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Ciclo Robert E. Howard: El Arte de la Guerra en la Edad Hyboria (IV)
No todo era nobleza en los ejércitos hyborios. Tropas de asedio y auxiliares también eran frecuentes en las guerras de esa brillante edad
Por J. Von Ranke

Ciclo Robert E. Howard - El Arte de la Guerra en la Edad Hyboria (IV) 4. Tropas de asedio
a) Ingenieros: Esta es una profesión altamente especializada y sus componentes no son soldados comunes, sino que su consideración es casi tan alta como la de los generales. Normalmente, los ingenieros supervisan las operaciones de asedio, tanto desde dentro como desde fuera del mismo. Son responsables de minar las murallas de los castillos o ciudades, llenar o vaciar fosos, reparar daños, construir máquinas de guerra y levantar carreteras, puentes y puertos. Puesto que sus habilidades son especializadas y valiosas, reciben una alta paga además de parte del botín que se consiga tras la consecución del asedio.

b) Artilleros: Su deber estriba en ocuparse de las máquinas de guerra: las catapultas, balistas, arietes, etc. empleadas en los asedios y en las defensas de las plazas fuertes. Normalmente no entran en combate y se equipan como deseen.

Los artilleros trabajan a las órdenes de los ingenieros y, debido a su especialización, su paga es más alta que la de los soldados regulares. Muchos generales intentan evitarse tal gasto poniendo a infantes corrientes a las órdenes de los ingenieros

c) Zapadores: Estos hombres proporcionan la mano de obra para el trabajo de campaña y las operaciones de asedio. Generalmente se encuentran bajo el mando de un maestro ingeniero y suelen ser meros campesinos reclutados o soldados equipados de forma ligera. Normalmente se retiran antes de los combates, pero si se ven presionados, lucharán como infantería. No llevan armadura y van cargados con herramientas (picos, hachas, palas,...) que pueden servir como armas en caso de apuro.

5. Auxiliares
a) Intendencia: Los servicios de intendencia de los ejércitos están formados por civiles o veteranos ya retirados y ofrecen todos aquellos servicios necesarios para el funcionamiento de un ejército en campaña: alimentos para hombres y bestias, transporte de materiales, acarreo de armas y municiones, reparación y fabricación de todo tipo de objetos, etc. Todas estas labores pueden ser desempeñadas por unidades más o menos especializadas de los ejércitos (por ejemplo, la caballería ligera o la infantería pueden emplearse como forrajeadores) pero, cuanto más civilizado sea éste, mayor importancia adquirirán todos estos servicios.

Ciclo Robert E. Howard - El Arte de la Guerra en la Edad Hyboria (IV) Pajes y criados se ocupan de los caballos y demás bestias de carga. Por lo general, un caballero emplea un gran corcel de guerra (o destrier), además de dos o más caballos para sus desplazamientos. Del cuidado de todo su equipo y de los animales se ocupan sus criados quienes, a veces, pueden acompañarle en la batalla, bien sea como caballería equipada de forma media o ligera, bien sea como infantes. Lo más usual es que permanezcan en el campamento, ligeramente armados.

Otras labores importantes son las de custodia de los campamentos e impedimenta durante las batallas y desplazamientos. Unidades de confianza dada su probada lealtad, otras veces mercenarios, o soldados veteranos cercanos al retiro, o heridos leves, son dispuestos entonces en dichos lugares como servicios de orden.

El suministro de alimentos y de armas suele proveerse mediante la presencia en los campamentos de mercaderes y herreros, quienes trabajan de manera particular. Sólo las campañas previstas desde tiempo atrás, o los ejércitos bajo la dirección de líderes competentes, cuentan con columnas propias de aprovisionamiento y especialistas en reparación y forja de armas y armaduras.

La regla general es que los ejércitos vivan del terreno, ya sea mediante la compra de alimentos a la población civil y a los posibles mercaderes, ya sea mediante la requisa y el saqueo.

Los mercaderes cumplen también otra función esencial: canjear los botines de los soldados por dinero contante y sonante; estas compras se realizan ofreciendo una mera fracción del valor real de los objetos, pero tienen la ventaja para los soldados de que así se evitan acarrear grandes y voluminosos fardos, pudiendo además gastarse sus flamantes monedas en los garitos y tabernas instalados por esos mismos mercaderes, en sus herrerías o tiendas de aprovisionamiento y en los abundantes burdeles de todo campamento militar. Sólo los líderes más rígidos y realmente capaces de imponer una dura disciplina son capaces de expulsar a toda esa ralea de vivanderos de los campamentos.

Ciclo Robert E. Howard - El Arte de la Guerra en la Edad Hyboria (IV) b) Sanitarios: El arte de la curación no acompaña a los ejércitos en la medida que sería deseable. Numerosos soldados heridos, cuya recuperación sería posible, sucumben ante heridas no demasiado importantes. Sólo los nobles pueden permitirse los servicios de un doctor (o “sanguijuela”) para tratar sus heridas de guerra. Sin embargo, algunos soberanos conscientes de su necesidad, emplean servicios médicos que acompañan a las tropas en sus desplazamientos.

6. Galería de la fama (o infamia)
Asesinos de la Mano Blanca: La reina-bruja de Hiperbórea, Louhi, y sus camaradas hechiceros de la Mano Blanca recurren, entre otros medios menos mundanos, a este grupo de guerreros escogidos (también llamados “brujos”) para llevar a cabo sus designios.
Entre sus filas tan sólo se admiten hiperbóreos albinos de gran talla, exponentes de la antigua raza. Visten ropajes negros ajustados y utilizan máscaras blancas carentes de rasgos, transparentes tan sólo para sus portadores. Su arma predilecta consiste en un largo bastón de madera rematado por esferas metálicas. Con él golpean los centros nerviosos de sus víctimas dejándolas inconscientes o indefensas. Se dice que son extremadamente hábiles en la utilización de estas armas para capturar, torturar o matar.

Su número exacto se desconoce. Suelen actuar en secreto y sin dejar testigos, por lo que los testimonios sobre su existencia o hechos son extremadamente raros.

Aventureros nemedios: Hablamos en este caso de una forma de vida, de una clase social más que de una unidad militar.
Se trata de guerreros de Nemedia que no han alcanzado la posición ni la fortuna de los caballeros, o que han perdido ese rango. Son rudos luchadores que dedican toda su vida a la aventura y a la guerra.
Constituyen una clase especial y a veces dirigen tropas, pero siempre de forma independiente, sin reconocer más autoridad que la del rey.

Conan mismo, en cierta ocasión, opinó de ellos “que no era posible haber sido descubierto por un enemigo más peligroso.”

Ciclo Robert E. Howard - El Arte de la Guerra en la Edad Hyboria (IV) Doncellas Wiccana: Las Doncellas Wiccana son un grupo de mujeres guerreras devotas a la defensa de su líder religioso: la Alta Dama de Brithunia, representante en la Tierra de la Diosa Triple (adorada en Brithunia y zonas rurales de Corinthia y Zamora). Reclutadas por todo el país de forma voluntaria a temprana edad (son ofrecidas libremente por sus padres), reciben un cuidado adiestramiento militar y en las artes de curación.

Existen alrededor de seiscientas de estas doncellas, clasificándose según sus años de servicio en ninfas, guerreras y veteranas. Actúan como infantería ligera, aunque se desplazan generalmente en los pequeños caballos montañeses propios del norte del país. Sus armas suelen ser el arco simple, la lanza o jabalina, el cuchillo y la espada corta. Sólo las guerreras veteranas o de más fuerza utilizan hachas o mazas. Desprecian el uso de armaduras, siendo numerosas las ocasiones en las que entran en batalla prácticamente desnudas. Son excelentes rastreadoras, habituadas a la vida al aire libre.

Su manera de combatir consiste en avanzar contra el enemigo, disparar sus proyectiles (flechas, jabalinas, dardos, hachas arrojadizas, piedras de honda...) y ponerse a cubierto para, tras repetir esto en varias ocasiones, realizar una última carga buscando el cuerpo a cuerpo. Sus habilidades como rastreadores así como su supremo conocimiento del terreno y de sus recursos las convierten en temibles enemigas si deciden pasar a la guerra de guerrillas.

Las Doncellas Wiccana no tienen obligación alguna de permanecer vírgenes, toman amantes a su gusto y son respetadas y temidas por la población masculina de Brithunia.


Dragones Negros: Los Dragones Negros forman el regimiento de guardia de los soberanos de Aquilonia. Alrededor de quinientos guerreros, equipados como infantería pesada con los mejores equipos que pueden proporcionar las armerías aquilonias, a las órdenes del general Pallantides, uno de los consejeros del rey Conan. Utilizan caballos para sus desplazamientos, pudiendo pelear tanto en el papel de jinetes como a pie.

Ciclo Robert E. Howard - El Arte de la Guerra en la Edad Hyboria (IV) Entre sus filas pueden encontrarse guerreros de muy diversos orígenes, incluidas varias mujeres, y de todas las clases sociales; pero el regimiento está formado principalmente por aquilonios libres varones. Todos los aspirantes deben pasar una serie de duras pruebas antes de ser admitidos en esta unidad de elite. El entrenamiento es duro, continuo y dirigido a conseguir el dominio de numerosas armas e incluso del combate sin ellas, así como a probar una férrea lealtad y disciplina.

Su táctica habitual de combate consiste en permanecer junto al rey en las batallas, como sus tropas de guardia y reserva, encomendándoseles la dirección de la carga definitiva, o recurriéndose a ellos para cualquier acción desesperada o que comportaría riesgos excesivos para las unidades militares al uso. Leales al rey Conan hasta la muerte, los Dragones Negros son en ocasiones enviados como agentes de la Corona, de manera secreta, o abiertamente, para cumplir diversas misiones.

Kozaki (Kozaks, Kozakos): Los mejores jinetes fuera de las estepas hirkanias. Estas bandas de saqueadores sin ley ni amo habitan las estepas al suroeste del Vilayet y están formadas por renegados procedentes de incontables naciones: hirkanios, iranistaníes, shemitas, zamorios, zuagirs, hiborios… Todos ellos unidos en su odio común al soberano de Turan y su amor al botín, a la batalla y a la libertad. Tanto, que aceptan de buen grado la denominación de “kozaki”, que en turanio significa “bandidos”.

Su número exacto se desconoce, pero no sería aventurado calcular que sus diversos atamanes o caudillos electos podrían reunir alrededor de 5.000 jinetes veteranos (muchos de ellos arqueros) y equipados con las mejores armas que se puedan robar.

Los kozaki reciben a menudo ayuda y víveres de las tribus de campesinos y pescadores (como los yuetshi) entre las que moran y con quienes mantienen, por interés, excelentes relaciones.

Una posible alianza entre los kozaki y la Hermandad Roja de los piratas del mar de Vilayet constituía la peor pesadilla de los monarcas turanios, y puede que la señal del fin de su poder, hasta que finalmente Shah Amurath, el gran señor de Akif, los atrajo hacia el interior del territorio turanio infligiéndoles una sangrienta derrota cerca del río Ilbars... pero sin acabar con ellos por completo (aunque Conan sí que acabaría poco después con la vida de Shah Amurath).

Continuará ...
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Aurora Bitzine revista de fantasía y ciencia ficción a 1 de junio del 2005