Ejem, bueno, se supone que yo estaba comprometido a escribir estos resúmenes con cierta regularidad. La verdad es que en agosto me relajé de mala manera (mea culpa) y después ha sido todo lo contrario, que no he tenido tiempo ni de respirar. A ver si le ponemos remedio.
En fin. Entre viajecito y viajecito mis ojos recalaron en un cierto escaparate en el que tenían expuesta una prístina y reluciente nueva edición de La Paja en el Ojo de Dios. Por supuesto, fui absolutamente incapaz de resistirme y acabé haciéndome con él.
La verdad es que no había leído nada de este señor anteriormente, pero me lo habían recomendado tanto este libro que no pude dejar pasar la ocasión. Lo más curiosos es que los otros dos (El Mercenario y El Soldado) ya los tenía ac7umulando polvo en un rincón de la estantería. Así que los cogí los tres y me los he ido leyendo según he podido.

Por cierto, el orden de los libros es un poco confuso. El primero que se escribió fue La Paja en el Ojo de Dios, pero argumentalmente van antes los otros dos. Estos conforman una serie (Ultramar la llama Historias del Futuro), pero están, también el orden cronológico inverso. Así pues, el orden argumental debería ser así como El Soldado, El Mercenario y La Paja en el Ojo de Dios. Para fastidiarlo más, existe una continuación de La Paja titulada El Tercer Brazo. Yo no la he leído, y lo que tengo entendido es que es bastante malo, así que, como tampoco ha aparecido por mis círculos de influencia (estos libros suelen estar descatalogados, se siente) no parece que lo vaya a leer en breve.
Bueno, al asunto. Los dos primeros narran las aventuras del señor John Christian Falkenberg, que se alista de muchacho a las fuerzas navales del Codominio (una inestable alianza entre el bloque capitalista – OTAN y el comunista – Pacto de Varsovia). Así, a través de las campañas de este individuo, primero como soldado y después como mercenario, Pournelle va pintando una interesante vista de las colonias humanas en el extrarradio de la influencia terrestre.
Son un par de libros muy amenos, que se leen del tirón (si tu jefe te lo permite). No es que sean muy trascendentales, que es ciencia ficción, no filosofía, pero sí entretenidos.
Y llegamos al tercero, que transcurre cientos de años después de los anteriores (no hace ninguna falta que los leáis para coger este, pero están bastante bien), cuando el codominio ya se ha extinguido, y le ha seguido un imperio que también se ha extinguido y otro más que es el que dura. En este planteamiento, al recién ascendido capitán Roderick Blaine le encargan una misión rutinaria, que se complica cuando, por primera vez en la historia de la humanidad, entra en contacto con una nave alienígena. El único ocupante de la nave resulta estar muerto, pero se sabe de donde ha venido, así que se organiza una expedición para ir a saludar a los nuevos vecinos que, por supuesto, tienen algún misterio que ocultar.
Lo cierto es que me ha defraudado un poco. Me lo habían recomendado tanto que esperaba una obra maestra de la literatura universal, cosa que, desde luego, no es. Pero la verdad es que me ha entretenido mucho, ha sido fácil de leer y no tengo reparos en recomendarlo a mis amigos (aunque esto lo hago siempre). Resulta gracioso, pero me este libro me ha recordado mucho a un episodio de Star Trek.
Lo malo que puedo decir, es que son libros un poco lentos, a veces un poco confusos (demasiados tejemanejes políticos) y, sobretodo, que rezuman bastante de las tendencias ultraderechistas de su autor (Heinlein es como Marx junto a Pournelle)
A pesar de esto, pienso que son libros muy recomendables. Por lo menos a mí me han gustado bastante.
Por cierto, La Paja en el Ojo de Dios no es sólo de Pournelle, también ha colaborado Larry Niven, que merece su crédito.
Y en cuento a las ediciones, tanto El Mercenario como El Soldado los tengo en la venerable y extinta colección Ciencia Ficción de Ultramar Editores. Son libros pequeños, de trescientas doce y doscientas treinta páginas respectivamente, con esa letra gordota que tan fácil es de leer en el autobús.
La Paja en el Ojo de Dios pertenece a una edición recientita de Minotauro, también tiene una letra respetable, pero es algo más grueso (a mí me gustan los libros largos) quinientas cincuenta y una páginas.
Por cierto, se me ha cascado el escáner, así que esta vez no hay portadas (cagüen Bill Gates)
Pues eso os dejo, y ya sabéis, hay que leer más y trabajar menos ;)
Ángel J. Rojo
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