Por su pequeño formato y la poca cobertura que ha tenido, excepto en algunos foros y listas de correo de grandes aficionados al género, Los Guerreros sin Rostro podría haber pasado desapercibida hundiéndose en los estantes de cualquier gran librería. Al coger el libro, lo primero que salta a la vista es el nombre del autor, Andrés Díaz, con gran júbilo descubriremos que tenemos entre manos un de los pocos libros de fantasía heroica escritos en nuestro idioma patrio. Parece ser que la editorial Timun Mas, en su colección Gorgona va a publicar novelas fantásticas de autores hispanos. Esta es la que estrena la colección en su vertiente de fantasía épica.
Los Guerreros Sin Rostro nos cuenta a través de varios relatos las andanzas de Skarrion Gunthar, un fornido guerrero de origen nórdico. Skarrion, criado entre hombres rudos y acostumbrado desde muy joven a la guerra y a soportar penalidades, se lanza en un viaje sin término por toda la geografía del mundo. En el transcurso de este incansable vagar, Skarrion luchará, amará, soportará terribles pesares y verá la muerte muy de cerca.
En el libro hay una mini novela que da título al libro y que cuenta las aventuras de Skarrion en el desierto de Ishanki. En esta aventura, que tiene una ambiente arábigo y musulmán, Skarrion llega a un oasis donde hará amigos, enemigos y se enamorará de una bailarina. Cuando está cerca de la muerte, el oasis es atacado por los "caris", unos salvajes habitantes del desierto. Skarrion deberá ir al rescate de sus seres queridos y en busca de la venganza sobre sus enemigos.
Además nos encontramos con un conjunto de relatos cortos, algunos de ellos mejores que la novela principal, que nos cuentan distintas aventuras de Skarrion antes de llegar al desierto. Particularmente sorprendente es “El Cobarde”, que se desmarca un poco de la previsibilidad de las otras.
Es esta previsibilidad lo peor de las historias de este libro. Los personajes, con un carácter poco profundo y casi sin matices, son arquetipos muy usados en el género, por lo que la capacidad de sorpresa es mínima. Esto desvirtúa bastante las historias, que son trepidantes y llenas de acción, muy al estilo de Howard. El lenguaje, rudo y directo encaja perfectamente con la personalidad de los personajes, y transmite la tensión necesaria para mantener la atención sobre el desarrollo de la trama.
En general, y naturalmente bajo mi punto de vista, es un trabajo no demasiado ambicioso, pero que cumple perfectamente con el papel de entretener, sobretodo a los amantes del género de Espada y Brujería. Creo que es un excelente punto de partida para dar a conocer la producción de autores españoles poco conocidos y que, como en este caso, no tienen nada que envidiar a algunos de los californianos que nos meten por lo ojos.
Si buscas acción sin complicaciones, Los Guerreros sin Rostro te satisfará plenamente.
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