Cimeria – Pocos son los invasores que retornan con vida de las tierras altas cubiertas de bosques de Cimeria. Una raza guerrera descendiente de los antiguos atlantes, sus habitantes tienen poco contacto con la civilización hiboria. Aún así, en Venarium, la plaza fuerte con la que los aquilonios pretendían extender hacia el norte las Marcas Bosonias, sus clanes se revelaron perfectamente capaces de derrotar a un enemigo supuestamente imbatible.
Los cimerios reservan su odio racial para los pictos y, en menor medida, para los hiperbóreos. Guardan un calculado respeto a sus vecinos nordheimer y un calculado desprecio hacia sus vecinos del sur, los bosonios. Los clanes cimerios mantienen una alianza informal con las tribus aesires.
Como sucede en Asgard o Vanaheim, no existe ejército permanente y las querellas entre clanes no escasean. Todos los miembros de una tribu capaces de empuñar las armas se consideran a sí mismos como guerreros (infantería, desde pesada a irregular), aunque sólo se les permitirá sentarse ante el fuego del consejo a los varones cuando se hayan probado en la batalla.
Los cimerios recurren a su raza de resistentes ponies montañeses para tirar de sus carros de guerra (marca de prestigio de sus caudillos) o para acudir montados a la batalla; sin embargo, no utilizan jamás caballería en sus enfrentamientos: la naturaleza montañosa de su país hace su uso poco menos que inútil.

Corinthia – Las ciudades-estado corinthias viven, independientes y seguras, confiadas en los difíciles pasos de montaña que protegen su país y en las disciplinadas fuerzas de sus propias falanges armadas con picas y alabardas. A pesar de ello, y debido a la carencia de un gobierno común y a los frecuentes enfrentamientos intestinos, este país siempre se ha visto sometido de una u otra forma a sus vecinos más poderosos. Actualmente Nemedia ejerce una enorme influencia sobre su política exterior y comercio, como lo hicieran antes Zamora y Koth.
Las milicias se organizan en compañías de infantería pesada o, más raramente, de caballería ligera. Sus vecinos, sobre todo Nemedia y Ofir, recurren con frecuencia a esta fuente al parecer inagotable de tropas mercenarias.
Estigia (cap. Luxur) – Aislada por los desiertos (al este y noreste) y junglas y más desiertos (al sur) que la rodean, con un comercio restringido con las ciudades shemitas de más allá del Stix, y el marítimo con los reinos hiborios limitado al puerto de Khemi, (y tan sólo permitido recurriendo a embarcaciones y a tripulaciones propias) Estigia se repliega sobre sí misma, sin deseos de contacto con el mundo exterior... excepto por el recuerdo de las antiguas historias de conquista del imperio de la Gran Estigia, que abarcaba Shem al norte y numerosos reinos negros al sur.
El ejército estigio resulta, tal vez por ello, o tal vez por el atávico respeto a la tradición que impregna todas las instancias de este teocrático país, anacrónico en sus tácticas, unidades y equipo en comparación con los reinos hiborios o incluso con sus vecinos shemitas. No se utiliza la caballería a gran escala, como en Occidente (tan sólo se recurre a ella para tareas de mensajeros o patrullas de vigilancia), las espadas de la infantería son a menudo de bronce y no de acero y todavía se emplean los carros de guerra, bien adaptados a las llanuras y desiertos del país. Las levas de campesinos en tiempos de guerra, tan conocidas en los reinos hiborios, tampoco se aprovechan en Estigia, tal vez por la desconfianza instintiva que la clase dirigente siente cuando piensa en la inquietante idea de hordas de campesinos armados. Tan sólo se recurre a contratar mercenarios como caballería y en los puestos fronterizos al sur del país, lindantes con los reinos negros, siempre deseosos de atacar y saquear las ciudades de sus antiguos amos del norte. Se dice, sin embargo, y la experiencia no prueba lo contrario, que los ejércitos de este país suelen verse respaldados por la más negra de las magias y que la osadía de atacarles puede deparar la completa destrucción de los imprudentes que tal hagan.
Estigia cuenta asimismo con una marina de guerra en el río Stix, formada por numerosas pequeñas embarcaciones de remo y vela, así como con una verdadera marina en el Océano Occidental, compuesta por galeras de guerra. Su difícil misión consiste en alejar a los piratas hiborios y proteger las rutas comerciales con la Costa Negra. No puede decirse que estas dos misiones se vean totalmente coronadas por el éxito.
Estigia no cuenta con aliados, la calidad general de su ejército es media (carece de experiencia, excepto en los puestos fronterizos) y las provincias más alejadas de la capital, como Taia, al noreste, se declaran abiertamente rebeldes.

Hiperbórea (cap. Pohiola) – Los ejércitos de esta nación no son muy numerosos, si bien se rumorea que en las grandes batallas actúan apoyados por fuerzas sobrenaturales. Sus nobles altos y albinos comandan desde la retaguardia hordas de salvajes montañeses (algunos de ellos no sólo cazadores de cabezas, sino también caníbales), destacamentos de caballería ligera y pequeñas unidades de infantería más convencional. La mayoría de sus tropas son veteranas de guerras internas entre clanes, incursiones esclavistas y de saqueo o enfrentamientos fronterizos.
Debido al alejamiento de este reino de las rutas comerciales, armas y equipo parecen anticuados incluso a ojos de los brithunios. Por ello mismo únicamente nos son bien conocidas las fuerzas de su frontera sur (a menudo en guerra con Brithunia) y las partidas de esclavistas con que atacan a sus vecinos aesires, cimerios, brithunios y zamorios (e incluso hirkanios), formadas por salvajes exploradores montañeses y caballería ligera. Sin embargo, sus gobernantes sí que mantienen relaciones con otros líderes de diversos reinos, puede que sobre la base de la hechicería.
Hiperbórea carece de aliados (aunque algunos clanes se hayan asentado en el Reino Fronterizo), si bien sus enemigos, con la excepción de ocasionales columnas de caballería turania, tampoco suponen una verdadera amenaza.
Hirkania – Los ejércitos de este enorme territorio varían en composición (y calidad) dependiendo de su procedencia: desde las tropas convencionales de infantería y caballería de las civilizadas ciudades de la costa oeste del Vilayet (poco a poco conquistadas por sus primos occidentales de Turan) hasta las hordas de jinetes salvajes de las estepas orientales.
Las tribus hirkanias combaten continuamente entre sí y sus guerreros poco tienen que aprender del arte de la lucha. Sus herreros, por otra parte, ya sea en Turan o en Hirkania propiamente dicha, forjan excelentes aceros igualados tan sólo en las fraguas de la shemita Akbitana.
Entrenados desde la niñez en el dominio del arco y el caballo, los jinetes de las estepas son considerados, y con razón, los mejores jinetes y arqueros a caballo de la Edad Hiboria y, en general, unos de sus guerreros más temibles.
Las tropas de las ciudades-estado costeras ofrecen una gran variedad en su calidad, armas y equipo. Sus continuas querellas internas y la superioridad de su oponente explican, sin duda, las victoriosas campañas de conquista emprendidas por los reyes turanios Yildiz y Yezdigerd. Numerosos hirkanios, tanto procedentes de las estepas como de las ciudades costeras del Vilayet, buscan y logran ocupación como bien pagados mercenarios principalmente en las ciudades-estado de Shem, pero también al sur y al norte de esta región.
Los hirkanios de las estepas mantienen contactos generalmente amistosos (a pesar de los ocasionales saqueos) con Turan en Occidente y con el reino de Kusan y las ciudades-estado de Khitai al Oriente, permitiendo un provechoso tráfico regular de caravanas que atraviesan las estepas desde y hacia los puertos del Vilayet. También conocen de la existencia del reino de Meru, si bien no tienen mucho contacto con los montañeses que lo habitan. Tanto los habitantes de Turan como los khitanos o los kusanos desprecian por bárbaros a los hirkanios (y estos, a su vez, les tienen por blandos y degenerados), aunque respetan y temen sus habilidades marciales… y su número. Su objetivo político fundamental consiste en evitar que las tribus de la estepa se unan bajo la égida de un Ushi-Kagan o líder supremo.

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