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Mitos y Leyendas: Las Tres Misiones de los Tuirenn
Una negra nube cubrió la gran victoria de Mag Tured, ya que Lugh tuvo una visión en la que mataban a su padre, Cian, en el transcurso de la batalla.
Por Manuel Burón

Mitos y Leyendas - Las Tres Misiones de los Tuirenn Todo resultó ser verdad y Cian había sido brutalmente asesinado por tres hermanos thuata, Brian, Iuchar e Iucharba, los tres hijos de Tuirenn.

Lugh había encargado a Cian la tarea de reclutar soldados para la inminente batalla. Al volver tras realizar su misión, fue acechado por los tres hijos de Tuirenn, cuya familia había jurado venganza hacía tiempo contra él por una ofensa anterior. Al darse cuenta de su vulnerabilidad, Cian trató de evitar el enfrentamiento haciendo uso de su magia, se transformó en un cerdo para unirse a una piara que había cerca. Sin embargo, para su desgracia, el hijo mayor de Tuirenn, Brian, se dio cuenta del engaño: corrió hacia la manada de cerdos y comenzó a clavar su lanza indiscriminadamente en el intento de matar al verdadero Cian. Herido por la lanza, Cian pidió tiempo para retomar su forma humana. Los hermanos Tuirenn convinieron en ello pero, una vez completada la transformación, Cian rió y declaró que les había engañado. Ahora, dijo Cian, cuando se descubra el crimen, los hermanos tendrían que expiar sus culpas por la muerte de un hombre, no la de un cerdo. Furiosos por esta revelación, los tres hermanos golpearon a Cian con piedras hasta aplastarle. Por lo visto, temían que las espadas pudieran dejar macas reveladoras específicas de sus armas y que se pudieran utilizar después como prueba fehaciente que les identificara como asesinos. Cuando estuvo finalmente muerto, los tres danzaron sobre la masa sanguinolenta, la tiraron un profundo hoyo, echaron arena sobre sus restos y cubrieron el agujero con un montón de piedras. A continuación, regresaron a Mag Tured para participar en las últimas escaramuzas contra los formoré.

Al comprobar que su padre no volvía tras la batalla. Lugh acudió en su busca. Cuando pasó por el Lughar donde había sido asesinado, las rocas que cubrían su cuerpo proclamaron la gran injusticia del crimen e identificaron a los asesinos. Tal declaración de las rocas era inaudita y Lugh copudo dudar de la verdad de sus palabras. Regresó a Mag Tured y se encaró con los tres hermanos. Todos los que escucharon el relato quedaron horripilados y acordaron que Lugh debía elegir la venganza que quisiera. Al principio, las exigencias de Lugh parecían tan suaves que Brian, Iuchar e Iucharba no podían dar crédito a su suerte. Simplemente debían recoger manzanas, una piel de cerdo, una lanza, un carro de guerra con dos buenos caballos, siete cerdos, un perro de caza y un asador. Una vez reunido todo ello debían emitir tres grandes gritos desde lo alto de una colina.

Mitos y Leyendas - Las Tres Misiones de los Tuirenn Los hermanos no pusieron inconveniente en cumplir las demandas de Lugh. Fue entonces cuando el rey les comunicó los detalles que hacían de esas pruebas no sólo algo arriesgado sin terriblemente peligroso. Las tres manzanas no eran otras que las manzanas de oro de las Hespérides, que cuando se comen siempre vuelven a salir y pueden curar cualquier herida. La pile de cerdo pertenecía al rey Teseo de Grecia y podía también sanar cualquier herida pero, lo que era sobretodo importante para los irlandeses, podía transformar en vino el agua que se filtraba por ella. La lanza pertenecía al rey Pisear de Persia y debía permanecer sumergida en agua porque si no, incendiaba todo cuanto estaba a un metro de ella por el calor constante que emitía. El carro de guerra, con sus dos caballos mágicos pertenecía al rey Dobar de Sicilia y podía desplazarse por el agua, tierra y aire. Los siete cerdos pertenecían al rey Easel, que vivía más allá de los pilares de Hércules; su carácter mágico era tal que, por muchas veces que se los matara, cocinara y comiera, a la mañana siguiente se regeneraban por completo proporcionando así a sus dueños una fuente inagotable de alimento. El perro, que pertenecía al rey de Ioruaide, nunca fallaba en la caza. El asador, que pertenecía a las mujeres que vivían el la isla sumergida de Fianchuive, impartía a cualquier tipo de carne que se preparara sobre él el mejor sabor del mundo. Finalmente la colina desde la cual debían dar los tres gritos los hijos de Tuirenn pertenecía al rey Miodhchaoin, que había jurado que jamás nadie gritaría desde ella.

Los hermanos Tuirenn comenzaron sus tareas y a, pesar de su carácter diabólico, consiguieron realizarlas admirablemente. Las manzanas de oro de las Hespérides se encontraban tras un muro demasiado alto para ser escalado, por lo que se transformaron en halcones para coger una cada uno. Para conseguir la pierde cerdo del rey Teseo, se disfrazaron de bardos que entretendrían al rey; una vez dentro de palacio, robaron la piel y lucharon por huir ante la multitud estupefacta. Sin embargo, los tres resultaron heridos en el altercado, por lo que tuvieron que comprobar el poder curativo de la piel inmediatamente; echaron agua y ésta se transformó en un vino exquisito que les duró tres días. Los tres hermanos utilizaron el mismo atuendo de bardo ante el rey persa y, una vez ganada su confianza, robaron su lanza mágica y la utilizaron en su contra para fugarse; en la reyerta, partieron en dos la cabeza del rey, como si fuera un melón, con una de las tres manzanas de oro.

La adquisición del carro y los caballos exigió una táctica diferente. Llegaron hasta Sicilia, a la corte del rey Dobar, para ofrecerse como soldados mercenarios. Aunque eran diestros y en seguida se grajearon el respeto y la confianza del rey, no consiguieron ver nunca el carro ni los caballos. Finalmente, amenazaron con marcharse a no ser que les mostraran estos fabulosos tesoros. El rey se ofreció a enseñar el vehículo a sus recios mercenarios y lo sacó del Lughar donde estaba escondido para conducirlo por toda la ciudad hasta las nubes. Cuando Dobar descendió a tierra, los hermanos le golpearon con palos hasta dejarle sin sentido, subieron al carro y huyeron.

Mitos y Leyendas - Las Tres Misiones de los Tuirenn Después los hermanos fueron más allá de los pilares de Hércules al reino del rey Ease, que quedó tan impresionado por la valentía de los tres hermanos y su maestría para realizar las cuatro primeras misiones que les dio los siete cerdos mágicos sin más. La ofreció incluso conseguir el mastín del rey Ioruadhe, que estaba casado con su hija. Sin embargo, ni siquiera la visita de su suegro pudo persuadir a Ioruadhe para que les concediera el perro mágico, por lo que los hermanos se aplicaron de nuevo a su habitual uso de la violencia para conseguir su trofeo. A continuación volvieron a Irlanda para dar a Lugh las manzanas, la piel de cerdo, la lanza, el carro, los cerdos y el perro.

Sin embargo, no se detuvieron a descansar, sino que continuaron inmediatamente su búsqueda, confiados en que podrían completar fácilmente la tarea y librarse de su obligación. Quedaban dos misiones aún por conseguir, el asador y emitir los tres gritos desde la colina del rey Miodhchaoin. Para lograr el asador, Brian confeccionó un traje mágico con nenúfares descendió al fondo del mar para buscar la isla de Fianchuive y sedujo de tal forma a las 150 doncellas que custodiaban el asador que éstas se los ofrecieron junto con su virginidad. Realizada esta hazaña, los tres marcharon a la colina de Miodhchaoin para dar los tres gritos. Pero los tres hijos del rey Miodhchaoin habían sido amigos del asesinado Cian, por lo que el rey denegó el permiso de subir a la colina a los descendientes de Tuirenn. A continuación, alzó a toda Irlanda ante la perspectiva de que triunfaran los villanos. A pesar de sufrir graves heridas, los hermanos escalaron hasta la cima de la colina y emitieron los tres gritos ordenados. Después, regresaron a Mag Tured para dar cuenta a Lugh de su éxito y ser curados con la piel de cerdo mágica que le habían dado. Al recordar el brutal asesinato de su padre, Lugh les negó la petición y los tres murieron en gran agonía para gran satisfacción del joven rey.

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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de julio del 2005