Después de dos años del rotundo éxito de La Espada de Fuego (EdF) aparece El Espíritu del Mago (EdM) como continuación ¿Tenías claro al terminar la primera parte que iba a haber una segunda?
En parte sí y en parte no. Me explico. Como ya he contado en numerosas ocasiones, EdF era un proyecto que empecé cuando era muy joven. Y tenía la intención de convertirla en una serie. Incluso había desarrollado el argumento de la segunda parte. El caso es que, como no publiqué la primera, me olvidé de aquello. Pero al reescribir la EdF para Minotauro, y visto el éxito, me planteé continuar la serie. Sólo que esta vez partí prácticamente de cero. Lo cual era una ventaja, porque me permitía ser más original. Espero que los lectores del EdM lo noten.
Este es uno de los defectos que se achacaban a EdF, la falta de originalidad argumental. ¿Crees que lo has superado en EdM?
No sabría qué decir. Yo no creo que existan ya argumentos originales, sólo recombinaciones curiosas de elementos que en algún momento se han utilizado. Y, sobre todo, formas distintas de contar las cosas, visiones más personales. A mí me importa más el CÓMO, la verdad. Creo que hay un puñado de argumentos básicos, y la EdF combinaba algunos de ellos: búsqueda de objeto mágico, reivindicación de un personaje... Pero cualquier novela, y no sólo de fantasía, puede reducirse a esquemas similares. La EdF tenía otras cosas que la hacían más original. A veces pienso que había tanto cliché en los que me acusaban de falta de originalidad como en la EdF (según ellos). En cualquier caso, el argumento del EdM (aunque, por supuesto, tampoco he inventado la pólvora), es diferente, más elaborado, más maduro, y a la vez con muchas más sorpresas.
Precisamente esa es la otra cara de la moneda. Todo el mundo coincide en que hay grandes puntos en la ambientación de Tramórea. ¿Nos esperan nuevas sorpresas a este nivel en EdM?
Yo creo que sí, ya que he visitado zonas nuevas del mapa. Descubriremos cómo es la ciudad isleña de Narak, una potencia marítima. También conoceremos la cultura mestiza de Ilfatar, el esplendor de Malib... Y la cultura guerrera de las Atagairas, que sólo se insinuaba en la primera parte. En el EdM hay más ciudades, más multitudes, más color y variedad que en la EdF.
Me llama la atención el especial cuidado que pones al describir las ciudades como Narak o Ilfatar. ¿Cómo logras tener una idea tan clara de su morfología?
Es muy sencillo: Dibujo mapas para mi uso particular. (Me gustaría perfeccionarlos y publicarlos, pero eso encarecería mucho la edición, me temo.) En general, procuro orientarme bien en todas las escenas. Tengo una gran pizarra blanca en la que hago diagramas, dibujos y mapas constantemente. Luego la fotografío y guardo los archivos. Lo que más me importa es que los lectores se sientan dentro de los lugares que describo.
En cuanto a los personajes, parece que tengas especial predilección por los adolescentes en pleno desarrollo emocional. ¿Tiene algo que ver con el público al que va dirigido?
No lo pensé así, al menos conscientemente. En realidad, creo que hay personajes de todas las edades. Sin embargo, a quien haya leído la EdF tal vez le llame la atención encontrar a dos personajes nuevos, como Ariel y Darkos, que son adolescentes, como tú me comentas. Creo que el motivo es que he aumentado el espectro. Hay mucha más variedad de personajes en el EdM que en la primera parte, y sus relaciones son más ricas y complejas. Eso me ha supuesto bastante más trabajo, pero el resultado también es más satisfactorio. Cuanta más textura tiene el mundo de una novela, más se parece a la realidad, que al fin y al cabo es algo inabarcable. Por otra parte, los personajes en formación son muy interesantes cuando se tratan historias como la del EdM, una novela donde la guerra y el horror están presentes a menudo. La mirada de los niños y los adolescentes es distinta. Y, además, se adaptan mejor a las peores situaciones. Eso me ha dado mucho juego.
Se dice que todo escritor refleja algo de si mismo en alguno de sus personajes. ¿Tiene algún personaje de la serie algo de ti?
Siempre procuro ponerme en el lugar de todos mis personajes. Al menos un poco. Mucha gente hace bromas con mi parecido con Kratos May, más que nada por lo de la cabeza despejada. Pero no es que Kratos sea mi alter ego. Cuando narro desde su punto de vista, procuro convertirme en él. Pero lo mismo me pasa si soy Derguín, o Ariel, o Aidé, o cualquiera de los otros personajes cuyos puntos de vista utilizo en El espíritu del mago. La verdad es que, cuando escribo, procuro que mi propia personalidad se diluya y sean los personajes quienes hablen. Es obvio que salen de mi mente, así que algo mío tendrán. Pero también de todo lo que he vivido, la gente que conozco, lo que leo, lo que veo en las películas...
El Espíritu del Mago tiene 700 páginas aproximadamente. ¿Qué pensarías si te lo hubieran publicado partido?
No me habría hecho demasiada gracia. Supongo que si hubiera subido a 900 páginas o así, la editorial no habría tenido otro remedio. Aunque yo he leído tochos como Los pilares de la tierra, o It, en un solo volumen, y lo he preferido así. Pero cuando se parte un libro en dos, el lector no puede dejar de pensar que es como si tuviera dos novelas. Lo que pasa con ESDLA, aunque todos sabemos que es una sola novela.
Aparte del fantástico cultivas otros géneros ¿Con cual disfrutas más?
Cuando escribo no pienso en géneros, sino en la novela concreta que tengo entre manos. "Los Héroes de Kalanúm" o "Memoria de dragón", que han aparecido en colecciones juveniles, son también novelas de fantasía. "El mito de Er" es una novela histórica y fantástica, "Amada de los dioses" es erótica-histórico-fantástica... Si uno se da cuenta, el ingrediente que casi nunca falta es la fantasía. Así que supongo que me resulta muy difícil librarme de ella. Es como si tuviera que desatarme un poco, escriba lo que escriba. Remontar el vuelo, ya se sabe... Pero nunca pienso: Voy a escribir una novela de tal género. No, más bien me digo: Quiero escribir esta historia que va sobre estos personajes. Luego ya se encargarán de encasillarla los críticos.
En relación al panorama fantástico del momento ¿Que autores u obras destacarías? ¿Qué has leído últimamente?
Por desgracia, no puedo leer todo lo que querría. Mis últimas lecturas han sido libros de historia y ensayo, documentándome para el EdM. Pero, aquí en España, la cosa se mueve bastante. Después de mi novela apareció "Máscaras de matar", de León Arsenal, de la que poco hay que comentar, porque todo el mundo la conoce ya. Y también obras de otros autores del fantástico, como "Rihla", de Aguilera, con la que disfruté como un enano, a pesar de que hay sangre y horror en abundancia, o la fantasía holmesiana de "Elemental, querido Chaplin", un relato muy ágil de Rafa Marín. Aún no he podido leer la última de Rudy, la que ganó el premio Minotauro, ni muchas otras obras, como la de Víctor Conde o la de Gardini. El hecho de no dar abasto para leer a los autores de aquí es una buena señal. ¡Son tiempos prolíficos! Ya sólo hace falta que algunos críticos dejen de perdonarnos la vida
¿Crees que un autor español tiene que demostrar mucho más que un foráneo?
A la hora de llegar a los lectores normales, de a pie, no. Pero hay ciertos sectores que ponen los ojos en blanco con un autor extranjero y, al leer lo mismo en un autor español, se ponen en plan perdonavidas. Yo sólo quiero que se olviden ya, a estas alturas, de que soy "un autor español", y vean que soy tan sólo Javier Negrete. Y espero que hagan lo mismo con el resto de mis compañeros. (Y digo lo de compañeros porque nos conocemos casi todos y hemos compartido más de una anécdota en esta aventura de escribir.)
Y parece que el éxito de EdF abrió las puertas a muchos otros para publicar con una de las editoriales con más prestigio.
Si fue así, me alegro. Pero yo creo que no es así, que en Minotauro cada libro se publica pensando en su autor y en esa novela determinada. Lo ilógico era la política anterior. Al principio, cuando me decían que había conseguido una proeza siendo español y publicando en Minotauro, me daba la risa. Yo, desde luego que no. El hecho de que Minotauro y otras editoriales estuvieran cerradas a los autores españoles porque, a priori, eran peores, demuestra que algunos editores eran bastante menos profesionales de lo que ellos mismos se creían. Por suerte, la situación se ha normalizado. Pero si la EdF se hubiera pegado un tortazo, estoy seguro de que Rafa, León o Juanmi habrían publicado igual.
Y como no podía se de otra manera, manda les algunos consejos a todos los que quieren emularos y publicar fantasía en España.
Buff, esto de dar consejos es delicado... Para eso hay que:
Leer mucho.
Escribir mucho.
Hacer que amigos y no tan amigos lean lo que has escrito. No valen sólo los coleguillas, que se van a fijar en si la trama es molona y ocurren cosas divertidas. También gente con más experiencia que pueda señalar los errores y hacer sugerencias constructivas. Si uno no dispone de gente así, siempre puede comparar lo que escribe con sus libros favoritos. Pero ojo, no hay que fijarse en lo bueno (que lo habrá), sino sobre todo en lo que se hace mal, en lo que no funciona. Cuando uno es muy joven, y lo digo por experiencia, tiende a sobreestimar lo que escribe. Como ves, hablo más de "escribir" que de "publicar". Porque estoy convencido de que hay que tener paciencia y dejar muchas cosas guardadas en el cajón o en el disco duro, antes de decidirse a la aventura de publicar. Cuando uno consigue relatos de verdadera calidad, al final acaba encontrando editor. Pero si os rechazan un original, no penséis en oscuras conspiraciones, ni en que siempre se publica a los mismos. Pensad más bien: "¿En qué puedo mejorar?" Por otra parte, los concursos son una piedra de toque interesante para darse a conocer, y para ponerse a prueba.

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