería ligera o media a la manera estigia) no estiman demasiado las formas “civilizadas” de la guerra, poco útiles en este ambiente.
Su clase dirigente descender de los míticos habitantes blancos de Alkmeenon (una tribu shemita que fundó esta antigua capital); pero en este reino parece existir, a diferencia de Kush, una mayor integración étnica.
Keshan mantiene relaciones amistosas con Zembabwei y los reinos negros del sur, aunque las junglas y la ausencia de vías de comunicación propiamente dichas convierten estos contactos cuando menos en intermitentes. Por otra parte, como es costumbre en los reinos negros, dichas alianzas pueden alterarse de la noche a la mañana sin mayores problemas. Aparte de Punt, el otro gran enemigo de Keshan es Darfar, hogar del culto yogita. Sus guerreros a menudo asolan los poblados del oeste de Keshan en busca de víctimas para el sacrificio.
Khauran (cap. Khauran) – Los enemigos de este principado son Koth, que desea su retorno a una más firme sujeción al trono de Korshemish (al que, pese a todo, debe tributo y una cierta obediencia), y las tribus de merodeadores del desierto, la más peligrosa de las cuales es la de los zuagirs o zuagiros. Los aliados de Khauran son Khoraja, los príncipes rebeldes de Koth (que nunca escasean) y diversas ciudades-estado del oriente de Shem.
Su ejército no es demasiado grande, pero por lo general cumple con su objetivo de salvaguardar la independencia de la nación y mantener abiertas y seguras las rutas de las caravanas. La nobleza hiboria del país constituye sus fuerzas de caballería pesada, variedad de caballería desconocida en las estepas del oriente de Koth. El resto de las fuerzas armadas lo forman infantería pesada y arqueros shemitas. (Los descendientes de la población original forman el estamento de los campesinos, que tienen prohibida la posesión de armas.) En caso de necesidad se recurre al pago de mercenarios o tribus nómadas del desierto, ya sea para contratarlos y que se queden, ya sea para sobornarlos y que se vayan.

Khitai – Este enorme conjunto de pequeños reinos y ciudades-estado puede parecer legendario a los hiborios, pero Turan y Vendhya comercian activamente con él.
Khitai carece de alianzas con sus vecinos, excepto los acuerdos comerciales en vigor. Sus enemigos son los bárbaros allende sus fronteras, el reino de Kambuja al sur y los propios estados khitanos, enfrentados entre sí de manera permanente Las tropas de los reinos y ciudades-estado están bien entrenadas y organizadas. Las patrullas regulares y los enfrentamientos fronterizos son constantes y se comparten unas rígidas normas morales y un alto espíritu de cuerpo. Consisten básicamente en infantería armada con lanzas o picas, aunque los estados más occidentales también emplean caballería y carros de guerra. Los asedios constituyen un verdadero arte en Khitai y su conocimiento forma parte de la educación básica de todo mando militar khitano.

Khoraja (cap. Khoraja) - La importancia estratégica y comercial de este principado vasallo de Koth va más allá de su tamaño. Al igual que Khauran, este pequeño reino es independiente en la práctica, si bien paga tributo y debe una cierta obediencia al trono de Khorshemish.
Khoraja mantiene diversos tratados de alianza con numerosas ciudades shemitas, tanto occidentales como orientales; con Khauran, y también con diversas tribus nómadas, como los guerreros zaheemi, el clan tradicionalmente encargado de la custodia de la ruta oriental de las caravanas a través del transitado Paso de Shamla, que atraviesa la Escarpadura de Koth (la frontera natural del sur de Koth: una barrera montañosa que se extiende a lo largo del sureste de Khoraja y del sur de Koth durante “más de mil millas”). Los enemigos de Khoraja son, principalmente, el propio monarca de Koth, que desearía el regreso del principado a la lista de sus dominios y las tribus shemitas nómadas, que atacan las caravanas desprevenidas en cuanto tienen ocasión. Sin embargo, los moradores del desierto no constituyen una verdadera amenaza frente a los pueblos y ciudades amurallados, ni tampoco frente a la potente caballería hiboria.
Las fuerzas armadas de Khoraja se organizan al modo tradicional de los reinos hiborios, si bien a menor escala: caballería pesada, formada por la nobleza del principado; caballería media y ligera (spahis), armados con arcos, lanzas y espadas largas; infantería y diversos contingentes de mercenarios. Con el fin de paliar los efectos derivados del intento de invasión por parte de las hordas de Natohk “el velado”, Khoraja ha impulsado tanto la contratación de mercenarios como el alistamiento de nuevas tropas nacionales.
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