Waylander es el primer volumen de la saga Drenai, escrita por el británico David Gemmel, que se publica en España. Saga que ya lleva unos nueve volúmenes en total, de los cuales tres son protagonizados por el personaje que se nos presenta en este volumen.
Waylander es el sobrenombre que recibió pobre granjero, que tras perder a toda su familia asesinada, se convirtió en un letal asesino. Su nombre es temido y pronunciado en voz baja, sobretodo después de que el anciano rey drenai fuera asesinado y todas las miradas recayeran en él. Ahora asola el país, y las hordas invasoras campan a sus anchas por todo el territorio, tan solo inquietadas por un pequeño contingente local. Waylander, al que todo el mundo persigue, se ve en el centro de la vorágine y junto a un pequeño grupo de compañeros, recibirá un extraño y peligroso encargo que podría poner fin a la guerra.
Como podrá observarse el argumento no es especialmente original, pero seria muy resultón si a lo largo de su desarrollo no se fueran introduciendo algunas soluciones con escasa consistencia. La aparición del rey asesinado y el encargo de buscar una armadura de bronce, que dicho sea de paso no tiene poder alguno, parece una salida muy poco sólida.
Si hay alguna virtud en este libro, esta es el tratamiento de algunos de los personajes principales. En particular es destacable el del clérigo Dardalion, un tipo que ante la necesidad es capaz de vencer los sórdidos tabúes que son impuestos por su orden hace siglos. Es, además, un ejemplo de valentía, enfrentándose a cosas a las que siempre había temido, como el uso de las armas y su consiguiente condenación. Waylander, el protagonista, aunque tratado con mucha profundidad y riqueza, cosa que es de agradecer, acaba decepcionando. Un personaje que empieza mostrando un carácter ciertamente sorprendente por su egoísmo moral, su absoluto individualismo y su frialdad. No es que esto sea del todo original, pero todos los “héroes” que tienen características parecidas siempre acaban mostrando su buen corazón. Y este es el problema de Waylander, que según van pasando las páginas se va perdiendo la magia, el personaje se hace mas ramplón y tradicional. El resto de personajes no pasan de meros comparsas sacados de cualquier catalogo de fantasía heroica, salvo uno, Kai. Este ser, que por lo poco que se cuenta de él podría ser el amo del mundo y sin sentido alguno es puesto en el camino de Waylander para solucionar una papeleta complicada. Quizás tenga algún papel mas importante en futuras novelas, pero aquí, al menos, sobra.
Es Waylander, en su conjunto, una novela que se va diluyendo poco a poco en la simpleza, que va de más a menos y puede acabar decepcionando. Muy fácil de leer si tan solo se quiere pasar el rato.

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